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26 de julio de 2012 | #1232

Avanza la crisis y el ajuste en Tucumán

EXCLUSIVO DE INTERNET

Alperovich fabricó un espejismo para tener un 9 de Julio en paz social: pagó adelantado el aguinaldo. Luego declaró que sólo tiene fondos asegurados para el pago de los sueldos de julio y de agosto. Frente a la falta de respuesta a un pedido de ayuda financiera nacional por 350 millones de pesos, el gobierno ha activado las gestiones para pedir un crédito millonario a la banca privada. A su vez, en Alpargatas -pero también en otras textiles-, en Scania, en la construcción, etcétera se están produciendo suspensiones masivas y, en algunos casos, despidos. En el caso del citrus, se está recorriendo una cosecha corta y las empresas han comenzado un proceso de ajuste y de reconversión, con el ataque el salario y a las condiciones laborales de miles de trabajadores. Todos estos factores están acelerando un agravamiento de la miseria colectiva. Casi el 50% de los trabajadores se encuentran en negro o precarizados, el promedio salarial está por debajo de los 3.000 pesos, los flagelos del hambre y de la desnutrición se han vuelto a instalar con fuerza. División y choque en el oficialismo En este cuadro de crisis, también puede ser un espejismo el discurso chupamedias que Alperovich pronunció el 9 de Julio. La propia historia política de Alperovich -de origen radical, funcionario de Bussi en 1998, ministro de Miranda, duhaldista, entre otros- lo muestra como un panqueque que se ha ido dando vuelta ante cada giro o quiebre de situación. Un medio local -El Periódico- destacó la tibieza con la que el alperovichismo tomó distancia de Moyano, y el silencio frente a la crisis del gobierno nacional con Scioli. Por otro lado, resulta cada vez más visible la injerencia de La Cámpora en escenarios anteriormente dominados por el oficialismo provincial. Dentro del alperovichismo, un sector directamente plantea un trabajo asociado -los Gassenbauer-; otros -del ala del senador nacional Sergio Mansilla- proponen una política de choque. Se instaló el rumor de que el gobierno nacional quiere un cupo de candidatos camporistas en las listas nacionales. A su vez, el internismo se ha multiplicado en el oficialismo, acicateado por las vacilaciones de Alperovich en definirse sobre una nueva reforma constitucional. Realineamiento en los sindicatos La división de la CGT ha provocado realineamientos en los sindicatos locales. La "CGT Laprida" -motorizada por el sindicato de Camioneros; hasta hace poco, oficialista- y la "CGT Buenos Aires" -conducida por Uatre- han planteado la necesidad de unificarse. En simultáneo varios sindicatos que se agrupaban con los Camioneros manifestaron que esperarán la convocatoria lanzada para octubre, de Caló y de los "Gordos". La CTA michelista se encuentra completamente paralizada; incluso, una de sus alas -ATE- tiene a uno de sus principales dirigentes en el gobierno de Alperovich, como subsecretario de interior. Estas idas y venidas de la dirigencia sindical se dan en función de intereses burocráticos y patronales. La crisis capitalista es el factor que motoriza las divisiones y la disgregación en el gobierno y también en la oposición patronal; y empuja a los trabajadores a buscar otras salidas.

Daniel Blanco

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