03/06/2020

Hoy Mariano cumpliría 33 años

Su lucha está más vigente que nunca.

Cada 3 de junio se cumple un nuevo aniversario del natalicio de nuestro compañero Mariano Ferreyra, asesinado por la patota de la Lista Verde del Ferrocarril, bajo la dirección del ya fallecido José Pedraza –condenado por el crimen y mientras cumplía prisión domiciliaria-, el 20 de octubre del 2010. Hoy serían 33 los años que cumpliría Mariano y este año se cumplirá el décimo aniversario de su muerte.


Más o menos por estas fechas, pero 10 años atrás y con tan solo 23 años de edad, Mariano se incorporaba a colaborar con la lucha de los trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca, quienes habían iniciado un proceso de organización y reagrupamiento luego de sucesivos despidos y reclamaban su reincorporación y el pase a planta permanente de todos ellos.


Las asambleas ferroviarias, de las que participaba Mariano, eran un acelerado proceso de formación política donde se expresaban las distintas posiciones, orientaciones e iniciativas para desarrollar el movimiento de lucha. Mariano ya se había educado en esa experiencia con años de militancia en la UJS (juventud del Partido Obrero) y en la Federación Universitaria de Buenos Aires (Fuba), donde desarrollaba su militancia.


La consecuencia política con sus ideas llevó a que esta colaboración se expresara en todos los planos; no solo en el debate de orientaciones, sino en la recorrida de las líneas, incorporando nuevos trabajadores a la lucha y participando de las acciones resueltas por el colectivo obrero. Fue así en el corte de vías del 21 de julio del 2010, a la altura de la estación Maximiliano Santillan y Darío Kosteki (Avellaneda); el bloqueo de boleterías en Constitución, agredido por la patota de la Verde; y, finalmente, el corte del 20 de octubre.



Con tan solo 23 años, para Mariano la lucha de clases no era una novedad. Ya había colaborado con los trabajadores del Subte cuando la patota de la UTA intentaba imponerse a la fuerza; había puesto el cuerpo para evitar el fraude de la burocracia Celeste en las elecciones del Suteba La Plata en 2009; había acampado y movilizado innumerables veces con el Polo Obrero; había luchado junto a la Fuba contra la designación fraudulenta de un nuevo rector en 2009; había enfrentado la represión del kirchnerismo en la Plaza de Mayo, cuando trabajadores y desocupados movilizaron en medio de la crisis del campo; la lista es interminable. Con escasos 23 años, Mariano había compartido los triunfos, las derrotas, los tropiezos, la alegría, los golpes y el estímulo de la lucha de clases, en todas sus formas.



Su lucha arrojó luz sobre la tercerización laboral en el ferrocarril –desnudando un negocio millonario que implicaba a funcionarios, empresarios y la burocracia sindical-, y en el país, con una gran porción de la clase obrera, muchos de ellos jóvenes, sometidos a estas prácticas de fraude laboral para atacar los salarios, convenios y estabilidad laboral del conjunto del movimiento obrero: una práctica que durante el kirchnerismo y la tan mentada “recuperación económica” se extendió a gran escala.


Hoy, estas mismas formas se expresan en la lucha de los trabajadores de las apps de reparto, a quienes se obliga a trabajar bajo la forma precaria de monotributistas; en los trabajadores y trabajadoras de las fast food, a quienes les imponen jornadas reducidas con una alta explotación, salarios bajos y condiciones precarias; a los miles de jóvenes que trabajan en enormes call centers, tercerizados bajo el convenio de “comercio”; e incluso nuevamente en el ferrocarril, donde han regresado las contratistas de vía y obra y las empresas privadas de seguridad, las cuales hacen y deshacen a su gusto.


La vigencia de la lucha de Mariano se manifiesta en la continuidad de un régimen social que reproduce las formas y sustancia de la explotación contra la clase obrera y la juventud. De allí que la lucha de Mariano fuera por trascender al capitalismo, erigir una nueva sociedad y terminar con la explotación de los trabajadores: una lucha obrera y socialista.


Para quienes pudimos conocer a Mariano no nos cabe duda de que a sus 33 años sería un gran organizador revolucionario y un militante socialista destacado, porque a sus 23 años, y con su humildad, ya era ambas cosas y mucho más.


En un nuevo aniversario de tu natalicio, seguimos levantando tus banderas. Hasta siempre.


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