24/08/2006 | 960

Manifiesto del XVI Congreso del Partido Obrero

A los trabajadores y al pueblo de Argentina

Del 18 al 21 de agosto deliberó, en la Ciudad de Buenos Aires, el XVI Congreso Nacional del Partido Obrero con la presencia de 300 delegados de todo el país. En este Congreso estuvieron representados las protagonistas y los protagonistas de las grandes luchas de nuestro Partido en defensa de las causas populares, desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego.


¿Desde qué lugar en la lucha discutimos nuestras experiencias y elaboramos nuestras conclusiones?


Desde la defensa, en cada una de las ciudades de Santa Cruz y en todo el país, de la lucha de los petroleros de Las Heras perseguidos y encarcelados por Kirchner y su gendarmería. Nuestro Congreso se vio prestigiado con la presencia de los delegados del PO de todas las regiones de Santa Cruz, en especial del norte, de los petroleros, y de los desocupados que arrancaron a las petroleras miles de puestos de trabajo. Del Cordón Industrial de Santa Fe que han luchado contra el cierre de la fábrica ICI y que luchan contra la superexplotación y la contaminación ambiental, y por la organización masiva de las fábricas de la región y de Rosario, y por una profunda revolución en el movimiento obrero que pondrá en pie un gran congreso de delegados regional para imponer las reivindicaciones contra los grandes pulpos de la exportación. Estuvimos en todo el ámbito de la provincia de Santa Fe en defensa de la huelga docente, en cuya vanguardia se colocaron los sindicatos docentes de Rosario y San Lorenzo y los compañeros de Tribuna Docente que militan en ellos y en sus comisiones directivas.


Estuvieron los que se encuentran a la cabeza de la lucha contra el trabajo en negro y la cooperativas truchas con los trabajadores de la pesca en Mar Del Plata y por la recuperación del sindicato, expulsando a la burocracia; con los obreros de Parmalat en su lucha extraordinaria contra la patronal vaciadora de Taselli; con los jóvenes empleados de comercio contra las patronales negreras de los supermercados; en la reconquista de las seis horas por parte de los obreros de Metrovías y en sus victorias por lograr un convenio único para todos los que trabajan en los subterráneos; con los trabajadores del Hospital Francés contra los vaciadores capitalistas, primero, y contra los vaciadores de Kirchner en el momento actual; con Tribuna Docente estamos a fondo en todo el país luchando contra la segunda ley de descuartizamiento de la educación y por las reivindicaciones laborales y salariales de los docentes; con el Polo Obrero organizando bolsas de trabajo y por el pase a planta permanente de los compañeros de los planes Jefes que trabajan en municipios, escuelas y hospitales.


En el congreso del PO participaron los jóvenes de la UJS que encabezan en la FUBA y en la Universidad del Comahue la lucha contra las camarillas privatizadoras. Esta juventud que está también organizando a los estudiantes en acciones de solidaridad y organización con los jóvenes de los Mc Donald’s, de los Coto y de los ‘call centers’, con los jóvenes despedidos de Jabón Federal.


Estuvieron los compañeros que en el Chaco, Santiago del Estero, Salta, Jujuy y Catamarca participan codo a codo en la lucha de los pueblos originarios y de los campesinos contra la confiscación de sus tierras y de su trabajo. Los compañeros que dirigen el Polo Obrero en San Juan (que también están formando los primeros núcleos del PO en la provincia), que con su lucha han conquistado importantes reivindicaciones e incluso generado una crisis política en el gobierno de los pulpos mineros que están en San Juan. Los compañeros que se han puesto al frente de la lucha contra el trabajo esclavo en la Capital. Entre los delegados se encontraban también los compañeros que organizan las movilizaciones contra la impunidad del estado policial de Alperovich, en Tucumán, como en el caso de Paulina Lebbos, y que han expulsado a Blumberg en su intento de confiscar esta movilización para su causa reaccionaria contra los derechos ciudadanos y de la juventud. Estuvieron, naturalmente, los luchadores por el juicio y castigo de la masacre de Cromañon. También, claro los compañeros diputados y concejales del PO de la provincia de Salta, que enfrentan desde las bancadas y en la calle a la oligarquía provincial y a los pulpos petroleros que saquean la provincia y superexplotan a los trabajadores, bajo la protección de Romero y de Kirchner. Una mención especial merece la gran lucha del PO de Orán contra el trabajo en negro y el trabajo infantil en Ingenio El Tabacal, en defensa de los trabajadores municipales y contra la corruptela de la Intendencia justicialista. Fueron protagonistas del Congreso los delegados que participan de la lucha por la vivienda en la Capital, contra los desalojos y expulsiones por parte del gobierno porteño, que es una pantalla de los grandes capitales de la especulación inmobiliaria. Estuvieron los grandes luchadores docentes de Córdoba, que en los departamentos de la Capital y de Colón están combatiendo en estos momentos a la enésima entrega de los burócratas de Ctera que están a sueldo del gobierno nacional.


