12/07/2007 | 1000

El Correo de Prensa Obrera

Una conquista política fundamental

Prensa Obrera —en sus mil ediciones y en cada una de ellas en particular— mantiene una sistemática unidad de propósitos políticos. Su objetivo no es simplemente denunciar lo mal que viven los explotados bajo el capitalismo. Intenta mostrar cómo esos explotados luchan contra todas las formas de opresión, en las fábricas, en los colegios, en los barrios, en todos los ámbitos de la vida social. Y, por sobre todo, intenta extraer las conclusiones más generales de esa lucha: la necesidad de que los obreros y los explotados se organicen en un partido político propio —a nivel nacional y mundial— para luchar por el poder, por un gobierno de los trabajadores.


En este sentido, Prensa Obrera es una verdadera creación colectiva del Partido Obrero e, incluso, de la propia clase obrera.


En esta dirección única de Prensa Obrera, cada sección aporta a esta comprensión de conjunto. La tapa, agitativa y mordaz; el editorial, una elaboración política reflexiva y de conjunto; las notas e informes sobre las luchas políticas, sindicales, de todo orden; los debates y las polémicas, para establecer la necesaria delimitación política respecto de las corrientes democratizantes y centristas; las notas internacionales, que intentan mostrar la envergadura mundial de la lucha que libramos. Entre todas estas secciones, que forman una unidad, existe una que constituye una verdadera conquista política de Prensa Obrera: su Correo de Lectores. Se trata de una sección muy apreciada por los lectores de la prensa y, un dato enormemente significativo, por los lectores que están entre los sectores más explotados y postergados de nuestra clase obrera.


El Correo de Prensa Obrera sorprende por muchas razones.


Sorprende por su continuidad. Desde hace ya muchos años, se ha establecido un ‘diálogo’ sistemático, continuado, que no decae, entre el periódico y sus lectores. En el curso de estos veintitantos años, Prensa Obrera ha publicado varios miles de cartas de sus lectores. Casi sin faltar una semana.


Sorprende por su volumen. En más de una oportunidad, el periódico ha dedicado una página entera (y hasta dos) a publicar las cartas de sus lectores.


Sorprende por la diversidad de los temas y la profundidad de su tratamiento. Los lectores de Prensa Obrera han escrito sobre todas las temáticas imaginables. Desde la denuncia de las más variadas condiciones de explotación y opresión, hasta las reflexiones personales, pasando por las polémicas, los agradecimientos, los reclamos y las experiencias —exitosas o no tanto- de organización y lucha. El Correo se ha dado, incluso, un lugar para la expresión de las inquietudes poéticas de muchos lectores, que no encontrando otro medio, enviaron sus poemas a Prensa Obrera.


Sorprende la multitud de los autores-lectores. El Correo de Prensa Obrera ha publicado cartas de todos los rincones del país y, en muchos casos, del exterior. Ha publicado cartas de compañeros con vasta experiencia política y de compañeros sin ninguna experiencia. Ha publicado cartas de compañeros jubilados y de una niña en edad de escuela primaria, que relataba la lucha de su madre piquetera por educarla.


Sorprende, también, porque da cabida a las críticas políticas al propio Partido Obrero. El partido al que la izquierda que ha dejado de serlo tipifica como “autoproclamatorio” es el único partido que publica las críticas que le formulan sus lectores; es decir, que es el único partido dispuesto a someter a la crítica su propia política y su propia actividad.


Por todas estas razones, el Correo de Prensa Obrera es una conquista política enorme del Partido Obrero. Caracteriza a su periódico como una verdadera creación colectiva de la clase obrera y de los explotados, y como una verdadera tribuna de debate sobre sus problemas y sus luchas.


El Correo está mostrando un hecho político esencial. Una vanguardia obrera y explotada que no sólo lee —es decir que se educa políticamente— sino que ha ido un paso más adelante: se ha sentado a escribir sus ideas, a darles un orden y una presentación, para compartirlas con otros trabajadores. Es decir, una vanguardia obrera y explotada que se prepara activamente (toma la iniciativa de escribir) para actuar como tal, mediante una reflexión y una acción colectivas.


El Correo no es simplemente un ‘diálogo’ entre los lectores y Prensa Obrera. Es un intercambio de experiencias, luchas, conclusiones políticas y hasta emociones, entre distintos sectores de la vanguardia y de la clase obrera a través de Prensa Obrera. Por esa razón es tan apreciado por nuestros lectores.


En esta edición número mil, que seguramente llegará a las manos de muchísimos más compañeros que los habituales, invitamos a cada lector a seguir enriqueciendo esta conquista política, que es del periódico y también de sus lectores: el Correo de Prensa Obrera.

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