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12 de mayo de 2005 | #899

Dios es uruguayo

“Parece mentira las cosas que veo, por las calles de Montevideo”. La famosísima letra de “Adiós juventud”, tan cara para el sentir de los uruguayos, se aplica perfectamente a las últimas decisiones adoptadas por el presidente Tabaré Vázquez. Grande debe ser la sorpresa de todos los santos al enterarse de que los pasos más serios dados en años contra el laicismo uruguayo vienen de un gobierno al que durante muchos años la Iglesia condenó como la llegada del demonio.
 
 
El Uruguay es un país de extensa tradición laica. La separación de la Iglesia del Estado data de 1919. Los mayores acercamientos con la Iglesia estuvieron en manos de la dictadura del '70, pero el gobierno del Frente Amplio no está dispuesto a perder tiempo, los aires aparecen ahora cargados de incienso.
 
A 53 días de asumir Tabaré Vázquez, el acercamiento desde el Ejecutivo del gobierno uruguayo hacia la Iglesia es vertiginoso. Hasta acérrimos frenteamplistas se escandalizan por una sucesión de hechos que los ha obligado a dedicar páginas al tema de la Iglesia. No es para menos.
 
”El Presidente concede a su esposa la facultad de representar a los orientales en el Vaticano, y nuestra embajada en ese Estado organiza una misa en honor al Papa muerto (…) La esposa del Presidente hace gestiones ante la Iglesia Católica para que ésta colabore con el Plan de Emergencia del nuevo gobierno y a su regreso reparte en el Aeropuerto medallas religiosas a los periodistas presentes" (Brecha, 25/4).
 
Estas cuestiones son aun menores en relación con los proyectos que tiene por delante el presidente uruguayo. "El Presidente dice que hará trasladar la estatua del Papa junto a la cruz instalada en 1987 en su honor y que lo hará en medio de una fiesta popular” (Brecha, ídem). Las informaciones uruguayas indican que Tabaré Vázquez quiere trasladarla ya, aunque esto formalmente sea una jurisdicción de “espacios públicos” de la Municipalidad de Montevideo. El 2 de mayo el Presidente quiere efectivizar la colocación de la estatua por “decreto”, aun cuando esta medida viene siendo denunciada por anticonstitucional hasta por el ex presidente Sanguinetti.
 
Pero aún falta lo mejor. El mejor regalo para la Iglesia de estos días "Benedictus”: la prohibición del derecho al aborto por parte de Vázquez. ”El Presidente dice que, si el Parlamento aprueba la ley que, entre otras cosas muy importantes, legaliza el aborto, él la vetará” (Brecha, ídem).
 
Las decisiones “divinas” del Presidente han generado rápidamente innumerables muestras de rechazo de periodistas que hace dos meses estuvieron en las calles festejando el triunfo del FA-EP-NM. "Tabaré entró como presidente progresista a almorzar con el obispo y salió como 'padre' de todos nosotros a decirnos que vetaría una ley que despenalizara o legalizara el aborto (…) En el caso de que las feministas hayamos estado equivocadas tantos años, denunciando las muertes por abortos clandestinos, en el caso de que los legisladores se equivoquen y voten una ley para que las mujeres más pobres puedan abortar en las mismas condiciones sanitarias que lo hacen todas las demás, en el caso de que la mayoría de la población uruguaya se equivoque al defender su derecho de darse las leyes que quiera en el sistema democrático que ella misma ha construido, en ese caso el señor Presidente va a sacarnos de tamaña equivocación y va a decidir por sí solo qué es lo que debemos querer y les va a decir a los legisladores qué es lo que deben votar. Por desobedientes. Por tontos. Yo aborto, tú votas. El veta” (Lucy Garrido, Brecha, 22/4).
 
Parecíamos tan antipáticos ante el gran festejo que se armó con la asunción del FA en el Uruguay, como lo fuimos con Lula. Una parte de la izquierda argentina festejó lo de Lula en la embajada de Brasil y ahora hasta cruzó el charco a festejar la asunción de Vázquez. Que Dios los perdone.

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