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21 de marzo de 2019 | #1541

Los pronósticos y caracterizaciones del XXVI Congreso del Partido Obrero

Los pronósticos y caracterizaciones del XXVI Congreso del Partido Obrero

La resolución política analiza que el pacto con el FMI agudiza la división en la clase capitalista

La propuesta de resolución política del XXVI Congreso del PO que se realizará del 18 al 21 de abril fue redactada a fines de diciembre y presentada para el debate de toda la militancia el 5 de enero. El texto se encuentra publicado en la revista En Defensa del Marxismo, para conocimiento de toda la izquierda y los luchadores. Pasados ya dos meses y medio corresponde preguntarse si ha logrado dar cuenta de los nuevos sucesos políticos y económicos, y si las consignas y planteos establecidos sirvieron para orientar al Partido en su intervención. Veamos.

La crisis mundial y la Argentina

La resolución comienza destacando que “la crisis capitalista mundial golpea de modo directo a la Argentina”. Polémicamente, destaca el despiste del macrismo, que llegó al gobierno prometiendo “la vuelta al mundo”, para luego “culpar al contexto mundial por el agravamiento de la crisis nacional”. La pretensión del macrismo de lograr una salida a la crisis por medio de una lluvia de inversiones externas y una inserción de Argentina en los mercados internacionales, chocó con la guerra comercial que enfrenta a los principales Estados y monopolios asociados a éstos, como resultado de la sobreproducción mundial. La suba de la tasa de interés de los EEUU, expresión a su vez de dicha guerra comercial y en particular de la creciente insolvencia de las endeudadas empresas yanquis, aceleró una fuga de capitales en toda la periferia capitalista.

En la resolución se caracteriza que Argentina “es el eslabón más débil de la cadena”. Las pruebas en ese sentido son abrumadoras. La devaluación del peso superó con creces la depreciación de la moneda de otros países; la tasa de riesgo país triplica la de otras naciones de la región; la inflación supera también en toda comparación con la excepción de Venezuela y ocurre un hecho similar con la recesión económica. Por la devaluación y por los nuevos préstamos tomados para financiar el levantamiento del cepo cambiario y regularizar la deuda en default, la deuda pública creció a niveles enormes, totalizando casi al 100% del PBI. La resolución destaca que “ha fracasado con Mauricio Macri toda una tentativa de salida capitalista a la desorganización económica del kirchnerismo en su etapa final: la vuelta al mercado mundial de deuda, la lluvia de inversiones, la liberación del movimiento de capitales, el levantamiento del cepo, los tarifazos para reducir el déficit fiscal, como pilares de una recomposición económica”.

Los pactos con el FMI

En nuestro XXV Congreso, realizado a fines de marzo del 2018, habíamos anticipado que el gobierno recurriría al salvataje del FMI. Se trató de un pronóstico jugado, ya que en ese momento la economía argentina estaba en crecimiento. Sin embargo, mostramos que las bases del crecimiento eran ultra-precarias, y que bastaría con alguna modificación del cuadro internacional para producir una fuga de capitales y una crisis financiera de envergadura. Lo sucedido luego es conocido. El gobierno recurrió al FMI y el primer acuerdo suscripto duró un suspiro, no pudiendo evitar una nueva devaluación y corrida, que llevó el dólar a los 40 pesos. El segundo acuerdo firmado se puso en marcha en setiembre-octubre, y consistió en acelerar el ajuste y armar un operativo para evitar una nueva corrida mediante la suba astronómica de la tasa de interés. En la resolución destacamos que “el segundo acuerdo está al servicio del rescate de poderosos fondos de inversión (Templeton, BlackRock y otros) que tuvieron fuertes pérdidas con la devaluación” y se les ofrecía una nueva bicicleta para recuperar esas pérdidas.  

A fines de diciembre, al momento de redactar y aprobar la resolución, la mayoría de los analistas festejaban las medidas adoptadas y, como mucho, expresaban sus reservas de lo que sucedería en el 2020 cuando los fondos del FMI ya no estén. La resolución congresal opinó en sentido contrario. Señala que “está en cuestión la especie de que el problema sería el año 2020, pero no el 2019, ya que los fondos del FMI alcanzarían para cubrir los vencimientos del año en curso”. Se caracteriza que “el esquema monetario armado en el segundo acuerdo con el FMI es ultra-precario” y que “se sostiene mediante una tasa de interés altísima, en la cual el BCRA paga a los bancos tasas usurarias por las Leliq, lo que permite a los bancos pagarle a los ahorristas por los plazos fijos tasas también altas… Pero si por distintas causas (reducción de la tasa de interés sin que caiga sustancialmente la inflación, temor a nuevas devaluaciones, etc.) ocurriera que los ahorristas solicitasen sus depósitos, los bancos no podrían renovar las Leliq con el BCRA y entraríamos en un escenario de corralito o hiperinflación”. El pronóstico de la resolución es claro: “el riesgo de default se cruza con el de nuevas corridas, que podrían darse eventualmente en el comienzo o en el medio de la campaña electoral”. Es lo que está sucediendo ahora mismo. La baja de la tasa de interés operada en los meses de verano chocó con una inflación que sigue por las nubes, y ante esa evidencia se produjeron varias mini corridas que el gobierno no logra neutralizar. El riesgo de default se agrava como lo prueba el riesgo país que sigue por las nubes. El pedido de un nuevo acuerdo con el FMI, para poder usar los dólares prestados con el objeto de evitar nuevas devaluaciones, parece a todas luces inconsistente. Los 10.000 millones de dólares autorizados a esos efectos contrastan con una demanda potencial de dólares tres veces superior, cuando se suman los plazos fijos, las cuentas a la vista y el vencimiento de bonos en pesos.