Participaron de las deliberaciones, como delegados, los que hoy mismo están peleando junto a los químicos y papeleros de Zárate por sus reivindicaciones, a las fábricas de la alimentación del norte y las lácteas del oeste de la provincia de Buenos Aires. Finalmente, contamos con las delegadas y los delegados empeñados en esa gran lucha, la lucha de las luchas, que son las luchas contra el gatillo fácil, las torturas policiales en las comisarías y la violencia policial, judicial y social contra las mujeres (la violencia doméstica es una reflejo de la violencia social), en especial las mujeres trabajadoras. Los militantes del Partido Obrero en el Polo Obrero estuvieron presentes de todas las provincias.


Estuvieron los que con más empeño hemos luchado por la expropiación sin pago de las empresas vaciadas por sus patrones, y por el control y gestión obreras. Estuvieron los que se movilizan por la definitiva expropiación de Zanón y el reconocimiento de su gestión obrera, y los que luchamos para que se convierta, decididamente, en el factor fundamental que reorganice al movimiento obrero de Neuquén en un perspectiva de lucha independiente.


Es desde esta posición de partido de combate de la clase obrera que enfocamos todas nuestras deliberaciones, que no fueron sino el análisis crítico de una experiencia real. Es desde esta posición, ¡claro está! que nos dirigimos al conjunto de nuestro pueblo para transmitirle las conclusiones, o sea las propuestas de lucha para una nueva etapa.


Una gran victoria internacional contra el imperialismo


El XVI Congreso del Partido Obrero tomó como punto de partida un hecho extraordinario, como lo es la derrota de la agresión sionista en El Líbano frente a la resistencia de conjunto del pueblo oprimido y trabajador de ese país y de la resistencia armada de Hezbollah.


Por primera vez en mucho tiempo el imperialismo ha sufrido una derrota de grandes dimensiones. El mundo entero pudo ver cómo los estados amantes del estado de derecho avalaron durante más de un mes una escalada de crímenes de guerra, una masacre en gran escala, y cómo dilataron todas las acciones diplomáticas para favorecer el éxito de esta masacre, hasta que tuvieron que salir corriendo a improvisar una ‘solución’ de circunstancias para sacar al ejército sionista y al imperialismo, en su conjunto, de una impasse mortal. Después de sus ‘éxitos’ militares en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Chechenia, los explotadores del mundo y sus gendarmes tuvieron que morder el polvo de la derrota ante la resistencia popular.


Un ejército poderoso y sofisticado en extremo, que cuenta con el apoyo de los estados más poderosos del planeta debió rendir sus pretensiones ante una lucha que planteó la liberación nacional. Esto abre, naturalmente, una nueva etapa.


Los pueblos del mundo han podido ver también como ese ‘templo’ del ‘estado de derecho’, que es la ONU, se coaligó en una conspiración internacional para imponer una resolución que establece la ocupación militar del agredido, no del agresor; del oprimido, no del opresor; de las víctimas de los criminales de guerra, no de esos criminales. Pero como lo propios imperialistas lo admiten, han parido un “papel mojado”, porque reconocen que no pueden, aunque lo quisieran, desarmar a la resistencia popular organizada, e incluso son incapaces de poner en pie una fuerza de ocupación, esencialmente porque temen repetir el fracaso del imperialismo yanqui en Irak, incluso en una escala más elevada, y suscitar la rebelión en sus propias países, crisis políticas de alcances históricos.


La ONU se ha sacado la última máscara de su condición de ‘guardián del derecho internacional’, reconociéndose como el protector de un orden internacional basado en la violencia contra los oprimidos.


El Congreso del Partido Obrero denuncia ante todo el pueblo que el gobierno de Kirchner votó en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la resolución de ocupación militar de Líbano y la absolución de la guerra de opresión y de los crímenes de guerra de Israel. Este es el verdadero carácter del gobierno que hace gárgaras todos los días con los derechos humanos. El gobierno de Kirchner dio un ‘sí mi general’ a la hora de votar una resolución que apuntaba a sacar al ejército sionista de una situación político-militar catastrófica. No es casual que la derrota político-militar ya esté causando un principio de disolución política en las filas del ejército sionista.


Esta victoria ofrece una nueva perspectiva a los pueblos que luchan por desalojar a los ejércitos imperialistas de sus territorios, en especial en Irak, apenas comprendan que tienen que superar sus diferencias sectarias o confesionales, que son atizadas por el imperialismo, y tomar fundamentalmente en cuenta su condición de masas explotadas y de naciones oprimidas, para unirse para expulsar al imperialismo. Esto es lo que logró el pueblo explotado libanés en la reciente lucha (que incluso, por un momento, obligó a su clase dominante a declarar el apoyo a la resistencia armada), a pesar de ser un mosaico único de diferentes religiones y confesiones y convicciones.


La derrota del imperialismo y del sionismo ofrece una nueva perspectiva a la lucha palestina, que se encuentra ahora en un cuadro diferente: el de un ascenso general de las masas árabes y el completo desprestigio de la mayor parte de sus gobiernos capitalistas y corruptos. La realización de los objetivos nacionales palestinos en la totalidad de su territorio histórico y la formación de una república única, democrática, laica y socialista, es la única vía de salida para los pueblos. Las masas de Israel se encuentran ahora en un completo impasse, pues han apoyado y siguen apoyando las aventuras criminales de su gobierno y de su Estado, y ahora se enfrentan ante la derrota de una y otro. Los trabajadores judíos tendrán que hacer su opción: o con las masas árabes contra su propio Estado sionista, o con éste por la vía de la opresión y la fascistización. La unión con las masas palestinas será para poner fin al Estado sionista y construir una república única, sobre la base, naturalmente, del reconocimiento histórico de los derechos palestinos confiscados, en primer lugar el derecho al retorno a sus pueblos y hogares de donde fueran expulsados a punta de bayoneta.


