24/01/1998 | 572

10 de diciembre, día internacional del SIDA

El 1° de diciembre se conmemoró un nuevo día mundial del Sida, y de acuerdo al informe publicado ese mismo día por Clarín, una encuesta realizada por el Departamento de Ciencias de la Fundación Banco Mayo, entre adolescentes de escuelas secundarias de capital federal, indica que un tercio de ellos no le teme al Sida y que el 17 por ciento no toma ninguna precaución para prevenir el contagio. La misma fuente destaca que estos datos coinciden con un trabajo desarrollado por la Fundación Huésped, que agrega que dos tercios de la población de distintas edades no le teme al Sida. Huésped revela que el 42% de la población no utiliza preservativos para sus relaciones sexuales. El Doctor Cahn señala que éste es un país que tiene muy poca cultura de prevención y que las pocas campañas que se hacen en el país son pobres.


Después de 17 años de reconocida la pandemia, resulta indispensable analizar cómo es que un amplio sector de la juventud y el 42% de la población sexualmente activa no se previene frente a tan devastadora enfermedad. Seguramente, más que un innato rechazo a la prevención (lo que es lo mismo que ignorar el cuidado de la salud), la cuestión se origina en la falta de campañas preventivas. Pero para referimos al papel de las campañas de salud resulta ineludible establecer cuál es la responsabilidad del Estado en preservar la salud de los habitantes, acción que requiere de la inversión de recursos humanos y materiales.


En la misma edición, Clarín puntualiza que el 90% de los infectados vive en países pobres, donde hay pocas esperanzas de seguir tratamientos modernos y consecuentes. Clarín también informa que el Centro Epidemiológico del Caribe, refiriéndose a la expansión de la epidemia en la región, expresa que entre los factores que más contribuyen a ello están la falta de educación sobre la enfermedad, deficientes sistemas de salud pública, la situación de la pobreza generalizada, la industria del turismo sexual y el consumo de drogas. En otro apartado, el diario informa que en Rusia aumentó el número de infectados en 1997 en 1,5 vez, en comparación con los datos registrados hace diez años.


En definitiva, el control de la expansión del Sida y de otras enfermedades exige terminar con la pobreza, el desempleo y la descomposición social que caracterizan la actual situación del capitalismo mundial, ¡que no es capaz siquiera de preservar a las masas trabajadoras para explotarlas a su beneficio! El restauracionismo capitalista en Rusia, continuador del stalinismo, ha provocado un rápido deterioro de las condiciones de salud de la población, que se expresa en el incremento de los casos de Sida.


La organización mundial de la salud ya había establecido en 1995 que el principal factor de mortalidad y primera causa de enfermedad y sufrimiento en todo el globo … era la pobreza extrema; ahora en su informe del año 1997 señala que “la salud es influenciada cada vez más por las circunstancias sociales y económicas sobre las cuales el individuo tiene poco control, y sobre las cuales el sector tradicional de salud tampoco tiene mucha influencia. Como resultado, en muchos países se está experimentando un crecimiento de la brecha en términos sanitarios entre ricos y pobres”.


Sin ninguna duda, el informe de la OMS expresa el más alto caradurismo de las clases dominantes, que pretenden mantener el régimen de clases en favor de la salud de los más ricos.


El informe de salud 1996 detallaba que en el mundo mueren 17.000.000 de personas a causa de enfermedades in­fecciosas y parasitarias, que correspon­den al 33% de las causas de muerte – globales y que ocurren especialmente en los países no desarrollados.


Lo más dramático es que las diez principales causas de muerte en el inundo tienen posibilidades de prevención y de tratamiento. ¡Con sólo terminar con las multinacionales del tabaco se podrían evitar casi un millón de muertes al año por cáncer de pulmón, que se deben al hábito de fumar!


Pero la descomposición capitalista no sólo engendra enfermedad, sino que también genera violencia. El informe 1997 dice que durante 1993, por lo menos 4.000.000 de muertes en el mundo fueron resultado de injurias intencionales o no intencionales, 3.000.000 de muertes ocurrieron en eí mundo no desarrollo, y en la mitad de los países de América latina y el Caribe, la segunda causa de muerte es el homicidio entre los jóvenes de 15 y 24 años.


Si lo sabrá nuestra juventud y nuestros trabajadores, que son custodiados por la mejor policía del mundo, involucrada en secuestros, torturas, y asesina­tos, fiel heredera de las tres A y de la dictadura militar.


También, algunas estimaciones, 160 millones de personas padecerán enfermedades profesionales por años, debido a la exposición a agentes químicos, biológicos y físicos, además del stress psicológico en el lugar de trabajo.


¡Parece escrito a nuestra medida!


Flexibilización laboral, incremento del riesgo de accidentes despidos, suspensiones y salarios de hambre. Ni más ni menos que la galería de atrocidades que, con el cuento de la modernización y del ingreso al primer mundo, pretende imponer el conjunto de la clase explotadora con el beneplácito de todos los partidos burgueses, que no se cansan de prometer que cumplirán con el plan fondomonetarista a rajatablas, tal como lo hace la Alianza.


El tema del Sida, como otros, pone al desnudo la sociedad de clases, la explotación capitalista, los privilegios de algunos pocos y el sufrimiento de las mayorías. La salud es un derecho y una conquista de los trabajadores, los ancianos y la juventud, que deben organizarse para intervenir sobre «las circunstancias sociales y economicas» para «controlarlas» y ponerlas a su servicio. Los planes de salud sólo darán verdaderos beneficios a las masas juveniles y trabajadoras cuando estén bajo la direccion de la clase obrera.


Solo el gobierno obrero, con un programa revolucionario y socialista, será capaz de resolver los problemas de salud del conjunto de los explotados.

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