12/04/2006 | 941

Como pan caliente


En Las Heras se han vendido más de 100 ejemplares de cada uno de los dos últimos números de Prensa Obrera. La cifra es de una gran importancia por las condiciones en que se coloca y el tipo de discusiones que se suscitan.


 


“Piquetear” en Las Heras es casi una proeza: no hay gente en las calles, no hay centro comercial, no hay bares, cines, ni nada que se parezca. Hay que estimar si el viento, la lluvia o el frío permiten salir a hacer la recorrida y recién allí largarse a “la aventura”.


 


En el puerta a puerta aparecen las sorpresas y se establecen valiosas relaciones que explican un poco el porqué de esta cuna de grandes luchadores. La mayoría de los obreros calificados provienen de otras provincias, han pasado por la experiencia de luchas fabriles importantes; muchos de ellos tiene las experiencias de las huelgas históricas del Chocón, de Sierra Grande, o del Turbio. Otros hicieron su propia experiencia como “piqueteros” pues ha sido la única manera con la que encontraron un trabajo.


 


Los compañeros, en general, conocen al Partido Obrero por su actuación en la provincia y a nivel nacional. Hay un nivel importante de información de los conflictos nacionales, pues la TV es casi la única distracción en Las Heras. Al piquetear, no hay forma de quedarse mucho tiempo conversando. En la mayoría de los casos la puerta se franquea y los compañeros invitan a pasar a exponer lo que dice el Partido. Se crea una situación a veces insólita, pues hay centenares de casas alquiladas por las empresas a trabajadores y al entrar se van armando de modo natural verdaderas reuniones políticas donde se escuchan y debaten los planteamientos del Partido.


 


Las prensas luego viajan a los comedores de los yacimientos, y esto va enriqueciendo la posibilidad de más y mejores datos sobre la brutal explotación de las petroleras. Cuando en la Prensa Obrera Nº 939 denunciamos todo el proceso de tercerización, nos señalaron que omitimos algo de igual gravedad, que es el régimen de contratos dentro de las propias empresas petroleras, que duran un año y afectan tanto a técnicos como al personal administrativo. Centenares de trabajadores calificados viven su finalización como una espada de Damocles, pues con el contrato también se pierde la casa alquilada. Los compañeros señalan: “antes nos callamos, ahora nos rebelamos”; como lo hace también en estos momentos toda la administración pública de Santa Cruz, que tiene sus básicos congelados desde hace 15 años.


 


La Prensa Obrera en Las Heras se vende como pan caliente. Claro que para ello hay compañeros y compañeras que realizan esta tarea con verdadera fuerza revolucionaria. Nuestro reconocimiento a Pamela, Rosa, Lía, Blanca Daniela y Martín por la gran tarea de hacer penetrar la prensa del Partido Obrero.

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