08/09/2005 | 916

TRIUNFA EL DERECHO A PELEAR POR TRABAJO Y COMIDA

De repente, la ‘obstinación’ del gobierno se derrumbó. ‘Liberó’ la Plaza de Mayo.

En la provincia de Buenos Aires concedió el boleto estudiantil a 10 centavos.

Excarceló a los presos de la Legislatura, encarcelados injustamente.

Estamos asistiendo a una seguidilla de victorias del movimiento popular.

De ese mismo movimiento que los medios de comunicación pintan, por lo menos, como facineroso.

¿Qué pasó?

En primer lugar, el gobierno de los ‘gritones’ se ha asustado de su propia política.

La inflación oficial de agosto fue del 0,4%, pero la de alimentos y bebidas del 1,4%.

En ocho meses de 2005 ha acumulado un 9,4%.

Solamente la canasta de alimentos vale 363,14 pesos —¡el 60% del salario básico de convenio de un metalúrgico!

Se ‘come’ todo el salario de un trabajador en negro o de un jubilado.

Se ‘traga’ el 50% del salario de bolsillo de un docente.

Está un 140% por arriba de un plan social.

Esta inflación no se va a detener.

Así lo adelanta la suba enorme de precios que están imponiendo los monopolios petroleros.

Así lo adelanta los aumentos de tarifas que se anuncian para después de las elecciones.

La ‘reconstrucción de la burguesía nacional’ que pretende el gobierno está costando muy cara a los argentinos.

El gobierno ha entregado cerca de 40.000 millones de pesos a esa ‘burguesía’, solamente en el 2005.

Es la suma de pagos por deuda pública, subvenciones y exenciones de impuestos o por ‘facilidades’ financieras.

Las ganancias de las empresas que operan en la Bolsa aumentaron un 55% en el primer semestre del año.

El gobierno ‘arruga’ porque siente que el acumulado de estos factores representa un polvorín.

Arruga también, por supuesto, por la determinación que han demostrado los trabajadores en lucha.

No aceptaron ni aceptarán el estado de sitio de Aníbal Fernández.

La única salida es un salario mínimo igual a la canasta familiar, de 1.800 pesos.

El 82% móvil para los jubilados.

Ejecutar un plan de obras públicas de 30.000 millones de pesos anuales, en forma directa y bajo la gestión de los trabajadores.

No los dos mil o tres mil millones de pesos que ‘promete’ Kirchner en los discursos.

Reemplazar la jornada de 12 y 14 horas de trabajo por la de 8 horas y contratar a los desocupados para completar las necesidades de producción, en conformidad con los convenios laborales.

La tragedia de Nueva Orleans muestra definitivamente que la única política inviable es la de la superexplotación, la pobreza, el descuido del gasto social, los subsidios a los capitalistas y la guerra de dominación.

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