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29 de julio de 2005 | #910

El encuentro de Rosario, ¿no es la Alianza?

El anuncio del acuerdo electoral entre la UCR y el PS, en Córdoba, disipa cualquier duda acerca de la naturaleza ‘aliancista’ del llamado Encuentro de Rosario, que tiene por principales protagonistas, precisamente, al PS y a varias fracciones de la UCR. Cuando se formó el Frente Cívico entre esos dos partidos, en Santa Fe, se dijo que la diferencia fundamental con la vieja Alianza de De la Rúa y el Chacho consistía en el papel dirigente que el PS conquistaba en el Frente Cívico. No es, sin embargo, el caso de Córdoba. La verdadera diferencia entre esta nueva Alianza y la vieja reside, en realidad, en otra cosa: en que la nueva Alianza no oculta que apoyará a Kirchner en 2007, si éste llegara a reunir las condiciones para una reelección.

El acuerdo electoral cordobés disipa también la versión interesada, que se hizo circular en su momento, de que el Encuentro de Rosario no era un armado electoral, sino un ‘espacio de confluencias’ para elaborar una salida estratégica con vistas al futuro. Este esquema fue dejado de lado y reconstruido con un nuevo eje por el reciente Congreso extraordinario del Partido Socialista, que hizo un llamamiento a un “frente amplio de la izquierda democrática”. Con envidiable claridad, la consigna se opone a la izquierda revolucionaria y admite a cualquier ‘izquierda’ de un partido patronal. Se trata de un frente de colaboración de clases y por lo tanto proimperialista (dada la estructura social de Argentina).

Los frentes menores que se intentan tejer en la provincia de Buenos Aires o en la Capital son engranajes de esa política general. La posibilidad de incorporar a la UCR en el distrito bonaerense podría replantearse en caso de que la lista de Margarita Stolbizer ganara las internas del radicalismo; en la Ciudad, la incorporación del PS a un frente democrático está condicionada a las internas entre Polino y La Porta, dentro de dos domingos.

En este esquema político, tanto el PC como el MST juegan en calidad de satélites. No tienen posibilidad de ‘sumar’, como ellos dicen, sino solamente de ser cooptados. En Río Negro y Neuquén el PC va en frente con el ARI, mientras el MST lo hace con el PS en Salta. Izquierda Unida no existe más.

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