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31 de julio de 2008 | #1048

Triunfo Popular: Menéndez: Perpetua y a la cárcel de Bower

La Cámara Federal de Córdoba condenó a Luciano Benjamín Menéndez y a cuatro de los otros acusados por la represión del III Cuerpo de Ejército a prisión perpetua, y los envió a todos a la cárcel común de Bower. De los otros tres acusados, dos recibieron condenas de 22 años y el restante fue condenado a 18 años.

La decisión de revocarles la prisión domiciliaria y enviarlos a una cárcel común fue lo menos esperado y por lo tanto lo más festejado.

El resultado del juicio fue vivido como un triunfo popular.

Unas mil personas escucharon la lectura de la sentencia en la puerta del tribunal festejando el resultado para, luego, marchar a la plaza San Martín, lugar de las habituales rondas de los jueves de los familiares de desaparecidos.

El último servicio

Por la mañana los acusados hicieron uso de la palabra. Ahí Menéndez cumplió su último acto de servicio para con la clase a la cual sirvió durante toda su carrera. Reivindicó a la dictadura militar, pero ‘no mandó en cana' a sus mandantes ni a sus cómplices ni aliados. Angeloz, la cúpula de la Iglesia, la burocracia sindical, la derecha peronista, los empresarios de la Fundación Mediterránea (creada en plena dictadura militar) respiran tranquilos.

Desmantelar

El juicio se desarrolla 32 años después de los asesinatos, y es sólo por cuatro casos. Varios de los inculpados murieron sin llegar a juicio, la vejez fue más efectiva que la Justicia. La realización de los juicios no es una concesión del kirchnerismo. La entrega de los gerontes genocidas fue parte del lastre que hubo que echar.

El juicio no plantea cerrar el ciclo de la dictadura militar. El reciente "conflicto del campo" dejó al desnudo la vigencia del aparato jurídico de la dictadura militar, justamente el estatuto del peón rural de Videla. El código penal y la legislación argentina están plagados de los decretos-leyes de la CAL (Comisión de Asesoramiento Legislativo) de Videla- Viola- Galtieri y el resto.

Los represores anidan aún en el aparato represivo del Estado (como lo reconoció el mismo Kirchner ante la desaparición de López) y en el ejército privado de las empresas de seguridad.

Los juicios de la era kirchnerista son un taparrabos de la represión a la lucha popular, como la que se desató contra el acampe piquetero en Plaza de Mayo.

 

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