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30 de julio de 2015 | #1374

Salta

Escuela de difamación

La oligarquía y la burguesía salteñas buscaron por todos los medios frenar el ascenso de la izquierda revolucionaria en Salta, abierto en 2001, tampoco han sido pocas las fuerzas políticas que se prestaron para esos fines por "izquierda".
Ahora, se anotó el PTS para jugar este rol reaccionario y fracasado en plena lucha política electoral contra los partidos patronales.
 
Quien primero le abrió las puertas para ello fue el portal urtubeísta "El Intransigente", conocido por la sistemática publicación de diatribas derechistas y reaccionarias contra el PO y sus dirigentes. Es el lugar que eligió el PTS para decir que Del Caño cobra como una maestra, mientras los legisladores del PO perciben toda la dieta. El nivel del ‘debate’ de esta gente se confina a la difamación. Las condiciones de vida de nuestros legisladores los conoce todo el pueblo de Salta. Las finanzas de nuestro partido están enteramente al servicio de la lucha de los trabajadores.
Mucho antes de que se le ocurriera al PTS como slogan demagógico de campaña, Pablo López, nuestro primer diputado provincial, defendió en en el año 2001 nuestro proyecto para que los legisladores y todos los cargos políticos del Estado cobren un monto equivalente al salario igual al costo de la canasta familiar y que, a la vez, esté enganchado a los salarios del conjunto de los trabajadores estatales.
 
El PTS utiliza el lado confusionista de esta consigna, esto porque le sirve para sustituir la denuncia del Estado por la de los sueldos de sus funcionarios, por eso no plantea nunca en los medios el gobierno de los trabajadores. Los difamadores actúan como una suerte de Podemos de España, que no tiene inconveniente en sostener a la monarquía, pero se rasga las vestiduras contra ‘los políticos’. Si fueran consecuentes con su ‘transparencia’ deberían rendir cuentas de las finanzas de su grupo, no simplemente de lo que gana su diputado. El uso de la difamación es un recurso muy antiguo, reñido con la ‘renovación’. Bertolt Brecht ya había escrito que los "únicos imprescindibles" son aquellos "que luchan toda la vida".
 
Los difamadores se enrolan en el campo del régimen que impugna sistemáticamente las candidaturas de nuestros más reconocidos dirigentes para liquidar una referencia política popular independiente. En las elecciones provinciales pasadas, pretendieron instalar que no denunciábamos a la Iglesia, lo contrario de la verdad, como lo prueban las homilías fomentadas por el obispado para que no se votara a nuestro partido. Nuestras compañeras, sobre todo nuestra senadora Gabriela Cerrano, son reconocidas justamente por la defensa de las reivindicaciones de la mujer trabajadora contra el Estado y la Iglesia católica. Por estos infundios son conocidos en Salta como el "tiramierda contra el PO". En esto siguen el camino trazado por el MST y terminarán del mismo modo.
 
Esto no es ‘debate’ sino carroña; no se les ha caído una sola idea ‘renovadora'.
 
 

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