El Congreso del Partido Obrero denuncia que durante todo el mes de guerra contra El Líbano, el ejército sionista continuó su acción criminal en Gaza, asesinando en ese período a 170 personas, en su abrumadora mayoría civiles, y continuó encarcelando a los miembros del gobierno de Hamas. El sionismo no aflojó ni un por un instante su represión implacable contra los palestinos, el verdadero blanco de sus intereses coloniales y opresores.


El Congreso del Partido Obrero repudia la resolución de la ONU, que establece la ocupación militar del Líbano; que protege al agresor criminal y castiga a sus víctimas; que encubre la continua opresión nacional y la represión del sionismo contra el pueblo palestino. Llama a todos los trabajadores del mundo a redoblar la lucha por quebrar esta ocupación con la consigna: Fuera la ocupación imperialista de Líbano, defensa de la independencia nacional de Líbano, y defensa del derecho del pueblo de Libano a armarse contra el sionismo y contra sus propios explotadores nacionales. Nuestro congreso apoya la lucha en curso para liberar a los diez mil presos políticos palestinos, que se encuentran en las cárceles israelíes; destruir el muro del ‘apartheid’ y recuperar las tierras que fueron expropiadas; desmantelar las colonias sionistas en los territorios ocupados y poner fin al bloqueo militar de Gaza por parte del ejército sionista y el control de sus fronteras.


El Congreso del Partido Obrero declara su ferviente apoyo a esta resistencia de los pueblos de Medio Oriente y llama a convertirla en un paso hacia la meta de los “estados socialistas de todo Medio Oriente”. Para ello llama al proletariado de los países árabes y musulmanes, desde Turquía hasta Pakistán e Indonesia, a retomar la tradición del socialismo revolucionario que impulsó la revolución socialista rusa de 1917, y construir partidos obreros de combate por la revolución social.


Abajo los gobiernos imperialistas responsables de la guerra y de la ocupación militar


La guerra ha acentuado la crisis del gobierno de Bush. Se encuentra completamente dividido — una división que estalló en medio nada menos que de una guerra. El repudio al gobierno de Bush crece de hora en hora, incluso cuando la oposición demócrata le ha dado el completo apoyo a la agresión sionista.


La guerra ha conmovido a los pueblos de Europa, y la derrota del sionismo y de los yanquis los ha impresionado vivamente. En contradicción con esta realidad popular, toda la izquierda oficial y una gran parte de aquella izquierda democratizante o centrista de Europa ha salido a apoyar a sus gobiernos, y a apoyar inequívocamente la ocupación militar de Líbano, que caracterizan como ‘misión de paz’. El Congreso del Partido Obrero llama a los trabajadores de Europa y a los luchadores a emprender una acción internacional común por el retiro de las tropas de ocupación y por la defensa práctica del derecho a la lucha armada contra el imperialismo y el sionismo. Llama a los luchadores a romper con la izquierda democratizante y centrista, que no vacila en pasarse al campo de los gobiernos de la guerra, y a construir partidos verdaderamente socialistas y verdaderamente comunistas.


El Congreso del Partido Obrero destaca, muy especialmente, ante los trabajadores de Argentina el apoyo del centroizquierda y de la izquierda democratizante a la guerra y a la ocupación, como ha ocurrido con el gobierno de Prodi en Italia, en el cual participan Rifondazione Comunista y la sección italiana del llamado Secretariado Unificado de la IV° Internacional (Sinistra Critica). El Congreso del Partido Obrero señala que es imposible una lucha consecuente contra la guerra, la cual corresponde por entero a los intereses del capital, sin una lucha por el derrocamiento de los gobiernos capitalistas de la guerra, mediante manifestaciones de protesta, huelgas, crisis políticas y rebeliones populares. El imperialismo financia la guerra con nuevos cortes a los gastos sociales y mayores ataques a los derechos de los trabajadores. ¡Aprovechemos las vacilaciones del imperialismo para montar su fuerza de ocupación! ¡Aprovechemos sus divisiones! Destaquemos el potencial de crisis políticas en sus filas que estas vacilaciones y las amenazas de nuevas crisis sociales que ellas proyectan. ¡Explotemos esta situación para sacar a la superficie todos los anhelos de lucha reprimidos en los pueblos, para acabar con el imperialismo de la guerra, el terrorismo de estado y los crímenes de toda laya!


