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4 de agosto de 2005 | #911

Kirchner banquero

Que responda por los fondos de Santa Cruz

Lo que está ocurriendo con los fondos de Santa Cruz empequeñece el escándalo de los sobornos en el Senado.

En primer lugar, porque Kirchner, en su calidad de gobernador, fue premiado con 1.100 millones de dólares por Menem y Cavallo por su complicidad en el remate de YPF a un precio infame.

Menem le compró los votos para vender la empresa cuando el barril de petróleo estaba a 10 dólares; hoy está ¡a 65!

Cavallo ‘asesoró’ luego a Kirchner en la inversión de esos fondos.

Kirchner los puso en el Credit Suisse, del ‘amigo’ de Cavallo, David Mulford, que se llenó los bolsillos con las comisiones del ‘megacanje’ de mediados de 2001 (ver El Cronista, 2/8).

Kirchner manejó durante más de diez años esa suma monumental de dinero sin ninguna clase de control.

La creación de fondos ‘extrapresupuestarios’ constituye, en verdad, un ‘método de gobierno’, que es común a todos los gobernadores.

Kirchner lo ha transformado ahora en un ‘método’ nacional.

Así como Duhalde tuvo su ‘fondo de reparación histórica’, Ibarra tiene su Ausa y la Corporación del Sur, entre otros, y Kirchner su Enarsa y los Fondos Fiduciarios.

Lo mismo ocurre con las regalías petroleras de Salta o con la minería en San Juan, La Rioja, Santa Cruz o Catamarca, o con el Banco Provincia de Solá y sus diversos negocios paralelos (Provincia Seguros, Provincia ART —en alianza con bancos extranjeros).

Los fondos son una caja N° 2.

En este preciso momento, se está desviando el dinero de los diversos fondos fiduciarios, destinados a obras públicas e infraestructura, al pago de la deuda externa.

Mientras dicen que no tienen plata para los jubilados, también le sacaron a la Anses 2.000 millones de pesos para pagar la deuda externa.

Los Kirchner, los Duhalde, los Solá, los Macri, Patricia Bullrich y López Murphy (ambos ‘ahijados’ de Santibáñez y De la Rúa), el ‘aliancista’ rosarino Binner, todos se pelean, precisamente, para controlar estos fondos extrapresupuestarios.

Kirchner dice ahora que, entre 1993 y 2001, ‘invirtió’ en Santa Cruz unos 650 millones de dólares de los 1.100, lo que el Tribunal de Cuentas de la provincia no pudo verificar en ningún momento.

Pero la lista de esas ‘inversiones’ es un verdadero escándalo en sí misma.

Dinero para el grupo pesquero Conarpesa, depredador del mar y acusado por diversos delitos.

Unos 140 millones de dólares para cubrir las deudas incobrables del ex Banco de Santa Cruz, que luego fue privatizado en beneficio de un grupo financiero ligado a Kirchner.

Sumas también millonarias para las tres renovaciones del aeropuerto de El Calafate.

Un préstamo de 38 millones de dólares a una cementera, que acaba de ser sancionada por manipular los precios del cemento.

Kirchner convirtió los recursos de la provincia en capital de préstamo para empresarios privados, sin reunir en absoluto las condiciones y finalidades de un banco.

Mediante las cuentas separadas del presupuesto y los fondos especiales, Kirchner y todos los gobernadores han convertido al Estado en una suerte de banco para los grandes capitalistas.

Estamos ante un descuartizamiento capitalista del Estado nacional y una gestión privada del dinero del pueblo.

¡Pero el pueblo no recibe ningún dividendo!

Este negociado explica por qué los gobernadores y los presidentes quieren la reelección y reforman sus constituciones para conseguirla.

Dentro de los marcos actuales, este saqueo organizado no tiene retorno.

Es necesaria una ALTERNATIVA OBRERA Y SOCIALISTA.

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