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29 de agosto de 2013 | #1283

Por un congreso de las fuerzas obreras y socialistas del continente

La proyección internacional del Frente de Izquierda. Lo planteamos en el acto del PTS en Atlanta

El domingo 25, el PTS realizó un acto público en el miniestadio de Atlanta, con la presencia de compañeros del interior del país y oradores de su corriente internacional. Los otros partidos del Frente de Izquierda fuimos invitados a participar y dirigir una intervención a los presentes. Por el PO estuvieron Guillermo Kane, Patricia Jure y Marcelo Ramal.

Ramal saludó la reivindicación que hicieron varios delegados internacionales a la figura de Mariano Ferreyra, asesinado por la burocracia sindical, defensora del régimen de tercerizaciones y asociada políticamente al gobierno kirchnerista. La enorme movilización obrera y popular reclamando justicia por Mariano, y la condena a Pedraza, son antecedentes ineludibles del ascenso de la izquierda revolucionaria que expresó la reciente votación del Frente de Izquierda, señaló Ramal. La intervención del PO en el acto apuntó a lo siguiente: ¿cómo puede contribuir la victoria del Frente de Izquierda en el plano internacional? La cuestión es relevante en América latina, donde se ha iniciado una transición política que es resultado del desarrollo de la bancarrota capitalista, por un lado, y de la incapacidad de los regímenes de la región para afrontar esa crisis, por el otro. Entre otras manifestaciones, esa transición se expresa en el agotamiento del chavismo en Venezuela; en la irrupción popular y juvenil en Brasil -que la izquierda abordó, sin embargo, pegada a las organizaciones tradicionales, o en las luchas y debates políticos en Bolivia, que han vuelto a colocar en debate la cuestión del partido de la clase obrera. Precisamente, en estos días los partidos del Frente recibimos una invitación del PT de Bolivia para abordar una agenda de discusión sobre el programa y las tareas de la clase obrera en América Latina.

Pero la lucha por separar a las masas del nacionalismo burgués ha sido, en definitiva, la gran tarea estratégica del Frente de Izquierda. Y lo hicimos -señaló Ramal- en el terreno donde suele operarse la integración de la izquierda y sus organizaciones al Estado: los procesos electorales. Nosotros, por el contrario, recuperamos la lucha electoral para un programa y una estrategia revolucionarios, que llevamos, con una agitación y una propaganda de carácter integral, a las grandes concentraciones obreras y juveniles. No se nos escapa la contradicción presente entre el alcance histórico de la crisis capitalista, por un lado, y el retraso relativo en la conciencia de las masas, por el otro. Pero abordamos esa contradicción con el método de Trotsky y el programa de transición: sin ultimatismos, y desde las reivindicaciones más apremiantes, enlazamos, a partir de allí, un planteo de salida a la crisis desde los intereses obreros y nacionales. La campaña del Frente de Izquierda, por lo tanto, respondió a una estrategia política definida. En este punto, propusimos imprimirle a esa estrategia una proyección continental: el Frente de Izquierda "podría tomar la delantera en convocar a un congreso de fuerzas obreras y socialistas del continente, para debatir el carácter de esta transición política y resolver un programa y un plan de acción fundados en la estrategia de la revolución permanente".

Nuestra intervención fue seguida con toda atención por los participantes del acto, y recogida favorablemente por Christian Castillo en su cierre: "Hacemos nuestra la propuesta del compañero Ramal del PO, en favor de un congreso obrero y socialista de fuerzas de América latina". La experiencia del Frente de Izquierda ya está aportando a un reagrupamiento internacional de la izquierda revolucionaria.

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