El Congreso del Partido Obrero denuncia que la resolución de la ONU abre un período de nuevas agresiones en su intento de desarmar, directa o indirectamente (a través de la integración de las milicias al ejército) al resistente victorioso. Las potencias de la región están obligadas por la derrota a ganar tiempo mediante la diplomacia, buscando ‘acuerdos’ a costa de los pueblos. Nuestro congreso advierte contra estas trampas, que son apenas un intermedio para nuevas agresiones. Advertimos que la estrategia de liberación nacional basada en entendimientos con la burguesía, ha fracasado doscientas veces en Medio Oriente en los últimos sesenta años (y en todo el mundo). Les planteamos a las organizaciones combatientes la necesidad de romper con las burguesías nacionales de sus estados, independientemente de la conveniencia de explotar sus contradicciones internacionales para conseguir todo tipo de apoyo material para la lucha. Por la unidad e independencia de Palestina. Por gobiernos de trabajadores y campesinos en todos los gobiernos árabes y musulmanes, desde Turquía a Irán y Afganistán. Por los Estados unidos socialistas del Medio Oriente.


El Partido Obrero no solamente denuncia el alineamiento de la izquierda de Europa y de Estados Unidos con sus gobiernos y que no ha repudiado a la ONU y a su ejército de ocupación. Denunciamos con fuerza esta posición contrarrevolucionaria, porque sólo una lucha masiva de los socialistas de los países imperialistas contra la agresión imperialista, incluido fundamentalmente el apoyo incondicional a la resistencia armada de Hezbollah y de los combatientes libaneses; sólo esto puede llevar a destacar ante los ojos de las masas musulmanas oprimidas el carácter imprescindible de su alianza con el proletariado socialista internacional, y por medio de esta unión superar al nacionalismo islámico y no islámico en Medio Oriente y ofrecer a sus masas una perspectiva socialista internacional.


El Congreso del PO llama a los luchadores de todo el mundo a sacar una de las conclusiones más preciosas que ofrece esta derrota del imperialismo a manos de una resistencia armada, incluso si fue lograda por una organización que es hostil al socialismo y al internacionalismo: sólo podemos ganar con organización y con disciplina, naturalmente que sobre la base, no de un limitado programa nacional, sino sobre la base de un programa socialista. El movimientismo y el basismo, que niegan la organización sobre la base de un programa, nunca han logrado nada para los pueblos, ni lo lograrán jamás.


De la restauración capitalista al derrumbe capitalista y la revolución social


El Congreso del Partido Obrero entiende que es necesario colocar la derrota del imperialismo en Líbano en una perspectiva de conjunto. La cadena de guerras crecientes que comenzó con la ‘guerra del Golfo’, en 1991, y luego con la agresión a Yugoslavia, Irak, Afganistán, e incluso Chechenia y la ocupación de Haití, responde a una necesidad histórica de asegurar la plena restauración del capitalismo en los ex países soviéticos y China, y con ello asegurar la restauración de la plena explotación del capital en todo el mundo, no solamente en los países dependientes sino también en los imperialistas. Porque, en verdad, la restauración capitalista es un proceso único en el sentido que significa la tendencia del capital a abolir todas las conquistas obreras arrancadas en doscientos años de lucha, incluso las conquistas de un desarrollo nacional independiente. La derrota sionista-imperialista es un golpe contra la capacidad del capital para desarrollar sin trabas ni obstáculos sus propias tendencias destructoras.


La tendencia de guerras del imperialismo, abierta con la disolución de la URSS y la restauración capitalista en China, ha sufrido un revés. La derrota en Líbano inaugura una nueva transición política; la negación de la guerra imperialista por medio de la resistencia popular y armada pone en crisis las guerras imperialistas. El imperialismo sólo podrá, en última instancia, iniciar una guerra de conjunto si consigue imponer un régimen económico de militarización a sus propios pueblos; un régimen político de recorte de los derechos ciudadanos, policial o incluso el fascismo. Tendrá que poner en cuestión las condiciones de existencia en los propios países metropolitanos y en el conjunto de las naciones capitalistas que están sometidas a la explotación del capital internacional.


En este marco, el Congreso del Partido Obrero advierte acerca de la inevitabilidad de nuevas crisis financieras, que se incuban a ojos vista en los principales países, pero especialmente en Estados Unidos, y de su efecto catastrófico para naciones como China, que ha pasado hace tiempo a ser una válvula de escape para el capitalismo mundial. Pero China misma se encuentra en la víspera de crisis de sobreproducción y financieras mientras atraviesa por un período de crecientes explosiones sociales — casi 90.000 estallidos y revueltas populares, en 2005. Nos encontramos en un período de transición mundial, en el cual se van poniendo de manifiesto las limitaciones insalvables de las posibilidades de emprender una colonización capitalista de China y de la ex URSS sin provocar explosiones y revoluciones sociales. Nos encontramos en una época única de la historia del capital y de los explotados. El Congreso del Partido Obrero llama a luchar, en esta fase transitoria, por las reivindicaciones sociales y fundamentales de los trabajadores — al trabajo, el pan, la paz y los derechos de los trabajadores contra la explotación, contra la restauración capitalista, por los derechos nacionales contra la opresión y la dependencia — construyendo organizaciones de masas, desarrollando partidos obreros revolucionarios y preparando el terreno social y político para establecer gobiernos de trabajadores.


América Latina, el nuevo fracaso del nacionalismo burgués


¡Pero es en nuestra propia América Latina donde se manifiesta, incluso en una forma aún más aguda, la descomposición de la dominación social del capitalismo, de sus gobiernos y de sus estados!


