24/07/2008 | 1047

Cata Guagnini

«Peleó todas las batallas», dijo un cronista de Clarín cuando informó sobre su muerte, serena y tranquila. Se cumplen ahora cuatro años. Pero eran 89 los de la vida que se iba, una lucha que había comenzado en la adolescencia, en la fundación del movimiento secundario de La Plata. Docente, militante, activista en apoyo a los combatientes contra el franquismo durante la guerra civil española, las peleas de Cata sólo comenzaban.

La más dura la encontraría de pie durante la dictadura, que le arrebató dos de sus hijos. Fue fundadora y líder sin discusión de Familiares de Detenidos Desaparecidos, causa que asumió con el coraje de los elegidos. Todas la peleas: en el Partido Obrero, como figura pública indiscutida, cuando en 1983 integró, junto a Gregorio Flores, la fórmula presidencial.

Catalina Guagnini. Entera, solidaria; la recuerdo en 1978 puteando en un lejano Brasil el gol de Kempes en el Mundial, con Videla en la cancha. La recuerdo en la calle Moreno compartiendo una celda en 1989, cuando nos encarceló Alfonsín; Cata tenía entonces 75 años. La recuerdo en la calle Ayacucho ayudando en las tareas del partido con una rutina de rigor. Cómo no recordar a la Cata, que defendía la lucha irrestricta por la «aparición con vida» cuando en la «izquierda» (morenismo) se hablaba de defender…la «amnistía».

Cómo no recordarla cuando la cooptación corre suelta en los organismos de derechos humanos y la figura de Cata, entonces, se agiganta. Hola Cata, Chau Cata. Un abrazo. Otro para Miguel, su otro hijo, mi compañero.

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