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23 de agosto de 2012 | #1236

Violencia de género, en vísperas del Encuentro de la Mujeres

Las noticias sobre mujeres violentadas y/o asesinadas por sus parejas o ex parejas han ganado el espacio mediático. Especialmente luego de que Vázquez, tristemente famoso por la masacre de Cromañón, incendiara y asesinara a su pareja.

El escenario de repercusión mediática de la cuestión ha llevado a determinadas organizaciones a armar una cortina de humo.

El FAP lleva el asunto al parlamento sin otra aspiración que “visibilizarlo”. Esta palabra se ha convertido en un lugar común: no ataquemos a fondo ningún problema social, ‘visibilicémoslo’.

Una buena parte de las medidas y leyes que, con “contenido de género”, se propone, o votan en nuestro país (incorporación del agravante de género en el código penal), ya fueron votadas hace muchos años en México, donde la desolación del asesinato en masa de mujeres es la norma inamovible. De las condiciones materiales que permiten a las mujeres comenzar un camino de independencia, no dicen una palabra. Allí donde les toca gobernar, lo hacen sobre la base de la tercerización extrema (en la zona portuaria de Santa Fe o en el campo), precarización, salarios bajos, ausencia de herramientas de socialización de tareas domésticas.

Existe también una categoría de trasnochada, que pasa por los suplementos de Página/12, la cual se atreve a asegurar que la mujer se encuentra liberada sexualmente, o sea que ha alcanzado el status libertario del hombre, a pesar de que tampoco éste se puede jactar de una sexualidad ‘liberada’. Es la teoría de las ‘liberaciones plurales’, que deja de lado la abolición de la explotación social. Significa, a lo sumo, el registro del derecho a la infidelidad en el Código Civil, sin abolir la institución que alberga la contradicción fidelidad-infidelidad -el matrimonio civil. La violencia social contra la mujer es absorbida por los partidos del régimen, por medio del macaneo.

Kirchnerismo

El proyecto de Aníbal Fernández diluye la especificidad de la problemática de la muje dentro de “la lucha contra la violencia en la familia”, o sea que incluye la hipotética violencia de los hijos menores contra los padres, pero no aborda la violencia del régimen capitalista contra la familia. El propósito de Fernández es defender a la familia, donde la mujer encuentra una posición subordinada, y no a la mujer -contra la cual se ejerce la violencia en la calle, en los lugares de trabajo y en los de estudio. Fernández no da puntada sin hilo; su enfoque clerical pretende la explotación ‘pacífica’ de la mujer dentro de la familia y de todos sus ámbitos. No quiere saber nada con el necesario “empoderamiento” (dar poder) de las mujeres para terminar con la violencia. El arma de las mujeres, como la de los obreros, es su organización independiente y el derecho a controlar el Estado (y sus aparatos) por medio de esa organización.

La presidenta tardó 16 meses en reglamentar la ley de violencia de género, que no se implementó en absoluto.

En la Argentina, el solo registro de los casos publicados en medios de comunicación arroja el saldo de un asesinato diario. Con los casos que no cobran estado público, la cifra se eleva de forma estremecedora. A esto, hay que sumarle las desaparecidas por el negocio de la prostitución y las que mueren por aborto clandestino. Aislar la violencia contra la mujer de la descomposición del capitalismo y de su Estado es una cretinada.

Para terminar con la violencia hacia las mujeres, es necesario salir de la fórmula de reforzamiento del código penal y de frente único con la burguesía.

Mientras todos simulan preocuparse por la violencia contra las mujeres, no han sido capaces de desmantelar una sola red de trata los patrones esclavistas siguen todos en pie y los cierres de prostíbulos no son más que una puesta en escena para el reciclaje del negocio de la prostitución.

Encuentro Nacional

La corriente PCR que se ha apoderado de los Encuentros Nacionales de Mujeres, pretende llevarnos por esta vía: se han convertido en lobbistas de proyectos del FAP y en agitadoras del reforzamiento del Código Penal. Por eso persiste en el intento de aislar y alejar a las corrientes independientes del Encuentro Nacional.

El movimiento de mujeres tiene que tener su propia fisonomía, independiente del Estado, la iglesia y las fuerzas de la burguesía para impulsar:

Trabajo en blanco y cobertura social para las mujeres.

Igual salario por igual trabajo.

Salario igual a la canasta familiar.

Acceso a la vivienda de forma prioritaria para las jefas de hogar.

Aborto legal, seguro y gratuito, pleno reconocimiento legal del derecho de la mujer a decidir sobre todos los aspectos que hacen a su vida y su cuerpo.

Por un Consejo de la Mujer con derechos ejecutivos, electo por las mujeres, con voto calificado para la mujer trabajadora, y revocable.

Vanina Biasi

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