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17 de julio de 2014 | #1323

El medio ambiente y el derecho al trabajo

A partir de una iniciativa legislativa de los diputados del FpV ligados al capital minero se ha colocado nuevamente en discusión la instalación de las megamineras contaminantes. Los medios abonan este operativo con la denuncia de que Mendoza está perdiendo terreno en la minería.

El gobierno busca modificar la ley 7722, que impide la utilización de materiales contaminantes como el cianuro y el ácido sulfúrico. El ministro de Energía pretende movilizar a los desocupados de la construcción a favor de la megaminería contaminante. Sin embargo, la sola habilitación de esta actividad minera significaría la destrucción de miles de puestos de trabajo en las chacras, viñedos y bodegas: la Unión Europea solicita certificados de que las materias de origen provengan de un radio distante en 200 kilómetros de la actividad minera. Una vez agotado los pocos años de la actividad de las megaminas contaminantes no se puede volver a una economía de tipo agrícola, allí está el ejemplo la ciudad de Jachal, en San Juan, que se ha trasformado en un pueblo fantasma que consume agua de bidones.

Los obreros de la construcción de la minera brasileña Vale, que abandonó su proyecto de potasio, están poniendo el pie al Sitraic. Son constantemente tentados por ofertas de trabajo a cambio de una hipotética modificación de la ley 7722. Planteamos que sean incorporados a la obra pública de manera directa.

Es verdad que la estructura productiva de la provincia está agotada y es necesario un cambio, pero debe ser en función de las necesidades del pueblo trabajador.

Se impone la estatización de potasio Río Colorado bajo control obrero, de las organizaciones ambientales y de los pobladores de la zona. ¿Por qué permitir que una empresa extranjera se llene los bolsillos con el potasio de la cordillera para luego ser utilizado en agrotóxicos? ¿Por qué no utilizar el potasio en la construcción de células fotoeléctricas para la generación de energía limpia y renovable?

Planteamos: unificar la lucha de las organizaciones ambientalistas con los obreros de Vale y demás desocupados bajo la bandera del trabajo y la defensa del medio ambiente, contra el saqueo imperialista.

La necesidad de un congreso del movimiento obrero y la izquierda ya no es sólo un planteo correcto: es una necesidad dictada por las urgencias de nuestro pueblo.

Víctor da Vila

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