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26 de mayo de 2005 | #901

Se realizó el Congreso nacional de Tribuna Docente

Como construimos una agrupación de masas

El 21 de mayo se realizó el segundo Congreso Nacional de Tribuna Docente. Participaron 200 compañeros de las provincias de Catamarca, Tucumán, Salta, Chaco, Misiones, La Rioja, San Luis, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Capital. Es decir que deliberó una fracción representativa del activismo protagonista de las últimas luchas.

El Congreso fue abierto por la intervención de Jorge Altamira, en representación de la dirección nacional de Partido Obrero. La convocatoria del Congreso de Tribuna Docente parte de la caracterización de que la histórica huelga salteña significa el ingreso del movimiento de lucha docente en una nueva etapa. Estamos ante un desarrollo cualitativamente más profundo de las tendencias que han caracterizado al movimiento docente en los últimos años.

Este nuevo ciclo se ha traducido en verdaderas rebeliones contra el Estado y la burocracia de Ctera. Lo ocurrido en Salta no es un fenómeno aislado, sino la expresión más avanzada de una tendencia nacional. La dirección de Ctera y sus laderos locales están pagando el costo de su completa entrega al gobierno, e incluso a entrar en un choque abierto con la masa docente.

Esta nueva situación plantea superar las limitaciones de la oposición para superar el bloqueo de la burocracia y conducir las luchas en curso a la victoria.

Esto plantea el problema de cómo desenvolver esta etapa superior de lucha hasta el final.

Es necesario hacer un abordaje integral. La burocracia pretende desplazar del centro del escenario la agenda de la docencia; en primer lugar, el reclamo del salario, y reemplazarla por su propia agenda, presidida por la ley de financiamiento educativo. Como hemos denunciado, esta ley tiene un alcance estratégico reaccionario: tras la pantalla de los recursos apunta a darle un nuevo impulso a la privatización de la escuela y al avance del clero. Para cambiar la agenda de la docencia, la dirigencia cterista no tiene más remedio que actuar con otros métodos, ganar parcialmente la calle, tomar iniciativas de movilización y salir a disputar un terreno que en la última etapa estuvo monopolizado por las tendencias combativas. No en vano Kirchner acaba de saludar los piquetes de “sectores organizados”.

La puesta en marcha de una nuevo ciclo huelguístico plantea una amplia preparación. Se plantea una delimitacion de los planteos de la burocracia, cuyo contenido debe ser desenmascarado frente a la docencia. Pero en esta etapa, la intervención de Tribuna debe cambiar en calidad. En el proceso educativo se concentran todas las tendencias de la crisis capitalista (la confiscación del presupuesto, el derrumbe de los servicios esenciales, cuya contracara es la privatización de los mismos, la pobreza y la desocupación expresada en el deterioro social sin precedentes que se registra en las familias que mandan sus hijos a las escuelas, el retroceso de las capas medias). El sistema educativo recoge todas las tendencias de la lucha popular, desde la lucha estudiantil secundaria que hoy se extiende a toda la Capital por el derrumbe literal de las escuelas y la lucha universitaria por el presupuesto pa sando por la lucha salarial, donde la docencia no hace otra cosa que retomar un reclamo nacional y terminando por las barriadas donde la escuela es el receptáculo de una población escolar postergada y oficia de caja de resonancia de múltiples reclamos postergados. Es necesario enarbolar un programa integral que rescate la educación y que plantee una reorganización de ésta sobre nuevas bases sociales. Renacionalizacion del sistema educativo, financiado íntegramente con los recursos del presupuesto nacional. Anulación de la reforma educativa y el restablecimiento de la primaria, secundaria y técnica. Aumento salarial y asignaciones por hijo universales para promover la reinserción de la juventud en el proceso educativo. Esta reorganización sólo puede prosperar si está en manos de los docentes y organizaciones representativas de los trabajadores, es decir, se plantea la cuestión del poder, quiénes son los sectores sociales capaces de di rigir una transformación educacional y del país.

La reconstrucción del proceso que conduzca a la huelga general plantea tener las antenas bien paradas para incorporar todas las experiencias y métodos de lucha capaces de alentar las tendencias a la huelga, así como distinguir en este proceso las tendencias que buscan genuinamente abrir un rumbo de lucha de aquellas que actúan de freno, es decir, las tendencias combativas de los conservadores. Apuntamos a reunir en un frente único a las fuerzas combativas como un paso adelante en la lucha por desenvolver esta perspectiva política de conjunto. Un lugar en esa lucha lo ocupa, hoy, el llamado a plenarios de las seccionales opositoras que pueden constituirse en un eslabón fundamental para recrear las condiciones de la huelga, en primer lugar, impulsando la huelga en sus propios distritos. Como lo prueba el reciente plenario realizado en la provincia de Buenos Aires, están maduras las condiciones para desenvolver este rumbo.

La lucha por esta perspectiva plantea la construcción de un poderosa agrupación revolucionaria del gremio. El desafío es que Tribuna se fortalezca y transformarla en una fuerza militante de carácter masivo. Esto requiere un trabajo integral de agitación, propaganda y organización. Como parte de ese trabajo, el Congreso aprobó una campaña de ampliación de Tribuna Docente a 2.000 ejemplares y una periodicidad mensual en su salida y una campaña de reclutamiento por regional dirigida a duplicar su número adherentes. Esto arrancará la primera semana de junio con asambleas en todas las regionales.

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