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29 de julio de 2005 | #910

En defensa de la izquierda

La contraposición entre una izquierda que se quiere ‘ampliar’ y otra izquierda que se repliega sobre sí misma fue siempre una patraña, pero ahora ya ha caído en un descrédito completo. Lo que tenemos a la vista es una acción concurrente del PC y del MST para romper Izquierda Unida y para convertirse en furgón de cola de intereses históricamente adversos a la clase obrera. En algunos distritos se han puesto a la cola de ex aliancistas y de ex pejotistas y en otros a la cola del ARI, y en todos los casos han adoptado sus programas, banderas y consignas, y hasta el lenguaje y estilo. No han sumado a nadie; se han entregado a todos. En varios distritos se ha dividido de acuerdo con intereses o circunstancias particulares, pero de conjunto, la llamada ‘izquierda que se une’ ha roto Izquierda Unida y se ha colocado a la cola del Encuentro de Rosario y de los Frentes Cívicos que este Encuentro ha prohijado en Santa Fe y en Córdoba (reconstituyendo la Alianza con la UCR), incluso llevando como candidatos a agentes del clero y de la dictadura militar (ver el quinto candidato de Binner y su apoyo al punto final y a la obediencia debida). El mascarón de proa de todo este operativo es el PS comandado por Binner, que ya ha gobernado Rosario para los capitalistas, y que no ha perdido oportunidad de declarar que Kirchner es “el capitán del barco”. Dependiendo de los avatares que sufra la intención de Kirchner (al menos de la proclamada) de delimitar la política argentina entre un ‘bloque de centroderecha’ y otro de ‘centroizquierda’, los manejos de ‘la izquierda que suma’ son funcionales a la prédica oficial.

A nadie se le escapa la filiación internacional de esta disolución política de la izquierda democratizante, puesto que se emparenta con lo que ha ocurrido en Brasil y Uruguay y con lo que se gesta en Bolivia con Evo Morales. Ahora queda más claro, o al menos más claro para quien no lo había visto, que el festejo del lulismo y del frenteamplismo, por parte de la ‘izquierda que se une’ (pero que ha roto Izquierda Unida) obedecía a una definida estrategia política. Lo grave, sin embargo, es que esa estrategia resiste la experiencia de los acuerdos de Lula y del FA con el FMI; el derrotero es entonces el mismo —oportunamente ‘sumarán’ también al Fondo. Los ‘locos del no pago de la deuda’ acaban de sacar, con Cafiero, una “carta abierta” dirigida al “espacio” del centroizquierdismo criollo, que no dice una palabra, ni de la deuda externa, ni del FMI. ¿Quién suma a quién? En simultáneo, el Mercado de Valores festejaba el nuevo festival de bonos. Quieren un frente con una burócrata del sindicato de aeronavegantes, que sin embargo no apoya la huelga de los pilotos.

Se han des-unido pero se siguen reivindicando de la ‘izquierda que se une’. No lo hacen para enchufarles a quienes los critican el calificativo tradicional de sectarios, sino por sobre todo para que la palabra unidad oculte que son cooptados por la pequeña burguesía que defiende el capitalismo y el Estado capitalista, y de ningún modo lo contrario. El sectarismo consiste en la defensa de los intereses particulares de un grupo en oposición a los intereses colectivos de las masas, no vale para quien se delimita de una pequeña burguesía arribista que ha sido cómplice de “todas las mafias políticas, económicas y sindicales que arruinaron a la Argentina” (carta de Ripoll-Cafiero). El MST ha decidido, súbitamente, disfrazarse de peronista, precisamente cuando la crisis del peronismo ha producido una abundancia de candidatos peronistas que no tiene antecedentes. Con los peronistas que llevan en Provincia como candidatos el ARI y López Murphy, la del MST será la quinta lista peronista, además de Cristina y Chiche, claro. ¡Esto sí que es una escuela de clarificación de ideas! La identidad peronista redescubierta por el MST, que ya fue varias veces peronista en el pasado, sólo puede exhibir a un solo peronista en su lista. ¿Pero no era que Cafiero representaba a los que rompían con el peronismo y venían a la izquierda? Parece que es al revés: el MST rompe con la izquierda y se va con el peronismo. Mientras Cristina Kirchner cosecha la mayor intención de votos en la Provincia con la posición de que el ‘ciclo peronista’ ha concluido, el MST prefiere justificar su alianza con ‘un peronista solo’ con la posición de que las masas siguen siendo tan peronistas como siempre.

El desorbitado maniobrerismo de los últimos días; el afán de conseguir una banca a como sea; delata un verdadero oportunismo electoral, o sea tomar a las elecciones como un fin en sí mismo, incluso adoptando posiciones que perjudican la preparación política de las masas para las luchas futuras. En el movimiento piquetero y en el movimiento de luchas sindicales no se observa a nadie que quiera entregar su vida por Alicia Castro, Polino, Rivas o Cafiero.

No es cierto que la izquierda necesite alianzas extemporáneas para ir a una pelea electoral; en Santiago del Estero, la alianza de centroizquierda perdió votos, mientras que el MST y el PO, sin alianzas, crecieron el 80% y el 110% cada uno. En la Capital Federal, el conjunto de la izquierda puede aspirar, desde antes del comienzo de la campaña electoral, a uno y hasta dos diputados nacionales; algo similar ocurre en Provincia. La decisión de romper Izquierda Unida y de ir de furgón de cola de los representantes pequeño burgueses del capitalismo no es electoral, es estratégica. Responde a una adaptación parlamentaria al régimen político. Precisamente, cuando ese régimen político se rompe por todos lados, a pesar de la recuperación económica.

En una palabra, el MST y el PC han roto Izquierda Unida para sumarse a la politiquería burguesa. No unen sino que dividen, no suman sino que son absorbidos, no potencian sino que se disuelven.

La conclusión que emerge es que hay que salir a defender las banderas de la izquierda, de la lucha de clases, de la expulsión del imperialismo, de la expropiación de los grandes pulpos y de las AFJP, del socialismo, de la revolución social, del movimiento nacional bajo la conducción del proletariado. Hay que salir en defensa de la izquierda. Es una tarea que sobrepasa la fila de los militantes de la izquierda, puesto que son numerosísimos los luchadores en todos los campos que no militan en ningún partido de izquierda pero que se referencian con estos partidos, cuando enfrentan una lucha, o en el trabajo cotidiano de propaganda, educación política y organización, o en la acción de solidaridad o luchas internacionales. Defendamos la izquierda —es la consigna que proponemos a los militantes políticos y a los luchadores de partido o sin partido.

Llamamos, otra vez, a romper con la pequeña burguesía que sirve al imperialismo y formar un frente 100 x 100 de izquierda.

Llamamos a abandonar el abstencionismo y formar un frente 100 x 100 de izquierda. Advertimos, como es lógico, contra las acciones puramente facciosas, es decir sin principios, y convocamos a formar un frente 100 x 100 de izquierda.

LA ASAMBLEA POPULAR DE LA ZONA OESTE, EL PROXIMO SABADO, NOS MUESTRA EL CAMINO.

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