28/03/2019

Rubén, camarada y amigo

Rubén fue un gran militante, un gran amigo y un enorme ser humano. Nos conocimos en el partido hace muchos, muchos años. Desde entonces compartimos la actividad sindical y política, en particular en el gremio de Prensa, donde Rubén jugó un rol destacado en la organización y en las luchas más importantes de los últimos 25 años.


Se puso al hombro la organización gremial interna de Perfil y las históricas y extensas ocupaciones de la planta en defensa de las condiciones de vida y de trabajo, fue un orientador e impulsor de cuanta lucha llevaran adelante los compañeros del gremio y jugó un papel decisivo en la creación del sindicato de los trabajadores de Prensa, el Sipreba -del cual era secretario Adjunto- nacido en medio de las ruinas de la Utpba, la organización dirigida por la burocracia.


Rubén era un hombre práctico, inteligente y que comprendía todas las sutilezas de la lucha obrera.


Así Perfil se convirtió en una empresa emblemática por las enormes peleas que dieron sus trabajadores contra una patronal que intentó una y otra vez liquidar las conquistas obreras y destruir la Comisión Interna. Con firmeza y la visión aguda que tenia al dar cada paso, logró mantenerla en pie hasta hoy, junto a sus compañeros de la Interna.


Rubén fue un gran organizador, sindical y político. Viví con él –a su lado– la incansable tarea que desplegaba en la construcción del partido. Desde donde le tocara hacerlo. Gran agitador y tribuno obrero, llevó la voz del clasismo y del partido a innumerables luchas obreras y a incontables reuniones del activismo y a otras donde le tocaba pelearse con la burocracia.


Convencido de sus ideas, jamás dio un paso atrás cuando se trataba de poner el cuerpo. Muchos compañeros pueden dar testimonio de esto, bajo la dictadura y cuando había que hacer frente a la represión en un conflicto obrero o en un ataque a nuestro partido.


Pero con Rubén también se me va un entrañable amigo de los últimos 40 años. Vimos crecer juntas a nuestras respectivas hijas-amigas y compartimos muchos momentos hermosos, divertidos, junto a nuestras compañeras. Porque Rubén amaba la vida, disfrutaba de ella y te la hacía disfrutar. Era un ser querible y querido, gran compañero, solidario. Ni es casual que las redes estallaran de saludos y recordatorios de este extraordinario luchador y camarada.


Alegre, agudo en las críticas y en las bromas, jamás lo vi deprimirse por un contratiempo o por una derrota. Siempre hacía un balance, sacaba una enseñanza y pensaba en cómo dar vuelta la caída, como un verdadero revolucionario que era.


Es muy duro perder a un compañero así. Es para mí mucho más duro porque también pierdo a un gran amigo de la vida. Hoy lo lloré.


Amigo, camarada, hasta la victoria.

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