La división en la burguesía y los realineamientos políticos

La resolución se detiene a analizar que el pacto con el FMI agudiza la división en la clase capitalista. Esto porque “el déficit cero comprometido con el FMI ha llevado al gobierno a reponer impuestos a la clase capitalista” y que “las altas tasas de interés benefician a los bancos, pero elevan el costo de financiamiento del resto de la clase capitalista a niveles imposibles”. Se cita también que “los síntomas de descontento de la clase capitalista ante la crisis se han visto agravados por las causas judiciales de corrupción en marcha”. Mientras el kirchnerismo y la burocracia sindical se valen de este quiebre para formular una alianza obrero-patronal, nuestra resolución destaca que “la burguesía nacional adopta, sin embargo, posiciones más antiobreras en muchos puntos que el propio FMI”. La ola de despidos, suspensiones, recursos preventivos de crisis y el intento de arrasar con los convenios colectivos, muestra la corrección de esta caracterización.

Esta división se produce también en el plano político. Es así que “mientras el FMI y los bancos siguen apostando abiertamente por la reelección del macrismo, del mismo modo que lo hace Trump, aparecen sectores de la burguesía que, al buscar un plan económico alternativo impulsan en la oposición movimientos y agrupamientos que pretenden dar cuenta de esta demanda”. Sobre la base de esta caracterización la resolución señaló que “la candidatura de Lavagna…está asociada a este programa” renegociación de los términos del acuerdo con el FMI, para darle al Estado mayor capacidad para asistir a la burguesía en crisis. Y para armar al partido en la lucha política, la resolución realizó un exhaustivo análisis de la renegociación de la deuda llevada adelante por Lavagna, mostrando cómo permitió un gigantesco negociado de los usureros internacionales.

En relación al kirchnerismo la resolución afirma que “el rechazo de la burguesía a la candidatura de CFK y la presión de un sector de la burguesía para una alternativa al macrismo que provenga del lado del peronismo puede llevar a que ella misma deponga su candidatura”, aunque “la alternativa del kirchnerismo queda como variante de rescate ante un agravamiento de la crisis política y la emergencia de una rebelión popular”.

La resolución destaca la crisis de régimen, que incluye la bancarrota económica y las divisiones en el seno de la burguesía que envuelven a todos los poderes del Estado, y muestra que puede impactar en la campaña electoral, ya que “la ausencia de una opción que represente más cabalmente a los intereses de un sector amplio de la clase capitalista ha llevado a que se compare con lo sucedido en Brasil”. En Brasil, Geraldo Alckmin era el candidato preferido de la burguesía pero no logró levantar en las encuestas. Acá habrá que ver si Lavagna, u otro sucedáneo del peronismo federal, logra hacerlo.

Nuestra política

A partir de esta caracterización de la crisis, la resolución realiza un balance de la situación del movimiento de las masas y formula los planteos y consignas de la etapa. Se señala que la ofensiva capitalista golpea duramente a los trabajadores, cuyas direcciones sindicales están totalmente entregadas, pero que la bancarrota económica y las divisiones políticas pueden desestabilizar la contención y posibilitar una intervención popular, como ya sucediera en las jornadas de diciembre del 2017.

Nuestra política parte de impulsar la acción directa para enfrentar esta ofensiva, mientras presentamos los planteos políticos de conjunto de salida a la crisis. De ahí que definimos nuestro cuerpo de consignas: “Paro activo de 36 horas. Que la crisis la paguen los capitalistas. Abajo la deuda externa. Derrotemos el plan de guerra de Macri, el FMI y los gobernadores. Fuera Macri y el régimen corrupto de macristas, kirchneristas y pejotistas. Asamblea Constituyente soberana. Congreso de delegados con mandato de bases de todos los sindicatos”. Con este programa desarrollamos “un planteo de poder en el marco de la propia campaña electoral”.

Sobre esta base, en nuestra resolución congresal llamamos al Frente de Izquierda a establecer de inmediato un acuerdo integral, que incluya programa, candidaturas y métodos de campaña, y proponerle desde el FIT una lista única al conjunto de la izquierda con un planteo nítido de independencia de clase. Nuestra conferencia electoral realizada el fin de semana pasado reafirmó esta caracterización y redobló el llamado al FIT a avanzar de inmediato en ese acuerdo integral.

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