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28 de diciembre de 2015 | #1395

La burla de los 400 pesos por única vez

Un bono de 400 pesos por única vez para quienes cobran la Asignación Universal por Hijo (830 pesos) y los jubilados que ganan la mínima (4.200 pesos) fue la respuesta del gobierno macrista al descomunal aumento del costo de vida que, entre noviembre y diciembre, alcanza al 10% (se espera, al menos, otro 5% para enero) y que afecta a los bolsillos de todos los trabajadores y jubilados del país.
 
Como el costo de la canasta familiar ronda hoy los 15.000 pesos y la básica de los jubilados casi 9.000, el alza de los tres meses sumados, supondrá unos 2.250 pesos de incremento en los precios. Esto convierte en una burla a los 400 pesos otorgados por el gobierno para “cuidar a los argentinos” del “deslizamiento de algunos precios de la canasta familiar”, según sostuvo Macri sin sonrojarse al anunciar el otorgamiento del bono.
 
Con la medida, el gobierno intenta echar lastre con el objetivo de desalentar el movimiento creciente por el pago de un bono de fin de año -el nuevo presidente fue taxativo planteando que el Estado no se propone pagar compensación alguna y contener posibles rebeliones de los sectores más extremadamente empobrecidos de la población. Cualquiera puede apreciar, sin embargo, que el fiel de la balanza se inclina para un solo lado: en diez días de gobierno se ha producido un saqueo descomunal vía devaluación en medio de una “zona liberada” para la remarcación de precios en que actuaron junto el gobierno saliente y el entrante. No fue casual que Macri, en la conferencia de prensa en que anunció el irrisorio extra, no dijera una palabra de retrotraer los precios al 30 de noviembre, una de las promesas iniciales. Más hipócrita resulta la medida si se toma en cuenta que, a partir del 1º de enero el aumento en las tarifas de gas y electricidad golpeará y de qué modo el bolsillo de millones de familias trabajadoras. Confiscación sobre confiscación: se han dejado de pagar 1,2 millones de salarios familiares por hijo por falta de actualización de los topes salariales.
 
El carácter paupérrimo de la medida no sólo está determinado porque no alcanza ni siquiera a los jubilados que ganan 100 pesos por encima de la mínima, sino porque el “beneficio” es otorgado por única vez, es decir que no sólo es insuficiente para compensar los aumentos en los alimentos -que, en algunos casos, superaron el 50%- o en los medicamentos, vitales para los jubilados con remarcaciones del 20 al 25, sino que el mes próximo todo volverá a fojas cero.
 
Así, está plenamente vigente el planteo del conjunto de las organizaciones sindicales combativas y de las organizaciones sociales que marcharon a Plaza de Mayo, en la primera movilización conjunta frente al nuevo gobierno, para reclamar un bono de fin de año de 5.000 pesos o doble aguinaldo para trabajadores activos y jubilados, para efectivos y precarizados, y la victoria de las luchas en curso, en primer lugar Cresta Roja.
 
Un reclamo que incluye la exigencia de paritarias libres y sin límites, adelantadas en todos los gremios al 1° de enero con aumentos salariales que compensen el aumento en los precios e indexación de los sueldos por inflación.

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