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21 de abril de 2005 | #896

Manifiesto del Partido Obrero al pueblo de Salta

Por Corresponsal
Comité Provincial del Partido Obrero
La huelga docente ha conmovido los cimientos del régimen romerista.
 
Esta gran huelga planteó, ni más ni menos, una cuestión decisiva para todos los trabajadores argentinos: el empobrecimiento imparable de las condiciones de la vida bajo los sucesivos gobiernos capitalistas de los últimos treinta años. Se trata de la pauperización material, del retroceso cultural y educativo, de la pérdida de los derechos laborales, jubilatorios e incluso sindicales, como lo demuestra la burocratización de los sindicatos, su integración al Estado, la arbitrariedad permanente de los decretos de conciliación obligatoria. El sindicato ADP es desde hace años la sucursal de Romero, no el órgano de defensa de los maestros. Los docentes salieron a luchar contra el trabajo en negro, por la conquista de un salario básico igual al costo de la canasta familiar, el 82% móvil para las jubilaciones, la carrera docente, la expulsión del corrupto Choque y la recuperación del sindicato.
 
Bastaron estos reclamos elementales para que quedara al desnudo el abismo que existe entre el régimen de Romero y los docentes de Salta.
 
Por una nueva dirección sindical
 
La autoconvocatoria, las asambleas y las decisiones soberanas han sido la mayor conquista de la huelga.
 
Quedó al desnudo que el régimen burocrático es un régimen de dominación de los sindicatos por parte del Estado. La huelga docente desenmascaró no sólo a los que están a sueldo de Romero sino, en especial, a la burocracia de Ctera, que luego de enterrar las luchas docentes en todas las provincias intentó hacer lo mismo en Salta.
 
Ni Ctera ni la central a la que está afiliada, la CTA, recogieron el llamado de la Asamblea Autoconvocada de aportar al Fondo de Huelga para sostener la lucha docente.
 
El ministro Filmus tuvo la desfachatez de anunciar el levantamiento de la huelga salteña desde Alemania, con 24 horas de anticipación, porque así se lo venían “prometiendo” la burocracia de Ctera y sus "pollos" en nuestra provincia.
 
La CGT de Moyano y la CTA de De Gennaro dieron la espalda a la lucha más grande de la historia reciente de Salta; no aportaron al fondo de huelga ni llamaron al más mínimo paro de solidaridad.
 
Todos estos hechos imponen una conclusión: el Congreso del Partido Obrero opina que es la oportunidad para hacer valer los métodos de la autoconvocatoria al conjunto de las organizaciones de la ciudad y del campo, de la actividad estatal y de la privada; expulsar a los Choque, los Ramos y a todos los burócratas sindicales que en esta década clausuraron la vida de los sindicatos y poner en pie una central obrera autoconvocada.
 
Es una conclusión que extendemos a la juventud y al movimiento estudiantil, que tan valientemente han apoyado la huelga docente. El Congreso del Partido Obrero se ha propuesto reforzar la organización de la juventud por sus derechos, contra las detenciones arbitrarias y contra el gatillo fácil. Al mismo tiempo llama a los estudiantes secundarios de la provincia y de cada departamento a organizar la Federación de los estudiantes secundarios.
 
La pobreza masiva crece de día en día
 
La desocupación y los salarios y jubilaciones, y la continua extensión e intensidad de la jornada laboral, ocupan el primer lugar del empobrecimiento de las grandes masas.
 
Es una tendencia capitalista mundial: la población que cae por debajo del nivel de la pobreza crece sin freno, incluso en las llamadas naciones desarrolladas. En medio de un desarrollo tecnológico que no tiene precedentes, el capitalismo no consigue darles de comer a dos mil millones de personas, y son otros miles de millones más los que han perdido el acceso a la educación y a la salud.
 
Por primera vez, luego de un largo intervalo histórico, el capitalismo ha sumado a la miseria social de la explotación del hombre por hombre la tendencia a la pauperización.
 
En Salta la pobreza es desesperante, porque se ha agravado incluso cuando hay una recuperación de la producción, del turismo, de la exportación y, por lo tanto, de los beneficios capitalistas.
 
La desocupación se ha agravado como consecuencia de la expulsión de los campesinos de la tierra. La camarilla romerista encubre a los que fraguan títulos falsos de propiedad para arrebatársela a los aborígenes y entregar la tierra al capital extranjero. El turismo ofrece pocos puestos de trabajo, la mayoría temporarios y en negro, pero recibe, sí, millonarios subsidios del Estado. Los Jefes y Jefas son utilizados masivamente para cubrir los puestos de planta en escuelas y hospitales, a cambio de 150 pesos miserables y sin beneficios sociales.
 
Con el precio del barril de petróleo a 60 dólares, los pulpos de la energía y la camarilla de gobierno y sus amigos se están llenando los bolsillos como nunca, pero los trabajadores no llegan en ningún caso a cubrir el costo de la canasta familiar, y eso sí: la garrafa de gas está por las nubes y pagamos el GNC más caro del país.
 
