28/02/2008 | 1027

Macri y los Kirchner, contra los cartoneros

¡Qué vuelva el Tren Blanco!

El brutal desalojo de Belgrano reveló cuál era el "destino superior" que Macri le deparaba a los cartoneros: la persecución, la cárcel y la miseria más completa. Hay que decir, de todos modos, que "Mauricio" no actúa solo en esta cruzada contra los trabajadores de la calle. El desalojo "administrativo" – sin orden judicial- fue dispuesto por un funcionario menor del gobierno de Macri, pero la Federal actuó en completa sintonía con el gobierno macrista, algo que no podría haberse hecho sin la complacencia de Aníbal Fernández.

Aún sin "transferencia policial", ya existe un cogobierno de hecho entre Macri y el gobierno nacional para el manejo del aparato represivo en la Ciudad.

Nos gobierna TBA
La agresión kirchnerista a los cartoneros arranca, por cierto, más atrás. A fines de diciembre, la privatizada TBA suspendió el servicio del "tren blanco", que llevaba a miles de cartoneros desde la Ciudad hasta sus casas. Esta medida los obligó a acampar en la Ciudad, al no contar con medios para regresar con sus carros y su mercadería. En este cuadro, dos jueces federales ordenaron la restitución del "tren blanco", ante recursos de amparo presentados por los cartoneros. TBA ignoró los fallos judiciales y el gobierno kirchnerista no hizo nada para obligar al concesionario.
Frente a la ola de acampes cartoneros, el gobierno macrista y TBA ofrecieron camiones para transportarlos a ellos, en reemplazo del tren. Para los cartoneros no es una solución, puesto que deben viajar separados de sus cargas con el riesgo cierto de que se las roben. El gobierno tampoco ofreció garantías e que los camiones perduren en el tiempo. Todo indica que los "camiones" son un intento para cubrirle la retirada al concesionario ferroviario, para dejar luego a los cartoneros sin ningún transporte en muy poco tiempo.
Al rechazar la "salida" oficial, se redoblaron las presiones sobre los cartoneros de Belgrano. El 29 de enero pasado, una primera tentativa de desalojo fue rechazada por la firmeza de los trabajadores y vecinos que los apoyan.
Después de este fracaso, los funcionarios macristas, junto a la Federal, comenzaron a perseguir a los fletes contratados por los cartoneros para transportar su carga. El secuestro y robo alevosos de la mercadería terminó provocando una crisis en el gobierno porteño, con la renuncia del director de "reciclado urbano".
Algunos compañeros aceptaron viajar con los camiones. Otros resolvieron mantener el acampe como modo de protesta. Pero todos ven que la forma de seguir trabajando, terminar con los acampes y volver a sus casas, es la vuelta del Tren Cartonero.

El desalojo
La resistencia cartonera empujó al gobierno a preparar el cobarde desalojo. En la madrugada del día 22, se presentó una patota del gobierno de la Ciudad junto a efectivos de la Federal, uniformados y de civil, con patrulleros y carros de asalto. Los represores golpearon brutalmente a cartoneros y vecinos. Hubo nueve detenidos, incluyendo a menores y vecinos. Intentaron secuestrar a un niño de siete años cuyos padres habían sido detenidos. Horas después, y frente a una manifestación ante la Comisaría 33a, fueron liberados siete de los detenidos.

Reacción popular
La represión de los cartoneros tiene como telón de fondo una lucha sorda por el botín de la basura "reciclable". No es un secreto que operadores capitalistas ambicionan monopolizar los cartones y plásticos que sostienen el trabajo de los cartoneros.
Pero más allá de ello, la agresión macro kirchnerista contra los cartoneros tiene un sentido político definido. En nombre de la "defensa del espacio público" – que los Macri y los Kirchner ceden cotidianamente a los acapardores inmobiliarios- , se pretende "poner en caja" a todos los explotados que ganan las calles de la Capital por sus reclamos. La propia supresión del servicio de TBA tiene un sentido político: no hay que olvidar que los trenes blancos fueron una conquista que las asambleas populares de la Capital le arrancaron a las privatizadas, después del Argentinazo.
En este sentido, el tiro les salió por la culata: la represión provocó una reacción popular de repudio El sábado por la mañana, una marcha de vecinos – con presencia de otras asambleas populares de la zona norte- ganó la avenida Cabildo contra la agresión a los cartoneros. Participamos de esta gran lucha de cartoneros y vecinos con un programa: a) basta de represión, las calles de la Ciudad son de quienes luchan y trabajan en ellas; b) por el inmediato regreso del tren blanco. c) por una reorganización integral del sistema de basura, que integre a los cartoneros como trabajadores.

Liliana Schwartz (Belgrano)

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