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19 de marzo de 2019

Compañero Emilio López Muro, ¡presente!

En Bahía Blanca, la agrupación  Tribuna Docente inició su andar de las manos  del compañero Emilio López Muro, quien habiendo recorrido el camino del radicalismo, tras una infancia de  corte clerical, tuvo la capacidad de dar un giro y entrar en la ruta del socialismo, revolucionario, trotskista del Partido Obrero.

En su candidatura a intendente por el Partido Obrero en el año 2007, denunció a la Municipalidad por ser la primera institución que negreaba salarios, con más de la mitad del personal en calidad de contratados,  con salarios basura.

Lo preocupaba y lo ocupaba la educación pública, el hambre y la falta de viviendas (entre otras).

Entendía que grandes males necesitaban grandes soluciones.

Participó en la lucha que dimos los docentes autoconvocados, desconociendo la burocracia celeste, y en las elecciones del Suteba del 2003 formó parte de la Comisión Directiva, como secretario de Actas.

Sus intervenciones, junto a Arnoldo Groesman, se diferenciaban por pronunciarse a favor de una ruptura definitiva con toda la burocracia, que parche tras parche nos empujaba hacia el pozo donde hoy estamos.

Esta lucha significó que fuera atacado dentro de esa nueva comisión, cuya adaptación a la burocracia persiste hasta el día de hoy.

Errores y aciertos. De última nadie es perfecto. Sectario o no sectario, de ello todos tenemos un poco. Reunía las condiciones de ser lo que parecía y decir lo que pensaba. Políticamente incorrecto, tal vez, íntegro y digno no caben dudas.

El PO contó con todo su arsenal, camionetas destartaladas, tachos de pintura preparados en su taller y “alambre” para solucionar cualquier imprevisto.

Noches  frías y largas pintando consignas que hoy dicen “que la crisis la paguen los capitalistas, fuera Macri, los gobernadores ajustadores y el FMI”.

Su veterinaria siempre estaba abierta para atender un animal atropellado, maltratado o desnutrido, casi siempre sin cobrar un peso. Decenas de animales, mascotas de amigos, de compañeros de escuelas, de militantes del PO fueron bautizados por él. Nada clásico, incluso su pareja de perros son el chorizo y la choriza.

Su guitarra y su trío aún suena en algunos CD que compañeros más cercanos y más antiguos atesoramos como reliquia.

Todos los días luchó por sus convicciones. Transmitió a sus alumnos desde la teoría y   desde su trabajo de campo, que el problema radica en las “clases sociales”. Combatió con toda entereza a los movimientistas que niegan la organización partidaria de los trabajadores y explotados.

Las escuelas en las que trabajaba cerraron sus puertas. Directivos, docentes y alumnos inundaron la sala donde lo despedimos.

Centenares de pequeños ramos de flores despedían a su profesor.

El camino sinuoso que te tocó recorrer lo transitaremos una y otra vez con tu invento del carrito de supermercado con batería y megáfono.

Con esto, con bombos, platillos, redoblantes y aplausos seguiremos  despidiéndote con un Hasta la Victoria SIEMPRE, querido compañero Emilio López Muro.

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