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31 de julio de 2008 | #1048

La Fundación Mediterránea y el genocida Menéndez

El juicio a Menéndez y sus cómplices ha recreado los años de la dictadura militar, pero no han aparecido en el juicio los beneficiados por el genocidio de la dictadura militar; mejor dicho, no han aparecido los "autores intelectuales". En Córdoba, en plena dictadura militar, nació la Fundación Mediterránea, formada por los grupos empresarios de la provincia (Astori, Pagani-Arcor, Corcemar, Roggio y otros 30 empresarios) y también el Instituto de Estudios Económicos (IIERAL), que a partir de ese momento comenzó a tener una injerencia decisiva en la política económica de la provincia y de la Nación.

La Fundación Mediterránea pasó a ser dirigida por Domingo Cavallo, quien rápidamente se convirtió en funcionario de la dictadura militar, primero como asesor (en 1979) de Guillermo Klein (secretario de Estado de Coordinación y Programación Económica de Martínez de Hoz), para finalizar como director del Banco Central.

Cavallo actuó como representante de 33 empresas cordobesas de primera línea que vieron la necesidad de acercarse al poder central para lograr un lobby en favor de las empresas del interior que la UIA no defendía. Así lo explicó José Ignacio Castro Garayzábal en un reportaje, volcado como una charla informal por La Voz del Interior, en noviembre de 2002.

Castro Garayzábal no fue un personaje "menor" en esa época: fue director de personal de IKA-Renault hasta fines del '76, cuando, según él, "se terminaron los problemas sindicales". La represión a los trabajadores del Smata fue constante desde el Navarrazo y fue particularmente feroz en Ilasa (una subsidiaria de Renault) y en Perdriel. Los obreros de Renault resistieron el golpe: el mismo 24 de marzo, comenzaron el trabajo a reglamento bajando la producción de 40 a 20 unidades y a 14 el segundo día, mientras cubrían las paredes de la fábrica con leyendas: "Fuera los milicos asesinos. Sabotaje a la superexplotación". Los "problemas" se 'reanudaron' cuando se fue Castro Garayzábal: en agosto del 77 el Ejército debió intervenir a pedido de la patronal para levantar una huelga de brazos caídos; la represión dejó un saldo de cuatro obreros muertos. Castro Garayzábal fue uno de los creadores de la Fundación Mediterránea.

En el segundo aniversario de la creación de la Fundación, Cavallo dijo: "Se trata de contribuir de manera inteligente a reducir a un mínimo las contradicciones del sistema social que los ‘enemigos' de nuestra cultura se especializan en aprovechar conforme a su bien explicitada praxis política para destruir a las sociedades libres", o más claramente "la economía política al perfeccionamiento del sistema social del mundo occidental".

Los empresarios cordobeses, vía la Fundación, saltaron a la escena nacional durante la dictadura militar y allí se mantienen aún. Son esos mismos empresarios para los que gobernaron Angeloz, Mestre, De la Sota y ahora Schiaretti, pero también Juez y Giacomino.

El juicio y una sentencia contra los militares asesinos no deben ocultar la continuidad de intereses sociales y económicos entre la dictadura y los gobiernos "de la democracia".

 

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