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28 de noviembre de 2013 | #1295

Ecos del Encuentro

Por Corresponsal

Mujer y desocupación

En este taller había presencia de la Iglesia, kirchneristas, PCR, PTS y del PO. Hubo hostigamiento continuo sobre las compañeras del PO por parte de las coordinadoras. El kirchnerismo y el PCR se aliaron para presionar por una despolitización de la discusión. Se logró colocar en el centro del debate la responsabilidad del gobierno sobre la desocupación, la precarización laboral y la tercerización. En la discusión sobre planes sociales ganó la posición contra el asistencialismo que hace el gobierno de los mismos. El kirchnerismo planteaba que el gobierno había logrado la disminución de la brecha de la desigualdad social. Este planteo quedó pulverizado ya que, junto al PTS, dimos una fuerte discusión sobre la asignación universal por hijo y sus 15 pesos por día, la utilización que se hace de los cooperativistas del Argentina Trabaja, que se utilizan para reemplazar mano de obra de planta permanente. Colocamos el reclamo para que se exija el pase a planta permanente y el contrato bajo convenio de los mismos. Se expresó también la responsabilidad del Estado sobre el trabajo en negro que implica este tipo de planes. El taller se pronunció a favor de la perpetua a Pedraza. Discutimos también sobre la baja de la edad de imputabilidad de los menores. La coordinadora se negaba a hablar sobre el tema del aborto. Explicamos la necesidad de hablar sobre el tema, argumentando que las mujeres desocupadas eran las más expuestas a practicarse abortos clandestinos en las peores condiciones. Las coordinadoras, designadas por la Comisión Organizadora, se negaron a leer las resoluciones finales, yéndose del taller sin responder a los reclamos de las participantes. Este tipo de métodos deben ser erradicados del Encuentro.

Mara de Lanús

En el Taller de violencia

Normita, una compañera integrante del Polo Obrero, luchadora de años, golpeada por la vida, piquetera, dio una lección con su intervención en el Encuentro:

“Yo vine al Encuentro para denunciar la violencia contra las niñas que tienen hijos y a las que el Estado se los saca a través de las asistentes sociales”. La compañera es una militante de las barriadas más pobres de San Fernando: “en el hospital del distrito, las asistentes sociales les sacan los niños a las mamás adolescentes y pobres al instante que nacen. Varias reclaman para que les devuelvan a su hijo, pero no encuentran ninguna respuesta”. Esta intervención puso de relieve la lucha por denunciar el abuso institucional contra las mujeres y niñas más pobres, la intervención del Estado para atropellar todavía más a esas mujeres y el rol del asistente social que, de ser un instrumento del Estado contra los sectores populares, debe pasar a convertirse en un instrumento de las mayorías contra los atropellos de ese Estado.

Estela de San Fernando: “cuando en un Taller de violencia denunciamos al capitalismo como el sistema social responsable de la violencia contra la mujer, la coordinadora, de unos 60 años, nos planteó que es imposible terminar con este sistema, que teníamos que cambiar la intervención. Le conté, entonces, que yo tengo 56 años, que empecé a militar cuando volví el año pasado del Encuentro Nacional de Mujeres en Posadas y que, de ninguna manera, iba a admitir que se planteara a las mujeres bajar los brazos”.

El taxista sanjuanino

Yendo y viniendo por la ciudad de San Juan nos encontramos con un taxista que nos dijo que muchos vecinos de San Juan no salieron a la calle el fin de semana porque el gobierno había hecho una campaña de terror, planteando que las mujeres que viajaban eran violentas y estaban en favor del aborto. Cuando le explicamos que estábamos a favor del aborto legal, del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y en contra de las persecuciones que se llevan adelante contra las mujeres pobres que necesitan abortar, él nos contó su propia experiencia: su mujer, ya fallecida, había sido abusada de pequeña. Con ella había tenido dos hijos. La mujer padecía una enfermedad, que durante un tercer embarazo había puesto en riesgo su vida. Cuando concurrieron al hospital de San Juan para practicarle un aborto y poder tratarla, se les negó el derecho a acceder a este tratamiento no punible. Rápidamente, desde su propia experiencia, pudo comprender la justeza de nuestros reclamos y la impostura del gobierno y la Iglesia de San Juan.

Luchadoras de Tucumán

Integrantes de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad de Tucumán llegaron al Encuentro junto a la delegación del Plenario de Trabajadoras para denunciar la complicidad del Estado con los crímenes sin resolver en la provincia. Paulina Lebbos, Marita Verón, Pamela Laime estuvieron así presentes.

Las Madres del Pañuelo Negro también dieron testimonio sobre cómo sus hijos son víctimas de la droga, uno de los negociados ilegales de los que el Estado no sólo es parte, sino que depende para la inyección de dinero a la economía. Señalaron que el camino para enfrentar el narcotráfico es la lucha en las calles y la denuncia del Estado como partícipe del negocio. La exigencia de centros de rehabilitación públicos bajo control de las organizaciones de madres va de la mano de la pelea por trabajo genuino y aumento de presupuesto para la salud y educación.

En la delegación participaron, además, mujeres que luchan por la tierra y la vivienda en distintos puntos de la provincia. Se enfrentaron con las representantes kirchneristas que pretendían convencer a las integrantes del Taller Mujeres y hábitat de que se habían dado respuestas a las necesidades habitacionales a los sectores postergados. Las distintas ocupaciones de tierras en Tucumán y en todo el país evidencian los salarios miserables que cobran gran parte de los trabajadores, en contraposición a los jugosos beneficios del sector inmobiliario. Denunciaron la política represiva y la falta de loteos sociales y viviendas populares.

A. C.

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