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29 de julio de 2005 | #910

Jubilados: Desvestir a un santo para vestir a Ocaña

El subsidio de 30 pesos otorgado por el gobierno a jubilados, a través del Pami, es una miseria, pero además constituye una maniobra discriminatoria, electorera y canallesca.

Es sólo por 12 meses y depende de la existencia de fondos en Pami. Es solamente para los jubilados afiliados al Pami, que ganan menos de 600 pesos, tienen más de 65 años y no reciben ningún otro beneficio social (por ejemplo, un bolsón de alimentos). Es decir que afecta a un millón de jubilados sobre unos tres millones y medio.

Además, ¿quién autorizó a utilizar fondos de una obra social, sostenida con aportes de jubilados y activos, para pagar jubilaciones? Una obra social que está muy lejos de brindar buenas prestaciones a sus beneficiarios, como lo evidencian las permanentes denuncias de faltas de medicamentos, lentes, audífonos, sumadas a la deplorable atención en todos los niveles. Un pago que correspondería al Anses, que declara que es superavitario, se realiza esquilmando a la obra social de los propios jubilados.

Lógicamente, como Ocaña es candidata a tercera diputada en la lista de la Kirchner, entonces de la mano de su inseparable Alberto Fernández sale a hacer campaña y caja para el oficialismo, con el dinero de los jubilados.

Que no se toque el dinero del Pami. Jubilación que cubra el valor de la canasta familiar. 82% móvil. Expropiación sin pago de las AFJP y control de las cajas por los trabajadores.

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