América Latina se encuentra de pleno en un período de gran convulsión política y social. Las catástrofes capitalistas que asolaron a nuestros países no han sido superadas; están vigentes y se manifiestan cotidianamente. La deuda externa sigue hipotecando entre el 65% y el 100% de la producción nacional. La polarización entre la pobreza y la riqueza se acentuado por diez o veinte veces. Se acentúa la concentración de los medios de producción en menos manos, por un lado, y la superexplotación creciente de los trabajadores, por el otro. La miseria social es integral; no hay medios de vida, no hay trabajo, no hay vivienda, ni escuela, ni hospitales, ni infraestructura; las muertes por enfermedades curables crecen constantemente. Los gobiernos centroizquierdistas o antiimperialistas burgueses no han cambiado esa situación básicamente, en la mayor parte de los casos la ha acentuado. El capitalismo como sistema productivo se va desarrollando en su contrario, en un sistema de asistencia social de supervivencia para un número creciente de seres humanos.


Los gobiernos izquierdistas que han sustituido a los partidos tradicionales, se incubaron como frentes de colaboración de clases con las patronales, e instrumentos de derrota y de desmoralización de los trabajadores. Los Lula y los Tabaré han sido desde el comienzo gobiernos capitalistas y vehículos de la política del capital financiero y del FMI. El progresismo y el izquierdismo democratizante han concluido como expresiones políticas ‘democráticas’ del propio imperialismo. El PT de Brasil ha sido el instrumento para estrangular, claro que en forma provisoria, el potencial de lucha social y el potencial político revolucionario de la clase obrera más importante de América Latina. Ha jugado un papel histórico al servicio del imperialismo. Esta experiencia pone de manifiesto la responsabilidad de todas las corrientes políticas que colaboraron con el PT y con la formación del gobierno del PT con empresarios y banqueros, y que saludaron a este gobierno como “un triunfo popular”.


Los gobiernos de Chávez y de Evo Morales representan una experiencia nacional más osada, por supuesto, pero los separa una diferencia de grado de los Tabaré, Lula o Kirchner, porque operan siempre dentro de los marcos capitalistas. Sus choques con el imperialismo han sido, la mayor parte de las veces, más verbales que prácticos. El Partido Obrero se ha movilizado siempre en defensa de estos gobiernos en ocasión de sus enfrentamientos con el imperialismo, como ocurrió con el ‘lock out’ patronal, en Venezuela, en 2000/3, y en los choques iniciales de Bolivia alrededor de la nacionalización de los hidrocarburos. Pero ambos casos han dejado en claro los limites insalvables de su orientación capitalista y de asociación con el capital extranjero. La autonomía energética de Venezuela, impuesta luego de un severo choque con la vieja oligarquía, ha desembocado en una asociación estratégica con los pulpos petroleros, que les asegura a estos enormes reservas de hidrocarburos por muchísimos años y por lo tanto una acentuación de la dependencia económica, que se manifestará abiertamente cuando se invierta el actual ciclo de precios ascendentes del petróleo. Mientras se esfuerza en paliar las condiciones de miseria de grandes masas, mediante campañas de salud, educación, habitacionales y de diverso tipo, el gobierno de Chávez mantiene las condiciones de explotación del proletariado, sus viejas condiciones laborales y sociales, y se empeña en regimentar en el plano político y sindical a las organizaciones independientes de las trabajadores, como la UNT (central obrera). La clase capitalista en Venezuela, por el contrario, aprovecha a fondo el boom petrolero, como lo demuestran las ganancias records de los bancos, por donde pasa incluso la recaudación fiscal y de PDVSA. En el plano internacional, el gobierno de Chávez ha dado todo su apoyo a los Lula, Tabaré y Kirchner, y se ha integrado a la normativa capitalista supranacional del Mercosur.


En Bolivia las cosas son incluso más nítidas pues asistimos a un temprano colapso de las nacionalizaciones burguesas, ante la carencia financiera y organizativa del Estado para implementarla. Las nacionalizaciones capitalistas bolivianas, que intentan modificar el reparto de la renta petrolera, con la intención de avanzar en una muy tímida industrialización del país, también ofrece derechos prolongados de explotación a los pulpos internacionales. La obtención de la soberanía nacional es incompatible con los métodos capitalistas; pasa por la revolución social. El Congreso del Partido Obrero llama a lucha por la expropiación sin pago de las empresas petroleras en Bolivia y en América Latina y el control de los trabajadores como un aspecto de una reorganización integral de América Latina, sobre nuevas bases sociales. Por los Estados Unidos Socialistas de América Latina.


El Congreso del Partido Obrero advierte contra los perjuicios que ocasionará y ocasiona a los luchadores el seguidismo a los movimientos nacionalistas, y en especial al más destacado de ellos, el movimiento bolivariano o chavismo. Este seguidismo ha sido responsable de enormes derrotas, como la capitulación del peronismo ante la ‘libertadora’, en 1955, y ante Videla, en 1976. La pretensión de “profundizar la revolución bolivariana”, o sea bajo la dirección política de las fuerzas armadas, de Chávez y la burocracia estatal chavista, lleva a un verdadero callejón sin salida. El pregón de una “revolución permanente”, no bajo la dirección de un gobierno de trabajadores, sino de un gobierno capitalista de Chávez (que se ha transformado en especialista en la compra y emisión de bonos de la deuda externa) es un verdadero despropósito. En oposición a las pretensiones falsamente emancipadoras del nacionalismo de contenido capitalista, el Partido Obrero reivindica la organización de una alternativa obrera y socialista.


