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4 de octubre de 2012 | #1242

Amia-Irán: un gobierno sin rumbo

El anuncio de los K y del gobierno de Irán de que se reunirán para clarificar la responsabilidad por el atentado contra la Amia, la institución de la comunidad judía en Argentina, muestra al gobierno nacional sin rumbo y, por sobre todo, procurando dilatar aún más su política de encubrimiento sobre ese acontecimiento. De acuerdo con ciertas informaciones, el acuerdo que se ha dado a conocer es la culminación de negociaciones secretas que se iniciaron hace más de un año en territorio de Siria. Como es conocido, bajo la presión del sionismo y del gobierno norteamericano, el gobierno K reclamó el juzgamiento de funcionarios iraníes en Argentina, sin ninguna clase de pruebas pero con abundancia de "indicios" provistos por los enemigos del régimen iraní y la CIA y el Mossad. Al mismo tiempo, los gobiernos del Mercosur firmaban un "acuerdo de libre comercio" con Israel, un caso único, que ahora involucra a Venezuela, el flamante miembro del bloque. Brasil fue más lejos, porque concluyó un acuerdo de transferencia tecnológica y la compra de aviones-espías. Todo esto era claramente funcional a la campaña del imperialismo y el sionismo contra el programa nuclear de Irán y la amenaza de bombardear los reactores iraníes. Mientras tanto, el gobierno K seguía sin abrir los archivos de la Side, para identificar la conexión local del atentado, cuyo rol ha quedado en el olvido. Se ha buscado preservar a los aparatos de seguridad locales. Los K, hay que subrayarlo, jamás osaron denunciar el gigantesco arsenal atómico de Israel, que está al margen de cualquier inspección internacional. Israel se arroga el derecho a este armamento nuclear, invocando su condición de democracia, mientras desarrolla la política de expropiación militar de los palestinos en los territorios que debería desocupar si cumpliera las resoluciones de la ONU. Como ocurre con el reclamo de "negociaciones" a Gran Bretaña por Malvinas, que en definitiva expresan la intención de obtener una soberanía compartida de larga duración, el gobierno ofreció a Irán el juzgamiento de los acusados iraníes en un territorio neutral, como si esto fuera constitucionalmente posible y como si Irán fuera aceptar este subterfugio para auto inculparse. El gobierno K mantiene esta tesitura, pero ahora se bajó un escalón, porque admite negociaciones sin que Irán haya aceptado ese requisito. La nueva instancia no conduce a nada, porque Irán no se auto inculpará, y menos frente a ‘indicios'. Los voceros del gobierno de Irán han interpretado el acuerdo como una vía para esclarecer, conjuntamente, el atentado - de ningún modo para establecer una instancia de juzgamiento. La única interpretación que surge de todo esto es que Irán y Argentina buscan ganar tiempo hasta que se resuelva la cuestión global del conflicto entre el imperialismo y el sionismo, de un lado, e Irán, del otro. La movida de los K se inscribe en un movimiento más general, que protagonizan en especial Turquía y Brasil, con el apoyo de China y de Rusia, para poner fin al embargo petrolero que sufre Irán y neutralizar un ataque militar: Brasil y Turquía han vuelto a proponer que el enriquecimiento de uranio iraní se realice en un tercer país, con control internacional, algo ya rechazado antes por las potencias imperialistas. Dilma Rousseff y Erdogan acarician sus propios proyectos nucleares. Sea como fuere, estas ‘terceras posiciones' frente al conflicto constituyen una capitulación frente al imperialismo, porque no denuncian el boicot petrolero contra Irán, no se movilizan para derrotarlo, y encubren el constante armamentismo sionista. El bloque bolivariano, en América Latina, está buscando neutralizar las presiones del imperialismo en el continente, como se aprecia en el inicio de negociaciones de paz por parte de las Farc. Lo mismo ocurre con Irán. La ex secretaria de Estado de Bush, Condoleezza Rice, acaba de reclamar en el Financial Times (27/7), que Estados Unidos debería ayudar a enfrentar "a los dictadores populistas", en América Latina, y denuncia el mayor poder que los precios del petróleo ofrecen "a Venezuela, Rusia e Irán"; dice también que "Hugo Chávez y los iraníes han mordido la mano de amistad que se le ha extendido". La derecha ha metido el nuevo acuerdo en la agenda política de la mano del sionismo local. El fracaso de los K en la intención de cooptar el apoyo sionista es patético. Para lograr el esclarecimiento de los atentados a la Amia y a la embajada de Israel no se logrará nunca, hasta que se abran los archivos de la Side, el Mossad, la CIA y los servicios de Irán y Siria.

Antonio Ramos

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