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3 de mayo de 2018 | #1500

El asesinato de Mariano Ferreyra

El 20 de octubre de 2010, una patota de la Unión Ferroviaria -que contó con una zona liberada por parte de la policía- terminaba con la vida de Mariano Ferreyra y hería con balas de plomo a Elsa Rodríguez y otros compañeros que acompañaban una protesta de tercerizados del Ferrocarril Roca. Una intensa lucha popular logró que tres años más tarde fueran encarcelados los integrantes de esa patota y José Pedraza (el seguimiento de este proceso en Prensa Obrera dio lugar al “Diario del Juicio”, publicado en noviembre de 2013).

“Las balas asesinas defendían el negociado infame de la tercerización, que une a los empresarios K, al gobierno y a la burocracia sindical ferroviaria”, decía la tapa de Prensa Obrera del 21 de octubre (PO N° 1.151, 21/10/10). Unos 1.500 trabajadores prestaban servicios bajo esa modalidad en los ferrocarriles al momento del crimen, cumpliendo las mismas tareas que los trabajadores de planta, pero con salarios más bajos. Los burócratas de los gremios ferroviarios eran en algunos casos los dueños de esas tercerizadas.

El crimen de Mariano produjo una inmensa conmoción popular. A las movilizaciones masivas en todo el país se sumó un paro de numerosos sectores obreros: subte, docentes universitarios, choferes de la Línea 60, trabajadores de prensa, Astilleros Río Santiago, etc.

Días antes del crimen de Mariano, Cristina Kirchner había ensalzado a la Juventud Sindical Peronista, el brazo armado de la burocracia sindical en los años ‘70. Y se había mostrado con Moyano y buena parte de la burocracia sindical (incluso la UF) en un acto en River Plate el 16. Este vínculo fue denunciado por Prensa Obrera. “El gobierno reiteró que ‘no reprime’, pero ¿no estamos acaso ante la tercerización de la represión por medio de patotas, como ya ocurrió en el Hospital Francés, o como pasa en el Subte por parte de la burocracia de la UTA?” (ídem). En las semanas posteriores al crimen de Mariano, Prensa Obrera debió desmontar además las calumnias del gobierno y sus escribas que se dedicaron a atacar al PO.

“El crimen de Barracas ha hecho emerger la enorme lucha contra la tercerización, el trabajo precario, las cooperativas truchas, los monotributos, el desencuadramiento, los contratos basura, las pasantías que sufren capas enteras de la juventud”, constataba el número siguiente de la prensa (PO N° 1.152, 28/10/10). La lucha por el juicio y castigo a los responsables materiales y políticos del crimen de Mariano constituyó el punto más alto de la lucha del PO y la izquierda revolucionaria contra el kirchnerismo.

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