Kirchner: Un régimen que no resuelve los problemas del pueblo


Bajo la superficie de la recuperación económica, se desarrolla un proceso social que consolida la superexplotación, la miseria social, la pérdida de conquistas laborales previsionales, la precariedad del trabajo y del medio ambiente, el derrumbe de la infraestructura social e incluso un potencial derrumbe financiero. El Congreso del Partido Obrero llama a los trabajadores a prestar atención al contenido social de la recuperación capitalista y denuncia la apología de esta llamada recuperación, que oculta, precisamente, su carácter capitalista. Con una mayoría de trabajadores en negro; con promedios salariales inferiores a la canasta de la pobreza; con una mayoría de jubilados al nivel de la canasta de indigencia; con tres millones de desocupados y sub-ocupados; con una distribución negativa del ingreso en su tope histórico; con la contaminación creciente provocada por las empresas capitalistas, desde el Riachuelo-Reconquista hasta las mineras, pasteras y químicas; con todo esto, el juicio sobre la experiencia actual de gobierno es inapelable. El Congreso del Partido Obrero denuncia también el carácter ‘provincialista’ de esta flamante estrategia ‘nacional y popular’, que promete un desarrollo gradual y progresivo confinado a los marcos nacionales, en un contexto capitalista internacional de nuevas crisis financieras, guerras internacionales de opresión, aceleración del proceso histórico lucha de clases y crisis estatales, y ahora, incluso, de derrotas político-militares del imperialismo a manos de resistencias populares y de la resistencia armada.


La política de ‘acuerdos de precios’ no ha sido nunca otra cosa que una política de control de los salarios y de reforzamiento de la precariedad laboral (para ‘bajar costos’); la política de superávit fiscal es una política de confiscación de las provincias y de los asalariados y jubilados para pagar la deuda pública y los subsidios a los capitalistas. En este marco ha comenzado una escalada de tarifazos en los servicios y el comienzo de los déficits públicos de las provincias. La miseria social es la base de la recuperación ´nacional y popular´. Como fenómeno político-social de conjunto, la ‘reconstrucción de la burguesía nacional’, anunciada por Kirchner como el pilar de su estrategia ‘nacional y popular’, no lleva al país a ningún lado .


Los partidos capitalistas responsables del descalabro nacional se siguen quebrando y dividiendo. La tentativa de la camarilla del gobierno, de formar un partido borocotizado a su servicio, está despedazando al justicialismo y al radicalismo. En las provincias y en la Capital se está desarrollando una despiadada lucha de camarillas. Las elecciones de 2007 prometen agravar aún más la descomposición del sistema partidario. Las vacilaciones de Kirchner para anunciar su candidatura a la reelección son una expresión de esta descomposición política, que promete convertir un eventual segundo mandato en un régimen de desgobierno. Denunciamos las reformas constitucionales reaccionarias que pretenden consagrar la reelección de las camarillas kirchneristas en las provincias y sus regímenes de poder personal.


Así como la ‘recuperación’ no ofrece una vía de salida, tampoco está en marcha la estabilidad política. ¡Qué demuestran si no, además de lo ya señalado, los superpoderes, el manejo arbitrario del presupuesto, el mantenimiento de cuentas presidenciales (Santa Cruz) en el exterior; los decretos de necesidad y urgencia; las reformas truchas de las constituciones provinciales, para perpetuar camarillas que se encuentran en conflicto con todo el entorno político; la modificación arbitraria del poder judicial; pero por sobre todo la vigencia de la ilegalidad en las relaciones sociales en todos los planos (régimen inconstitucional de accidentes de trabajo, in-movilidad de las jubilaciones, trabajo en negro – por sobre todo en el propio estado – explotación infantil, inseguridad ciudadana, gatillo fácil, desapariciones de mujeres, manejo arbitrario del presupuesto, violación de las normas ambientales, caídas de gobiernos – en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Ciudad de Buenos Aires, Bahía Blanca, diversas intendencias, etc.)


Lo que ocurre con las jubilaciones es ejemplar, porque ha comprometido a la Corte Suprema a violar las normas constitucionales para defender, como ella misma lo dice, los ‘intereses macroeconómicos’, es decir la economía y el Estado de los capitalistas. La Corte Suprema autoriza a desconocer la deuda con los jubilados, por más de 20.000 millones de pesos, por los ajustes no realizados desde la Ley Cavallo, de 1995. El guardián del estado de derecho autoriza a violar el estado de derecho, para atender los intereses más generales de los capitalistas. Defiende el superávit fiscal para atender el pago de la deuda y la coima a los amigos y hasta el uso, con ese mismo fin, del superávit del Anses. Se ha abolido el estado de derecho, no por un pronunciamiento militar, sino por un pronunciamiento de la Corte.


