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21 de abril de 2005 | #896

¿Cómo hacemos las internas? ¡Salgamos a empadronar!

Por lo que hasta ahora se ha visto y oído, todos estamos más o menos de acuerdo en conformar un Frente de izquierda y los luchadores. El PO pretende que sirva para desarrollar una alternativa obrera y socialista, al tiempo que polarice la elección de octubre entre el nacionalismo burgués y la clase obrera en lucha.
 
Lo que parece acarrear las mayores dudas es cómo este FIL eventualmente llevará adelante sus elecciones internas para determinar sus candidatos; lo cual no es una cuestión menor, a sabiendas de que, en el marco electoral, un partido o frente se define por su programa pero también por sus candidatos.
 
Esas internas de los partidos, los organismos de lucha y los luchadores deben servir para algo más: para lograr una gran movilización política de la clase obrera y del pueblo trabajador en su conjunto, independiente del Estado y sus partidos.
 
Entonces, convirtamos esta cuestión en una causa popular: salgamos a empadronar a decenas de miles de porteños y bonaerenses. Instalemos mesas en los lugares céntricos de cada localidad, en las avenidas y estaciones ferroviarias, cerca de las universidades y escuelas secundarias, alrededor de las canchas de fútbol y clubes, en las fábricas y plazas; invadamos las barriadas obreras y de la clase media con nuestra propuesta, planillas en mano, con el programa del FIL y la disposición al debate, casa por casa, vecino por vecino, invitándolos a asambleas en cada barrio, sociedades de fomento, clubes de jubilados, centros culturales, vecinales, deportivos, plazas o en la calle.
 
Finalmente, que ese padrón sea controlado y depurado por una comisión ad hoc integrada por representantes de los organismos del FIL.
 
Esta propuesta responde a quienes objetan el peligro de que las internas sean infiltradas por algún partido patronal u órgano estatal.
 
En esta cuestión de las internas del FIL no podemos andar con mojigaterías ni temores pueriles o propios de sectarios. Salgamos a dar batalla, a disputarles palo a palo el terreno a nuestros enemigos: ¡empadronando! Como lo hacemos en cada barrio y en cada fábrica y en cada escuela ante la explotación y la voracidad capitalistas. Un militante revolucionario se caracteriza por llevar su modo de pensar hasta las últimas consecuencias.
 

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