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29 de mayo de 2014 | #1316

¡Aleluya! CFK coincide con el Partido Obrero

Argentina Strike La Presidenta admitió que, sin subsidios al transporte, los empresarios tendrían que aumentar los salarios. Se trata, como dijimos tantas veces, de un subsidio a la patronal que ha vaciado la Anses y el Banco Central.

Luego de recorrer los nuevos trenes de la línea Sarmiento, la Presidenta apuntó "a los empresarios que reclaman una reducción del gasto público" y dijo que sin los subsidios "tendrían que subir los salarios" por el aumento de los costos. "Si no mantuviéramos los subsidios, los empresarios -dijo- tendrían que subir los salarios, porque lo que estamos subsidiando es el transporte de la fuerza laboral" (Urgente 24, 23/5).

La Presidenta confirma, muy tardíamente, lo que, desde el Partido Obrero hemos denunciado desde que se pusieron en marcha los subsidios: que se trataba de un subsidio a las patronales y que, contrariamente a la demagogia “nac&pop”, que sostenía que estábamos frente una "redistribución progresiva de ingresos", la rebaja de los servicios tenía como correlato una reducción de los salarios. Los salarios que las patronales abonan tienen en cuenta el menor costo de la fuerza de trabajo.

Estos subsidios salieron y salen de los impuestos -en especial al consumo-, del endeudamiento o, simplemente, de la emisión monetaria. O se que los paga la población trabajadora. En definitiva, el trabajador se hace cargo de la tarifa completa de los servicios por la vía de los menores salarios nominales y de los impuestos. Pero si ahora eliminan los subsidios, no se produce un aumento general de salarios equivalente y el tarifazo golpeará directamente al trabajador. Por eso, el salario debería ajustarse cada mes por inflación. Por otro lado, sin embargo, el subsidio al gas y la luz que se utiliza en las empresas no ha sido reducido -el subsidio directo al capital continúa.

Los subsidios a favor del capital no se han convertido en nuevas inversiones, sino que se han usado para comprar empresas, sea adentro o afuera del país. La infraestructura afectada por los subsidios se ha deteriorado. ¿Quién pagará entonces la modernización de los transportes y la producción y distribución de energía?

Este es el otro aspecto del ajuste que se desarrolla en este momento. ¿Quién pagará el vaciamiento de la Anses y del Banco Central, entre otros? Para reducir los costos de la reindustrialización y, ni qué decir, para orientarla en función de los intereses sociales de conjunto, es necesario que los medios y la industria subsidiadas pasen al poder público bajo la dirección de los trabajadores. La agudeza que requiere la salida corresponde a la agudeza alcanzada por la crisis. La revolución ha sido, históricamente, el recurso quirúrgico de las masas para enfrentar la catástrofe del capitalismo.

Pablo Heller

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