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19 de diciembre de 2013 | #1298

"Penas específicas"... para reforzar al Estado y avanzar contra el salario

Casi de manera desesperada, el oficialismo kichnerista ha mandado un proyecto para ser tratado en las sesiones extraordinarias del Congreso, planteando "penas específicas" en el Código Civil contra los miembros de las fuerzas de seguridad que participen de motines o huelgas. Las penas serían para todos aquellos que "a sabiendas abandonen injustificadamente actos de servicio o maliciosamente omitieren la prestación regular de la función a la que reglamentariamente están obligados" y sería extensivo para los miembros de las fuerzas de seguridad de todas las jurisdicciones.

El planteo es reaccionario por donde se lo mire. Desde el punto de vista del andamiaje jurídico del Estado busca reforzar la disciplina y la verticalidad de las fuerzas de seguridad a los gobiernos, tanto de la Nación como de las provincias, para que cumplan integralmente su función represiva contra los trabajadores. Sale al cruce, así, a cualquier planteo de organización de la tropa policial que tenga como perspectiva un choque con el poder político e incluso con las propias cúpulas de las fuerzas represivas. Digamos, además, que las "penas específicas" no se piden para los casos de gatillo fácil o participación en corruptelas tales como el narcotráfico o la trata de mujeres. Pero, más allá de esta intención reaccionaria, no se le escapa a nadie que el objetivo inmediato que persigue este proyecto enviado de emergencia al Congreso es evitar que se generalice la lucha de los trabajadores para conquistar, ellos también, un salario mínimo de 8.500 pesos. Se deduce lógicamente que quienes luchen por este objetivo podrían también ser acusados de "conspiradores" y "saboteadores", como de hecho ya ha ocurrido en innumerables ocasiones con los trabajadores del Subte o con los docentes. El proyecto oficialista deja muy mal parada a la izquierda que se sumó a la denuncia de la "desestabilización" y que hasta fabuló con el surgimiento de un "partido policial". Esta izquierda se delimitó del gobierno porque "cedió" a la Policía, y no por ser él responsable de un caos económico que destruye el salario y las condiciones de vida de los trabajadores y por haber prohijado a fuerzas de seguridad descompuestas. Si esta izquierda fuese consecuente debiera votar a dos manos el proyecto kirchnerista.

El Partido Obrero rechaza este proyecto reaccionario y denuncia que su verdadero objetivo es reforzar a las fuerzas represivas y salirle al choque a los reclamos salariales que se extienden por todo el país.

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