El Congreso del Partido Obrero convoca a una enérgica movilización para que la jubilación mínima pase de inmediato a los 1.000 pesos, un 60% de la canasta familiar, y para que se devuelva lo robado a los jubilados con un impuesto a los grandes capitales, el cese del pago de la deuda externa y la estatización, bajo control obrero y de los jubilados de las AFJP. El régimen de jubilación privada sólo garantiza una jubilación del 30% del salario al cese, esto de no mediar crisis financieras que acaben con las inversiones de los fondos de pensión.


Marcharemos por este programa el 22 de septiembre próximo.


El frente devaluacionista oficial ha sufrido un quiebre con el surgimiento de un frente opositor que expresa el ex ministro Lavagna. Un sector de la burguesía está tanteando la organización de una oposición política. Este sector, encabezado por Techint, reclama tarifazos más rápidos para reanudar la inversión y lo negocios energéticos y se declara duramente afectado por el fracaso para construir los gasoductos del norte, como consecuencia de la actitud contemporizadora de Kirchner con Evo Morales y del congelamiento de los precios internos de las naftas. Se trata de un sector que ha puesto un pie en el mercado norteamericano y que rechaza por lo tanto un alineamiento con Hugo Chávez. Por los intereses y estrategias en juego, aunque no por su popularidad, es una amenaza a la estabilidad del gobierno desde la propia burguesía. Es por eso que Kirchner intenta absorber parcialmente esta presión, con nuevos tarifazos y buscando resolver los temas en disputa; por ejemplo acelerando la privatización petrolera, como ocurre con las provincias. Kirchner se siente sostenido por la burguesía que ha subido de escala bajo su gestión, como el banco Macro, los fondos de inversiones que se quedaron con Telecom y empresas de distribución de gas e industriales, como los grupos Mindlin, Werthein, Eskenazi, Petersen y la propia cofradía de negocios que Kirchner ha armado desde su gobierno en Santa Cruz, ni qué decir de su asociación con los pulpos mineros internacionales.


En este cuadro de fracaso en recomponer real — y no ficticiamente — un proceso capitalista y estatal por parte del kirchnerismo, el Partido Obrero, fuerte de su desarrollo político, llama a aprovechar todas las oportunidades que ofrece esta situación para desarrollar una alternativa obrera y socialista, en los municipios, provincias y en el país; a fortalecernos en fábricas, campos y centros educativos; a dar una dirección estratégica a la lucha cotidiana, o sea parte de una lucha por el poder de la clase obrera.


Una agenda enorme de reivindicaciones y luchas


Este cuadro social y político de conjunto produce por si mismo una agenda de lucha enorme. Los acuerdos salariales no han resuelto nada, porque por un lado la inflación sigue implacable y por el otro esos acuerdos han profundizado la precariedad, la rotación y la ilegalidad laborales. El reclamo del salario mínimo igual al costo de la canasta familiar está más vigente que nunca, y consecuentemente la organización de los trabajadores precarios y en negro que ganan salarios de subsistencia, la lucha contra la tercerización y la campaña masiva de re-encuadramiento y afiliación sindicales, que permitan la vigencia de los convenios únicos por industria. La agenda de lucha sindical es enorme y supera largamente la capacidad de respuestas de las burocracias sindicales. Esto plantea ligar estas luchas al objetivo de una nueva dirección del movimiento obrero. Por un plan de lucha por el aumento salarial, el pase a planta permanente de los compañeros contratados y en negro, y de los planes de Jefes y Jefas. Plan de obras públicas bajo control de trabajadores y asambleas populares.


Frente a este panorama de tensiones crecientes y divisiones en el campo de la patronal, el movimiento de lucha de la clase obrera está en ebullición. Hay demasiados agravios pendientes para que sea de otro modo. Desde Coto, Jabón Federal, docentes, empleados del Estado, Mc Donald’s, telefónicos de call centers, Gualeguaychú y todas las provincias contaminadas por las mineras, la juventud universitaria, secundaria y terciaria, las madres y los padres, la lucha contra el gatillo fácil, Cromañón, los desocupados que trabajan por 150 pesos, los aborígenes y los campesinos expulsados de la tierra o saboteados por la oligarquía. El Partido Obrero llama a profundizar estas luchas, extenderlas, construir organizaciones de masas, disputar los sindicatos a la burocracia. Llevar a los trabajadores, a través de su propia experiencia, a la conclusión de que los gobiernos de la ‘burguesía nacional’ no son ninguna clase de salida.


Se ha profundizado también la política de vaciamiento educativo. Varias provincias ya han declarado que no están en condiciones de cumplir con los aumentos presupuestarios que fija la propia Ley de Financiamiento Educativo. El gobierno pretende legitimar la provincialización y la privatización de la educación del menemismo y la dictadura militar, y avanzar hacia la municipalización. El Congreso del PO planteó la lucha por el retiro del proyecto Kirchner-Filmus, la anulación de las leyes menemistas, la triplicación del presupuesto nacional y de las provincias destinado para la educación, la nacionalización del financiamiento del sistema educativo, por una educación bajo la dirección de docentes, estudiantes y organizaciones populares por la emancipación nacional y social. Convocamos a marchar el 15 de septiembre con la FUBA, la Conadu Histórica, los sindicatos docentes combativos, los centros de estudiantes secundarios por esta plataforma. La cuestión educativa es esencialmente una cuestión social, que sólo encontrará solución cuando se ponga fin a su dependencia del capital y de las instituciones que protegen esta dominación, el Estado y el clero.


