10/05/2012 | 1221

La Naranja del sindicato gráfico, el 1º de Mayo: «Los que estamos en esta Plaza podemos ser la dirección alternativa»

El acto del 1º de Mayo del Frente de Izquierda y los Trabajadores fue cerrado por Miguel Bravetti, de la comisión interna de Interpack y candidato a secretario general en las elecciones recientes del Sindicato Gráfico -en la que obtuvo cerca de un 40% de los votos en la votación de los talleres.

"Saludo este acto internacionalista, obrero, de lucha, en primer lugar en nombre de toda la militancia del Partido Obrero y, en particular, de los gráficos de la Lista Naranja, que fuimos protagonistas de una enorme batalla electoral, disputando, palmo a palmo, la dirección de nuestro sindicato contra la burocracia de Raimundo Ongaro. Fuimos a esa batalla recostados en una trayectoria de 25 años de nuestra agrupación. Formamos un frente de casi 40 talleres y, con los compañeros de la agrupación Bordó, conquistamos el 38 por ciento del voto de la base fabril, no en una ni en cinco, sino en 130 plantas gráficas del gremio.


"Este hecho, relevante en sí mismo, cobra más importancia todavía si se lo entiende como un síntoma de un fenómeno más general, que es la disposición creciente de los trabajadores y, en particular, de sus capas más jóvenes, a romper con las viejas direcciones, a buscar una dirección alternativa, a rebelarse contra el orden existente en los sindicatos. Y los que estamos hoy acá, en esta Plaza, podemos ser esa dirección alternativa, basada en la democracia sindical, en la movilización, en la independencia política los partidos patronales y del Estado capitalista. Podemos en gráficos, podemos en la Alimentación, en la UOM, en ferroviarios y todo el movimiento obrero.


Moyano se agota en el chamuyo


"La CGT, compañeros, está transitando por el mismo camino que ya recorrió la CTA y que conduce a una ruptura: el congreso, convocado por Moyano para el 12 de junio, ya fue impugnado en la Justicia por el bloque antimoyanista de los gordos, de Barrionuevo y de los independientes, quienes quieren una dirección colegiada, pero sin Moyano como secretario general. Y Moyano está obligado a dar esa pelea para defender sus cajas y, sobre todo, porque no quiere terminar como Zanola o como Pedraza: atrás de las rejas, acosado por una cantidad de expedientes judiciales. Entonces, la ruptura de la CGT es una posibilidad concreta y lo han reconocido Moyano y también Lezcano en estos días. La conclusión es la siguiente: la burocracia sindical en su descomposición no hace más que atomizar y dividir al movimiento obrero. La unidad del movimiento obrero sólo será obra de una nueva dirección clasista, que expulse a la burocracia de nuestras organizaciones y ponga en pie un congreso de bases, estructurado en torno de la lucha por los intereses de los trabajadores. En primer lugar, a la lucha contra el ajuste que está en marcha y en defensa de las paritarias, que es el eje político sindical central de la clase obrera en esta etapa. Toda la estrategia de Moyano se agota en el chamuyo. No convocó a un acto de 1º de Mayo. Se cagó Moyano y, por eso, el único acto obrero unitario, independiente, de la clase obrera argentina es este acto convocado por el Frente de Izquierda, compañeros.


La crisis política e YPF


"…Ya han hablado aquí otros compañeros del desastre ferroviario que destapó la masacre de Once con sus 52 muertos. Luego vino el temporal, que echó más luz sobre un régimen de privatizadas que no han invertido un mango y se mantienen con alambre y con los subsidios millonarios del Estado. Y, sin embargo, Edenor y Edesur acaban de anunciar que si no se les autoriza un nuevo tarifazo, van a la cesación de pagos -empezando por los salarios de los trabajadores…


"Siendo gráfico, no puedo dejar de mencionar también la crisis política desatada alrededor del escándalo Ciccone, las peleas por los garitos de la provincia de Buenos Aires con Boldt, el lavado de guita. El caso Ciccone muestra hasta dónde llega el dedo de la Presidenta. No sólo porque encumbró en ese lugar a un aventurero como Boudou, sino que, para sostenerlo, se ha cargado a un ex procurador como Righi y luego al juez Rafecas, con argumentos que -digámoslo de paso- servirían para procesar ya mismo al propio Boudou. Pero es un dedo que actúa tarde, porque la guerra de camarillas está instalada en el riñón del kirchnerismo y se acrecienta con cada manifestación del agotamiento del modelo oficial: estamos en una recesión, que se expresa en cierres, en despidos. Luego está el derrumbe de las cuentas fiscales, el dólar paralelo que se dispara, la cesación de pagos de Edenor y Edesur, y ya se habla, incluso en varias provincias, de volver a las cuasi monedas, como en la época de De la Rúa. Son todas manifestaciones del agotamiento de un régimen, de un deterioro enorme de la base económica de este gobierno. A la luz de esto, compañeros, hay que comprender y caracterizar esta pseudo-estatización de Repsol. No sólo es un recurso de emergencia para enfrentar la crisis de abastecimiento, sino que también es una tentativa de recuperar la iniciativa política con una medida que despierta la simpatía de amplios sectores de la población, la que cree que vamos a recuperar la soberanía energética. Pero no es así. Es el rescate de una empresa quebrada, que no va a ser una empresa estatal, sino que va a ser una sociedad anónima que cotiza en Bolsa. Lo que buscan es asociarla con el capital extranjero. Por eso se han reunido, hace horitas nomás, con los pulpos internacionales para prometerles tarifazos, para que entren a los negocios de la nueva YPF. Entonces, luego del vaciamiento de Repsol, lo que viene es una nueva privatización de YPF. Ahora van a echar mano a la facturación de YPF para bancar las importaciones de gas y seguir alimentando el agujero de los subsidios energéticos. Mientras ocurre esto, los jubilados -que son los que van a terminar pagando el muerto de 9 mil millones de dólares de pasivo que deja Repsol- han perdido 500 millones de dólares por la caída de las acciones en el Fondo de Garantías, porque la guita va a salir de ahí, va a salir de la Anses o va a salir de otras cajas a las que el gobierno ya está echando la mano. Esta falsa nacionalización ha logrado el apoyo del 99 por ciento del arco político opositor -e incluso del imperialismo, el cual entiende que es una medida que no violenta el monopolio privado de la explotación del petróleo y que la intervención del Estado era necesaria para reordenar el reparto de la torta petrolera. Y en estas filas se han anotado también todo el centroizquierda. Y gran parte de la izquierda también: el PCR, del Frente Progresista, y el MST, de Proyecto Sur. En esta polémica fundamental, compañeros, tenemos que ser muy claros: estamos -como se dijo acá- por la nacionalización integral de la industria petrolera, sin pago y bajo control de los trabajadores. Nos solidarizamos, nos unimos estrechamente a todos los trabajadores del mundo que luchan contra el capitalismo, que luchan por un futuro que, para nosotros (y a eso apostamos y a eso nos jugamos la vida) será un futuro socialista.


"¡Viva el 1º de Mayo!


"¡Viva los trabajadores del mundo!


"¡Viva el Frente de Izquierda!".

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