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28 de febrero de 2008 | #1027

Que intervengan los trabajadores | Pinamar: corrupción y golpe

El intendente Porretti, acusado de coimero, ganó las elecciones por unos 300 votos, a caballo de una alianza entre el PJ y el Frente por la Victoria. Su trayectoria es una radiografía de la base K: actúo con la Ucedé, luego con el menemismo, para finalmente pasarse a las filas de la ‘renovación' K. Fue seleccionado por los poderosos de Pinamar, luego de un estudio de mercado que evidenció que el pueblo quería ‘algo nuevo'. Gracias al apoyo de Rafael de Vito (fuerte comerciante e inmobiliario) y de Víctor Pardo (regentea las estaciones de servicio y negocios turísticos), el profesor Porretti fue colocado como candidato y logró imponerse al Partido Vecinalista, que dirigió la ciudad los últimos 16 años.
Pero la asociación se quebró al día siguiente de las elecciones: Porretti no habría cumplido con promesas y no aceptó que sus socios protectores integraran el gabinete. De Vito quería la secretaría de Obras Públicas, toda vez que hay promesas del gobierno nacional de invertir 70 millones de pesos que él podría controlar y aprovechar. Lo mismo sucedió con Pardo, que habiendo sido funcionario del anterior intendente Altieri, esperaba ser elegido para la secretaría de gobierno, lo cual vendría bien para sus emprendimientos turísticos. Una clara imagen de cómo los políticos burgueses toman el Estado como un botín para su enriquecimiento personal. A pesar de haber sido electos concejales por el frente que encumbró a Porretti, De Vito y Pardo, se la juraron porque se consideraron traicionados.
Este enfrentamiento se transformó en crisis política por las denuncias de los dueños del boliche Ku y El Alma contra Porretti. Con los videos entregados a la ‘justicia' y sin el apoyo de sus padrinos políticos, Porretti está a punto de ir en cana. La denuncia sirvió para ejecutar un golpe de Estado por parte de De Vito y el PJ. La salida de Porretti, reclamada por ellos, pondría al frente de la Intendencia a... De Vito.
Pero, durante los últimos 16 años, los dueños de los boliches nocturnos no pagaron canon alguno al municipio y lograron que los mismos funcionaran bajo su propio ‘autocontrol'.
Que, por supuesto, no se limitaba en nada en su afán de acumular ganancias. La disco Ku y El Alma, frecuentada por el jet set político y social, permitía el ingreso de menores (entre ellas la hija menor de los presidentes Kirchner con sus guardaespaldas), se servía bebidas alcohólicas sin límite alguno (y otras cosas más), se copaba el espacio público (se fue extendiendo sobre la playa ocupando el área en el que se había proyectado una avenida sobre el mar), etc. Así es como se creo el Cromañon de Once, con la coima a los funcionarios de Ibarra que permitió violentar todas las normas elementales de seguridad.
Porretti se presenta como víctima de un complot, por haberse metido contra la mafia de la droga. Pero lo real es que - en el mejor de los casos-  el subió apoyado en compromisos con esas mafias y quiso convivir con ellas.
Pinamar esta bajo la férula de las mafias criminales y del poder político asociado a las mismas. Tanto el intendente, como el Concejo Deliberante, que es un conglomerado de ‘lobistas' son cómplices de esta situación. Hace falta que intervenga el pueblo trabajador, el que vive y el que trabaja en esta ciudad veraniega, aunque no integre el padrón de votantes del distrito: que se abran los libros del municipio para investigar todos los negociados a una comisión de control electa en asamblea vecinal, hay que luchar por la cárcel a los defraudadores, desmantelar las mafias y dar lugar al cumplimiento de las reivindicaciones populares.

Rafael Santos

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