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21 de noviembre de 2013 | #1294

Tucumán: El ajuste en marcha

Apenas terminadas las elecciones, Alperovich anunció un conjunto de "obras" de financiamiento completamente incierto. Lo que no fue verso, en cambio, fue el anuncio de un impuestazo, que cargarán los trabajadores y las clases medias empobrecidas que han accedido a una vivienda o a una pequeña propiedad rural. Los comerciantes y propietarios rurales más fuertes ya han impuesto por medio de la Federación Económica una suerte de "canje": a cambio del impuestazo, recibirán otras rebajas impositivas o subsidios. En este mismo escenario, la Legislatura acaba de aprobar el presupuesto 2014. La fijación de una previsión inflacionaria irreal -equivalente a un tercio de lo que calculan las consultoras privadas- es un arma para imponer techos salariales a la baja en las futuras negociaciones salariales con los docentes y trabajadores públicos.

En educación o salud, sólo se destaca un gasto en obras que suelen transformarse en negociados a favor de la patria constructora del propio gobernador o sus familiares. Mientras tanto, las condiciones edilicias y equipamiento de las escuelas son ruinosas. En estas condiciones, es necesario abrir un estado de deliberación en los lugares de trabajo para fijar la propia agenda reivindicativa y salir a la pelea por la misma. Es lo que han comenzado a hacer desde la docencia, por medio de autoconvocatorias, rechazando la extensión del año lectivo, o en algunos sectores estatales reclamando un adicional por fin de año.

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