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29 de julio de 2005 | #910

Una carta de Ripoll y Cafiero

Vilma Ripoll y Mario Cafiero acaban de sacar una “carta abierta”, que está dirigida a los integrantes del Encuentro de Rosario, sin excepción, pues luego de enumerar a todos los centroizquierdistas habidos y por haber, agrega: “(...) y otras fuerzas políticas y sociales”. El sentido de la Carta es proponer que el orden de las candidaturas sea determinado por una compulsa de las consultoras de opinión pública.

Sin embargo, en los párrafos destinados a los ‘considerandos’ de la propuesta abundan las expresiones populistas, mientras están ausentes las socialistas. Propone “construir la unidad popular”, es decir la unidad de todas las clases sociales, y afirma como objetivo “enfrentar a todas las mafias políticas, económicas y sindicales”, o sea que deja de lado al régimen capitalista, a la burguesía e incluso al propio imperialismo. Llama a “confluir bajo un programa que dé respuesta a los problemas de fondo del pueblo argentino”. Si se pretendía meter a todas las clases y partidos en la misma bolsa y sembrar la mayor confusión posible en torno a la naturaleza del programa que reclama, la “carta abierta” alcanza todos sus propósitos.

El asunto es que el MST viene predicando la necesidad de “sumar”, es decir de atraer nuevas fuerzas al campo de la izquierda o a la alianza con la izquierda. Pero lo que tenemos aquí es otra clase de suma, la que lleva a la izquierda al campo de la burguesía argentina. La izquierda deja de existir en este texto, no hay una sola idea que la identifique. Ni siquiera una idea antiimperialista, porque, como es sabido, “las fuerzas políticas y sociales de este espacio”, como se menciona en el texto, se oponen a romper con el FMI, o a cesar el pago de la deuda externa. El PS, para dar un ejemplo, apoya oficialmente el canje de la deuda.

A la izquierda que representa el MST no se ha sumado nadie, porque ha sido tragada por un agujero negro.

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