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28 de marzo de 2020

Rubén Schofrin, un constructor todo terreno

A un año de su fallecimiento

Rubén fue por encima de todo un cuadro de partido. Esto es, un militante full time de la construcción de un partido obrero de combate, en todos los terrenos. Se incorporó a la militancia estudiantil del partido en Medicina donde militó en la TERS (hoy UJS) hasta el golpe militar del ’76. Durante los años de clandestinidad formó parte de los equipos más sensibles de la actividad revolucionaria: los que garantizaban la impresión y distribución del periódico, que nunca dejó de salir en esa época dura. Agotada la dictadura, Rubén combinó tareas de responsabilidad política en la apertura de locales partidarios, en la campaña de afiliaciones por la legalidad del partido y actividades barriales. Recordamos el armado de un centro de llenado de fichas de afiliación con las primeras IBM de bocha. La organización de apoyos para afiliación en el interior. Pero también su trabajo como responsable del trabajo en la Villa Ciudad Oculta donde se armó un gran movimiento por la expropiación de la tierra y la escrituración para sus habitantes. Un festival que armamos con grupos de la Villa en la Sociedad de Fomento reunió una cantidad inusitada de gente del barrio, superando todas las expectativas -y las provocaciones de los punteros del PJ. Rubén, optimista incurable, sumaba a los presentes “los que miraban por las ventanas”. Finalmente, ya incorporado como diagramador a Editorial Perfil organizó la Comisión Interna y comenzó una carrera gremial que lo llevó a una posición dirigente no solo en el gremio de periodistas – fue principal animador de la organización del SIPREBA - sino del gremialismo combativo de los últimos años.

Si algo queremos destacar con esta breve reseña, es que Rubén fue un organizador de la actividad de construcción de partido. Las tareas de organización, que normalmente pasan desapercibidas a la mirada pública, lo tuvieron como un soldado incansable, de trinchera. Tenía la facilidad para armar en poco tiempo, con notable ejecutividad, tareas complejas. Como relataba un compañero en un recordatorio, Rubén te hablaba a las 7 de la mañana para avisarte, con los mejores modales, que pasaras a buscar el pasaje que en un par de horas salías para Salta a apoyar la campaña de afiliación. Tenía al mismo tiempo una percepción de la realidad política y el estado de conciencia de los trabajadores que le permitían actuar con sentido común, fuera en la lucha estudiantil, en la pelea política de organizaciones obreras o en las más complicadas tareas de la organización de partido. Uno de los imprescindibles.

 

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