Independencia de los trabajadores, por un partido de la clase obrera


Las direcciones sindicales y las corrientes políticas, que se diferencian de la burocracia sindical tradicional, pero que se identifican con el nacionalismo kirchnerista o lo ven como un avance, han quedado pulverizadas por esta miopía. Kirchner somete al movimiento obrero por medio de la burocracia sindical que está atornillada a los sindicatos como a una propiedad privada; no acepta relevos. No hay espacio independiente para los rivales.


La burocracia de la CGT, pseudo renovada en beneficio del moyanismo, es un aparato ajeno a la clase obrera. A cinco años de la bancarrota económica y a pesar de la ‘recuperación’, ha sido cómplice en el mantenimiento de la ley Banelco de precariedad laboral, la cual crece sin parar, al igual que la flexibilización y el trabajo en negro. No ha recuperado nada para los trabajadores. Apoya una política ‘antiinflacionaria’ con convenios de bajos salarios y flexibilidad. La influencia real de la CGT no pasa de la sede de Azopardo; en todo el país las luchas le pasan por delante, la regionales cegetistas no existen. Llamamos a tomar cuenta de esta situación y a aprovechar toda lucha de envergadura para plantear la unidad de acción de los trabajadores y la realización de congresos de bases, que planteen CGTs combativas y de clase para recuperar todas las conquistas perdidas.


El Congreso del Partido Obrero destaca el copamiento de la CTA por parte de los punteros kirchneristas, para injertarla en el mecanismo oficial del Estado. La CTA pagaría así su larga estrategia de servir como rueda auxiliar de todas las tentativas pseudo progresistas que se manejaron en Argentina; su completa falta de independencia de clase; su carácter burocrático; su responsabilidad en las derrotas y retrocesos del movimiento sindical en las últimas décadas. La tentativa pluriclasista, burocrática y de oposición a la independencia de clase ha fracasado. El Congreso del Partido Obrero llama a defender a la CTA contra el copamiento kirchnerista mediante la convocatoria a un nuevo congreso, pero de delegados de base electos, para luchar por un movimiento sindical de clase e independiente. El copamiento de la CTA marca el fracaso de toda la izquierda que ha defendido a su burocracia desde adentro y de la que se ha ido aproximando a ella desde afuera de la CTA, con la bandera de un nuevo movimiento sindical por medio de maniobras y componendas. Los abanderados del nuevo sindicalismo no vacilan en atornillarse en posiciones de burócratas no bien consiguen ganar la dirección de un sindicato o ingresar a él por medio de una coalición. Llamamos a reivindicar la democracia obrera y la rotación en los cargos sindicales. Llamamos a reconocer el fracaso de la tentativa de sindicalismo de colaboración de clases de la CTA, y a acompañarnos en una campaña por un nuevo congreso, de delegados electos en la base, para echar a los punteros y, con este método, poner en pie un sindicalismo revolucionario de clase.


No se puede construir un sindicalismo combativo de oposición a la burocracia si no es en base a una completa delimitación de los gobiernos de turno y del Estado. El Partido Obrero llama a los dirigentes y activistas combativos y antiburocráticos a sumarse a la tarea de construir fuertes agrupaciones sindicales clasistas y un gran partido independiente y de combate de la clase obrera.


El Congreso del Partido Obrero constata y caracteriza que se ha cerrado un ciclo de descomposición de la izquierda democratizante, que habla de revolución los días de fiesta, mientras pacta con los Binner, los Credicoop, los Mario Cafiero, los Pino Solanas, y cuanto político capitalista desahuciado se le cruce por el camino. En función de esto ha saboteado, conciente y sistemáticamente, toda tentativa de unidad obrera y socialista de la izquierda. Ahora pretenden encolumnarse detrás de una aventura electoral, con métodos extorsivos, intentando convertir la unidad de la izquierda en un asunto de candidaturas y en el empeño por imponer las propias. Luego de una tentativa maniobrera bajo la máscara de la convocatoria de un Seminario programático, esta izquierda ‘sui géneris’ declara que el programa es secundario para la unidad de la izquierda. El Partido Obrero llama a los luchadores a repudiar esta política liquidacionista y a trabajar en común para desarrollar un gran partido de lucha y socialista de la clase obrera. Declara que no se asociará de ningún modo con semejantes empresas liquidadoras y arribistas, y las denuncia como emprendimientos de desmoralización política de los luchadores obreros y de los jóvenes.


Constatando los progresos políticos y organizativos realizados por el Partido Obrero en todo el país, el Congreso del Partido Obrero llama a todos sus simpatizantes a incorporarse al PO; llama a todos los compañeros militantes a reforzar el trabajo de reclutamiento y la formación teórica de los cuadros actuales y futuros. Llama al conjunto del Partido Obrero a construir fuertes organizaciones partidarias en todas las localidades, en las fábricas y en la juventud. Y a hacerlo con el método de la agitación política socialista y dando una dirección estratégica a la lucha y actividad cotidianas.

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