Levantemos un programa común
 
Los políticos capitalistas tienen conciencia de que se están sentando sobre una situación explosiva. Por eso vienen hablando desde hace tiempo de ‘redistribuir los ingresos’. ¡Pero quieren hacerlo sin tocar los privilegios del capital, ni tocar a la usuraria deuda externa! A lo que llegan, entonces, es a ‘pedir’ un ingreso que no sea inferior al nivel... ¡de la indigencia!
 
Se proponen redistribuir la pobreza.
 
El Congreso del Partido Obrero denuncia ante el pueblo de Salta las causas y raíces del flagelo que nos abruma. Declara, por eso, que no tendrá éxito ninguna lucha contra la pobreza que no sea una lucha anticapitalista —una lucha para determinar qué clase social, si los trabajadores o los capitalistas, debe decidir el destino de la riqueza social.
 
Reiteramos nuestra consigna histórica: socialismo o barbarie.
 
Para encarar el combate a la pauperización capitalista llamamos a luchar:
 
· por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar;
 
· por el 82% móvil para los jubilados;
 
· por la formación de Bolsas de Trabajo, bajo el control de organizaciones obreras autoconvocadas, por el reparto de las horas de trabajo, sin afectar el salario, y la formación técnico-profesional a cargo de la patronal.
 
Abajo el régimen de negociados del romerismo
 
Pero el pueblo de Salta enfrenta el saqueo a su economía hogareña de las privatizadas del agua y del resto de los servicios públicos.
 
No en vano la extraordinaria huelga docente fue anunciada el año pasado por las igualmente extraordinarias movilizaciones contra el tarifazo del agua y contra el intento de imponernos nuevas cargas en concepto de conexión.
 
Al saqueo de Aguas de Salta, Gasnor y Cía., oponemos la estatización bajo control obrero de estas empresas y la conexión domiciliaria de gas, luz y agua a costa de las empresas.
 
Pero hay más, porque Romero está armando su propia empresa privada de transporte, financiada por el Estado. Este propósito viene acompañado de toda clase de provocaciones sociales, como dejar avanzar el deterioro del servicio actual y violentar el convenio colectivo de trabajo de los compañeros choferes.
 
La solución al problema del transporte vendrá también de la iniciativa del pueblo, con la estatización del sistema bajo control de trabajadores y vecinos.
 
El saqueo de los saqueos, sin embargo, se encuentra representado, en primer lugar, por la alianza del romerismo con el Banco Macro, que monopoliza la recaudación fiscal y concentra el crédito de la provincia. Se trata de una organización paraestatal que se encuentra fuera de cualquier control legislativo.
 
El segundo tiene que ver con las regalías petroleras, que Romero ha sacado de la contabilidad presupuestaria luego de haberlas prendado a la obtención de créditos internacionales para los negocios de la camarilla gobernante.
 
El gobierno falsea la contabilidad estatal, ocultando los pagos millonarios por deudas de origen especulativo por un monto total de cerca de 1.500 millones de pesos. La defensa de estos curros explica también la represión que ejercita contra las demandas del pueblo.
 
El Partido Obrero impulsará un juicio de responsabilidades de la camarilla gobernante.
 
El Congreso del Partido Obrero quiere advertir al pueblo de Salta que tiene que recuperar la propia provincia, que ha dejado de ser un Estado federal de la nación argentina para convertirse en la gran hacienda de un grupo particular de intereses capitalistas.
 
El Congreso del Partido Obrero llama a poner fin a este régimen de poder de concentración financiera y a luchar por la convocatoria de una Asamblea Constituyente que imponga la vigencia irrestricta de la democracia y de la soberanía popular. Por la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores, por la apertura de las cuentas del Macro al control popular, por el control del presupuesto por parte de los trabajadores, por una comisión investigadora popular del manejo de las regalías petroleras.
 
Comenzó una nueva etapa
 
El Congreso del Partido Obrero constata que el romerismo es un régimen agotado.
 
Las luchas salariales del año pasado; la de los vecinos contra el robo de las compañías privatizadas; ahora la de los docentes, han puesto en evidencia que el ‘rey’ está moribundo.
 
Que el pueblo haya bautizado a la represión del 1 de abril con el lapidario nombre de "la noche de las tizas" muestra que el abismo con el régimen ya es infranqueable. Incluso la fuerza armada del sistema ha debido rebelarse en dos oportunidades, denunciando ella misma la corrupción en sus filas y el manejo mafioso. Los jefes que persiguen a nuestros chicos en nombre de la moralidad y del combate a la delincuencia han sido denunciados como inmorales y protectores de esa delincuencia.
 
En dos ocasiones, la camarilla romerista envió a la jefatura represora a detener y maltratar a Pablo López y Claudio Del Plá, los legisladores que representan a una parte del pueblo de Salta en nombre del Partido Obrero, sin importarle para el caso que estuviera pisoteando los fueros parlamentarios.
 
