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22 de noviembre de 2012 | #1249

Mirador a la izquierda: Solanas, la UCR y el 20N

En el último número de Alternativa Socialista (9/11), el MST dedica un artículo a “la crisis del FIT”, aunque, a la hora de caracterizarla, termina citando a Prensa Obrera. No aporta nada diferente a los señalamientos que hicimos acerca de las contradicciones que atraviesa el Frente de Izquierda frente la actual crisis política. El MST se sirve de ese debate para llamar al PO a “abrirse a otra perspectiva”. La impresión que causa el planteo del MST es que es él quien está buscando otra perspectiva, ante los mimos que Pino le está haciendo a la UCR para engancharse en el frente UCR-FAP.

En otra nota, precisamente, Alternativa critica la reunión pública del bar La Paz, entre la UCR, la Coalición Cívica y parte del FAP (PS-Libres del Sur). El redactor califica a esta reunión de “intento de radicales y socialistas por trasladar a la capital el modelo de Santa Fe”. El MST se entusiasma con la inasistencia de Lozano y De Gennaro a ese encuentro, pero omite el silencio de Pino Solanas, que puso la firma de un compromiso político de todos ellos, con la excusa de una oposición a la re-re-re-, y el apoyo de Proyecto Sur a Binner en la crisis policial de Santa Fe. En las barbas del MST se está operando la dilución de Proyecto Sur, en una versión aminorada de la Alianza. El MST reclama “un acuerdo político que debe ser amplio pero con límites precisos, como la no inclusión de las fuerzas del bipartidismo”. De la defensa de la revolución permanente el MST ha pasado a conformarse con la exclusión de la UCR, y saluda, poniendo buena cara, un frente con Binner y Stolbizer, que Pino tiene ya semi-cocido. Es remota la posibilidad de que, en estos engendros, el MST consiga un lugar expectante en las listas. Por eso discute la situación del Frente de Izquierda.

El 20N En tanto, el paro general del 20N dio lugar a posicionamientos en toda la izquierda. El Frente Popular Darío Santillán emitió un comunicado de apoyo, y llamó a participar en sus cortes y piquetes en todo el país. “No estamos con los proyectos políticos de Micheli o de Moyano”, señala. “Nuestros legítimos reclamos no pueden ser furgón de cola ni masa de maniobras para proyectos ajenos a nuestros intereses”. Esta delimitación de Moyano es un pretexto para no admitir que el apoyo al paro implica una ruptura política completa con el kirchnerismo y el desafío de construir una alternativa de izquierda combativa. El FPDS, lamentablemente, en lugar de clarificar divergencia con aliados como La Mella, las agrupaciones filokirchneristas del gremio de prensa, o Pianelli en el subte, prefiere navegar por el pantano de la confusión.

El PTS, por su parte, caracteriza que el paro apareja “una nueva situación para los trabajadores”, y la posibilidad de una escisión política con el kirchnerismo. Pero en lugar de plantear una acumulación política de fuerzas en el polo político que representa el Frente de Izquierda, propugna una “izquierda de los trabajadores” con el sindicalismo que rompa con el kirchnerismo. Se trata de un planteo típico del oportunismo, que se subordina al ‘movimiento práctico’ en oposición a la conquista de los luchadores para la política socialista.

Mientras se abre generosamente a una “izquierda de trabajadores”, que nadie conoce, el PTS condiciona una reinstalación del FIT a “actualizar el programa y clarificar las diferencias políticas surgidas en la última etapa (en especial con IS)”. Excesos hacia la derecha (oportunismo) y excesos hacia la izquierda (ultimatismo), porque el desarrollo del Frente de Izquierda no es incompatible con la discusión política. Después de todo, el único partido que tiene establecida una delimitación estratégica con el morenismo y con todas sus fragmentaciones de las últimas dos décadas, es el Partido Obrero; el cual es, al mismo tiempo, el impulsor más enérgico del Frente de Izquierda.

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