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9 de abril de 2014 | #1309

La movilización impidió la depredación ambiental

CORDOBA - SAN MARCOS SIERRAS

La aparición de un carro que cargaba una enorme topadora alertó a los vecinos y la comunidad originaria de San Marcos Sierras, que rápidamente comenzaron a rastrear dónde lo usarían. La máquina fue llevada a la zona de Cerro Blanco/Pinto, un cerro de cuarzo que pretendía ser explotado.

Se hicieron inmediatas denuncias a Minería y Ambiente de Córdoba y, en la plaza del pueblo, funcionarios se reunieron con un importante grupo de vecinos para ir al lugar, a 26 kilómetros de San Marcos por caminos intransitables, e imponer la clausura de la pretendida mina.

En tres días, la máquina había abierto un gran trecho de camino, destruyendo la vegetación, que pretendía llegar a la cima del cerro. Los funcionarios de Minería constataron nuestra denuncia: no se había declarado el proyecto, sólo había una presentación de impacto ambiental aprobada en 2003 para un pequeño emprendimiento minero que no se condecía con la maquinaria que se estaba usando y el daño producido. Logramos que se labre un acta que plantea la suspensión del trabajo y el retiro del equipamiento, mientras la policía ambiental clausuró el lugar.

El cerro tiene un significado sagrado para la comunidad originaria, un gran valor arqueológico y está situado en zona roja o reserva forestal protegida.

En 2009, después de un trabajo consensuado, los vecinos de San Marcos presentaron el proyecto para la creación una reserva protegida en la zona del río Quilpo y sus afluentes; el objetivo es preservar una de las pocas reservas de monte nativo que aún quedan en la provincia (hasta la fecha sigue dando vueltas por las distintas oficinas de Córdoba Ambiente sin resolución).

El monte o bosque nativo cumple un rol esencial para controlar la erosión y evaporación en una zona de altas temperaturas, la que se desertificaría rápidamente si pierde esa protección -con graves consecuencias para la vida y economía del lugar.

El mismo gobierno, tan apurado por aprobar la ley ambiental que le pide Monsanto, posterga indefinidamente la aprobación de un proyecto ambiental de primer orden.

Se dio un gran paso con la salida de la excavadora del predio, pero sabemos que no podemos dormirnos, porque la minera está decidida a instalar la mina. Por eso exigimos la inmediata aprobación del proyecto Area Natural Protegida Quilpo para la preservación del monte y el cauce de los ríos.

Viviana Asrilant (San Marcos Sierras)

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