Reitera, de este modo, la brutal represión contra los trabajadores de Tartagal y Mosconi en el 2000, la muerte de Aníbal Verón, el encarcelamiento arbitrario y el procesamiento de los compañeros Barraza, Gil y Raineri, y la tortura contra compañeros discapacitados, sin filiación política.
 
A un régimen de concentración de poder, lo último que le importa es la protección de la libertad de opinión y de acción legislativa.
 
A partir de este análisis y de esta caracterización de la situación política de la provincia, el Congreso del Partido Obrero de Salta arribó a la conclusión de que hay que llamar a los trabajadores y a la ciudadanía a acelerar el fin de la camarilla romerista y a organizarnos para establecer un gobierno de los que trabajan y de los que viven de su trabajo.
 
Cuidado con los otros buitres
 
La evidencia de la declinación del romerismo y de la necesidad de un cambio de régimen ha sacado de sus tumbas a los falsos opositores al romerismo. Pretenden recoger los escombros y evitar que el pueblo imponga una salida independiente. Viejos cómplices, esta oposición impotente pide incluso el socorro del gobierno nacional, fingiendo ignorar que Kirchner prefiere pactar con Romero una lista compartida para las elecciones de octubre próximo.
 
¿Quién desconoce que todo cadáver insepulto (nos referimos al romerismo) convoca siempre a los buitres (nos referimos a los otros representantes de la clase capitalista como el PRS, Recrear, Unidos por Salta, etc.)?
 
Las ‘viudas’ del régimen de Romero (PRS, Unidos por Salta) han compartido el poder, sus negocios y sus métodos. El PRS no podrá borrar de la memoria colectiva que los docentes tuvieron que “vivir de huelga” durante su gobierno y que también descargó la represión contra ellos. Que llamaron a votar por Menem o luego por López Murphy (el pionero de la reducción de los salarios y del recorte del presupuesto educativo).
 
En “Unidos”, por su parte, se juntan la oligarquía de la Cámara del Tabaco, viejos burócratas de la CGT, como Arciénaga, y ex funcionarios de Menem y Romero, como el ministro Lovaglio o Julio San Millán (el de las coimas del Senado nacional).
 
También están los fantasmas de la UCR, cuyos principales dirigentes están cooptados por Romero.
 
Se suma ahora Barrios de Pie, que está prostituyendo la causa piquetera para intentar convertir a los desocupados en punteros del oficialismo con la plata del gobierno nacional.
 
En esta nueva etapa política el Partido Obrero advierte de rol quedantista, conservador, ficticio, de la llamada ‘oposición’. Tomemos conciencia de estas nuevas trampas, organicémonos en forma independiente de los partidos del sistema y pongamos en pie una alternativa propia del mundo del trabajo.
 
El Partido Obrero, que ha pasado a ocupar un lugar definido e indiscutible en la provincia de Salta y entre el pueblo que trabaja, advierte a sus propios miembros, simpatizantes y amigos que la declinación del romerismo no significa de ninguna manera que la tarea por delante se haya hecho más sencilla, menos sacrificada o simplemente llana. Todo lo contrario. La crisis exacerba la reacción defensiva de aquellos que temen perder monopolios, privilegios y prebendas. Recurrirán para ello a los viejos partidos y a las coaliciones entre ellos o con el propio gobierno. Convocarán en su auxilio a los expertos para cambiar de rostro y reunirán todo el dinero que les haga falta.
 
El Congreso del Partido Obrero dice no al cambio de fachada.
 
Aceleremos, sí, la declinación del romerismo pero para fortalecer una alternativa de los de abajo, no un arreglo entre los de arriba.
 
Vamos, que se puede
 
Nuestro Congreso ha sesionado palpitando minuto a minuto la huelga histórica de nuestra docencia, y gran parte de sus delegados iba y venía de la deliberación docente a la deliberación del Congreso partidario.
 
Las conclusiones de este manifiesto, como se puede comprobar de su lectura, están inspiradas enormemente en esa gran creación popular salteña que ha sido la huelga docente. Como militantes que somos, los delegados al Congreso pudimos vivir la experiencia de sesionar en medio de la lucha y de valernos de esa lucha para clarificar nuestras propias ideas. Necesitamos compartir este pensamiento con nuestro pueblo.
 
Compañeras y compañeros, hay una oportunidad —una oportunidad creada por la incapacidad del sistema y por nuestra propia capacidad de respuesta.
 
En función de esta oportunidad llamamos a acelerar el fin del gobierno de Romero y organizarnos en función de la perspectiva de un gobierno de los trabajadores.
 
Llamamos a todos los que compartan esta ambición a incorporarse al Partido Obrero, porque militar es trabajar en forma consciente por un destino propio, por una alternativa obrera y socialista.
 
Llamamos a la juventud trabajadora y estudiantil a reforzar las filas de la Unión de Juventudes por el Socialismo, para unirse a las luchas del pueblo y para capacitarse intelectual y moralmente para alcanzar la transformación social, que es la única que le puede dar un porvenir.
 
 
 
Salta, 15 y 16 de abril de 2005
 
Aprobado por unanimidad por el Congreso Provincial del Partido Obrero
 

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