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30 de abril de 2020

El “Yo acuso” de Nora Eliçabe

Falleció víctima de la debacle del sistema público de salud.

Nora tenía 71 años apenas recién cumplidos y aún le quedaba mucho hilo en el carretel, pero falleció en la mesa de operaciones del hospital Sirio-Libanés de Devoto donde son derivados pacientes del Pami. Debían extraerle un tumor del colon que era operable.

La inesperada y tremenda noticia de su muerte nos conmovió profundamente a todos quienes compartimos su histórica militancia en el Partido Obrero y por supuesto a sus familiares y amigos, más aún al conocer el texto de una carta abierta que Nora había hecho pública, pocos días antes de su fallecimiento, donde de un modo preciso y vibrante denunciaba el cuadro de debacle del sistema público de salud que la condenaba a ella y a muchos más a la muerte. Es necesario transcribir textualmente párrafos enteros de esa carta para tomar conciencia del calvario que sufrió Nora y tantos otros pacientes y que la condujo a su prematura y evitable muerte tal como la profetizó en esa carta:

“…La emergencia del Covid-19 no justifica la improvisación desesperada que está condenando a enfermos diagnosticados de urgencia a esperar que termine la Pandemia que hasta la fecha tiene miras de llegar hasta fin de año por lo menos, se suspenden operaciones y se trasladan enfermos graves sin seguir el protocolo de rechazo conformado, sin avisar a los parientes. Eso está sucediendo en Pilar.”

Nora tenía fecha de operación (urgente) para el 17 de marzo en el Hospital Sanguinetti de Pilar, pero para esa fecha comenzó la cuarentena por el coronavirus, la operación quedó suspendida y comienza el calvario de Nora que debe realizar innumerables trámites en el Pami y el sistema de salud para conseguir nueva fecha de operación y lo explica así:

“…Ante esto la única respuesta es mandarnos a los enfermos no contagiosos a sus casas a morirnos allá”, más adelante, “simplemente los que no nos morimos de ´coronavirus´ no seremos registrados en las estadísticas” y, continúa, “esta situación está delatando que no hay una verdadera preparación para la situación que se viene, ahora es el tiempo que se debe planificar un mapa que abarque a todos los enfermos, en que se dupliquen los profesionales de la salud, pero con los debidos derechos laborales y elementos de resguardo, en que se dispongan todos los edificios necesarios para trabajar en condiciones que no sean la desesperación”.

Y proclama “yo reclamo la posibilidad de operarme en algún hospital oncológico, no en una clínica de desahucio para la tercera edad”.

Aún en su grave situación Nora actúa como un cuadro socialista de la clase obrera, caracteriza de un modo concreto y preciso el derrumbe del sistema público de salud, propone una salida y se preocupa por los derechos de los trabajadores de la salud. Recién por último hace un reclamo para ella. Impresionante.

Pero no la escucharon y Nora murió en un “sanatorio de desahucio para la tercera edad”.

Y el gobierno reculó miserablemente ante la presión de los pulpos privados de la salud y la burocracia que regentea las obras sociales, cuando había propuesto tímidas medidas de centralización de los recursos de salud disponibles.

Nora, querida camarada, tu grito reclamando urgentes medidas en materia de salud seguirá resonando y tu evitable muerte no quedará en un obituario. En las redes son interminables los mensajes y saludos que te despiden, no mereces menos. A tu compañero de la vida Carlos un abrazo del alma que hago extensivo a toda tu familia.

Tus compañeros de siempre daremos continuidad a tu lucha.

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