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17 de julio de 2014 | #1323

Neuquén: contaminan y saquean

Concientes del desastre ambiental en la provincia, el gobierno ha montado una gran campaña mediática para fingir lo contrario. Como parte de esta parodia, instaló dos trailers donde diez inspectores ejercerán el “control ambiental” en el área que YPF explota con Chevron.

Pero en la provincia existen más de 150 áreas, muchas en producción, donde no hay ningún puesto de control.

Como a la parodia le sigue la tragedia, los diarios anuncian que en el área Aguada Pichana, la principal área gasífera (concesión de la francesa Total), se ha perdido material radiactivo que se usa para el perfilaje de los pozos, a más de 2.000 metros de profundidad. Este “accidente”, ocurre apenas treinta días después de otra pérdida de material radiactivo en un pozo en la zona de Rincón de los Sauces.

La respuesta del secretario de Medio Ambiente expone con toda claridad qué clase de ‘control' ejerce la provincia: "Nos tuvimos que enterar por los medios, la empresa no me avisó a pesar de que la pérdida lleva más de siete días. Evaluamos cobrar una multa a la empresa". No tienen ni idea de lo que pasa en los yacimientos, pero tampoco están dispuestos a tomar medidas ejemplificadoras cuando se enteran. Que el gobierno "evalúe" una multa, es un chiste para Total.

Hay que agregar que la provincia tampoco mide efectivamente el volumen de producción de cada empresa. Son las propias compañías que informan, a través de una declaración jurada, de acuerdo con sus propios caudalímetros que ellas mismas regulan. Otro chiste.

La provincia no sabe cuánto se produce ni qué se hace. El uso de sustancias radiactivas, las que escapan de control y se pierden en la profundidad, y las que no escapan de control, pero quedan emitiendo su radiación y contaminando acuíferos profundos, es uno de los aspectos que con más celo las empresas y los gobiernos ocultan a la población. Ya hicimos esta denuncia hace más de diez años (ver PO Nº 756 del 30/5/02), y la aparente relación que existía entre uso de radioactivos y malformaciones genéticas en animales y humanos en las zonas de explotación hidrocarburífera.

Mientras tanto, con dos trailers, Sapag pretende tapar el sol con la mano. ¡No es inocencia, es complicidad!

Norberto E. Calducci

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