18/08/2011 | 1190

204.000 votos en la provincia de Buenos Aires

La formidable campaña de Altamira impactó de lleno en la provincia, de manera tal que hubo más votos absolutos presidenciales (204.000) que en todas las demás categorías. En la provincia más difícil, derrotamos el piso y lo estaríamos logrando provincialmente en siete de las ocho secciones. No obstante, debido al voto en blanco para diputados, alcanzamos el 2,8% en esa categoría -un resultado jamás obtenido.

La batalla presidencial dominó el panorama electoral también en la provincia. Scioli, con su campaña naranja -bien parecida a la de Macri en la Ciudad- no pudo superar el voto cristinista, el cual sumó las boletas de Ishii y las de Sabbatella para sacarle cinco puntos de ventaja.

El derechismo de Scioli fue excluyente en una campaña en la que Mariotto, su vice cristinista, no jugó ningún papel. No es posible saber cuánto de su macrismo y cuánto de su cristinismo hay en el voto de Scioli, pero es una contradicción que será dilucidada por las crisis políticas que le toque afrontar como consecuencia de los agudos problemas sociales y financieros de la provincia -los que podrían eclosionar incluso antes de octubre. Scioli tendrá que explicar por qué no reabre las paritarias. Si las abre, tendrá que decir qué ofrece frente al retraso enorme de sus salarios ante la inflación.

El único aporte claro por el lado de La Cámpora lo tuvo en Mercedes, donde ganó Ustarroz con apoyo de la UIA y el capital agrario local.

El peronismo derechista de los barones del conurbano se canalizó esencialmente a través del PJ oficial de Scioli y no por las alternativas de Duhalde, Rodríguez Saá o De Narváez. Harina de otro costal es cuánto podrá retener Scioli entre todos los «heridos» de la interna que el FpV tuvo en 66 distritos, pero la impresión es que nadie sacará momentáneamente los pies del plato después del 50% de Cristina K. Salvo la excepción de Vicente López y Mercedes, ganaron los que están incluidos los radicales.

Sabbatella hizo sapo con el 5,78%, considerando que sólo en Morón sacó el 37% y que llevaba a CFK a la cabeza y a los mismos diputados y senadores pejotistas. Todo el activismo de Suteba y la CTA-Yasky no pudo levantar la votación de esta colectora por «izquierda», lo que plantea un campo de debate político y disputa para el Frente de Izquierda con sectores de estos sindicatos. Tengamos en cuenta que revistan allí activistas del neumático y del nuevo sindicato del subte. Sabbatella sólo ha servido de dique para una fuga de votos por izquierda del kirchnerismo.

La oposición en picada

Al duhaldismo le fue tan mal que su candidato Cariglino, en Malvinas Argentinas, le ganó sólo por dos puntos (40 a 38) al postulante del FpV; Rico, en San Miguel, perdió por goleada. Habrá que ver si Cariglino mantiene la diferencia en octubre. El triunfo de Jorge Macri en Vicente López siguió la onda de Capital, pero con un 23% que deberá revalidarse, sin embargo, en octubre, cuando el «Japonés» García sume los adversarios del FpV con los que reúne algo más del 21%: allí serán árbitros los punteros de De Narváez, quien alcanzó un 15% en el distrito. Esos punteros, con una Udeso en liquidación, estarán en oferta -a tal punto que se estiman conversaciones del propio De Narváez con el duhaldismo. Como se ve, es un panorama de desintegración.

El sapo alfonsinista agravó sin duda la crisis del radicalismo provincial, el cual resistió a la alianza con el millonario De Narváez mediante listas opositoras locales dentro del Udeso. Pero el derrumbe mayor lo tuvo otra «pan-radical»: Margarita Stolbizer. Su seis por ciento es la peor elección, aunque todavía tenga intendentes formalmente propios como el de Azul, pero éste gobierna al estilo radical K. El caso más emblemático por su pobreza es el voto en La Matanza, con el apoyo de la CCC, de Libres del Sur y de la CTA Micheli, con un 4,2% no tan lejano al 2,8 obtenido por el Frente de Izquierda. Probablemente, sectores de base de la CCC hayan votado al Frente y otros a los punteros tradicionales, como fue costumbre históricamente. También aquí se plantea un campo de debate con todos los luchadores, en función de una alternativa obrera para octubre.

El pobrísimo 3,3% de Llambías, jefe de la poderosa Carbap, siguió al colapso electoral de Carrió y al giro de sectores del capital agrario al voto a Cristina.

Proyecto Sur quedó afuera. Capítulo final de los desaguisados del MST y Mario Cafiero, tributarios de un político capitalista como Luis Juez en Córdoba y capítulo final del renunciamiento presidencial de Pino Solanas, quien prefirió ser una pieza de la burguesía opositora antes que un desafiante del «bipartidismo».

El Frente

En el primer cinturón del Gran Buenos Aires obtuvimos porcentajes de más del 3% en San Martín, Tres de Febrero, San Isidro y, especialmente, en Vicente López -donde la intervención popular en la lucha ambiental contra el Vial Costero fue muy importante.

Pero los puntos más altos de la elección provincial fueron La Plata y Bahía Blanca, con el 4,4 y 4,50%, respectivamente. En ambas hay centros estudiantiles muy importantes, pero también barriadas obreras y un activismo antiburocrático en ATE y Suteba. En Bahía sacamos tanto en las urnas de la Universidad del Sur como en las de Cerrillos, zona del frigorífico de clara composición obrera.

Algunas de las mejores actividades de campaña se hicieron en La Plata y Bahía. En la capital provincial con una apertura en un debate de centenares de estudiantes, luego con un acto en el Club Platense con más de mil personas. En Bahía, se hizo un gran acto con Altamira y luego charlas muy importantes con Rapanelli y Pitrola. En ambas localidades, el Frente fue visto en las calles y tuvo expresión en todos los medios locales en forma sistemática, con candidatos locales instalados. Otros actos de importancia fueron el de Matanza (2,8%) y el de Lomas de Zamora (3,3%), porque concentraron a un activismo del distrito y de los procesos políticos y de lucha de la localidad. En ambos lugares, los candidatos del Frente son ampliamente conocidos y se trata, nada menos, de los dos distritos más grandes de la provincia. En Matanza, partido dominado por el segundo y tercer cordones, el Frente hizo una excelente votación. Algo que se aprecia también en Benavides (cerca de la Ford y del parque industrial de Garín), con 15 votos por urna, o en barriadas obreras de Tigre.

En zona Norte y zona Oeste, actos como los de Villa Adelina o Morón concentraron a la militancia y los simpatizantes de varios distritos. El mismo carácter tuvo un acto en Pacheco del PTS con otros agrupamientos. Estos ejemplos sirven como una experiencia para la campaña política que nos espera, en la cual se debe luchar distrito por distrito.

En la categoría intendente caemos en todas las votaciones por la feroz batalla de punteros locales, quienes arrastran votantes en función de una u otra opción de las internas del poder local. Ello destaca la importancia de las plataformas locales con las reivindicaciones vitales de vivienda, salud, educación, transporte y trabajo, así como la exposición pública de los candidatos municipales del Frente.

De cara a octubre, necesitamos concentrar nuestro mensaje en la ampliación del campo político de la clase obrera y en la apuesta parlamentaria, para que los reclamos -que logramos que no fueran silenciados- ingresen en el parlamento de la mano del Frente. De mantenerse esta afluencia de votantes, hemos quedado a sólo un 1,2% de consagrar un diputado nacional por la provincia. Hay una apasionante batalla para librar.

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