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7 de enero de 2016 | #1396

Presupuesto bonaerense: el desplante que fue y los pactos que se vienen

El empantanamiento del debate presupuestario en la provincia tiene como telón de fondo a su quiebra financiera, que ha adquirido dimensiones enormes bajo la gestión de Scioli y el kirchnerismo. El endeudamiento provincial de más de 100 mil millones de pesos y otros 54 mil en pasivos de diferente tipo, por caso, deudas con proveedores. La provincia es un emergente de esta quiebra. Pero la expresión más grave de esto son las escuelas con graves problemas edilicios, los hospitales provinciales derruidos, sin insumos y con servicios cerrados, los barrios inundables y sin servicios esenciales, y el millón de bonaerenses sin acceso a la vivienda propia. Esta quiebra no sólo es financiera, es social y política. Se han profundizado los lazos entre la política de Estado, la Justicia, la policía y las redes delictivas como el narcotráfico y la trata de personas. El PRO ha buscado un pacto con las fuerzas de seguridad y el sistema penitenciario, con los resultados conocidos.
 
La gobernadora María Eugenia Vidal propone como salida un endeudamiento cuantioso, que duplicaría al actual. Esta salida dejará a la provincia con una hipoteca impagable y la amenaza de una cesación de pagos. Sin embargo, preserva una estructura impositiva regresiva. Mientras los terratenientes están haciendo ganancias inéditas, el presupuesto de Vidal proyecta que la recaudación del inmobiliario rural represente sólo un 1,9% de los ingresos. Sólo pagan impuestos los trabajadores. Para bancar este endeudamiento y el jubileo impositivo a las grandes fortunas, se ajusta el presupuesto en salud y educación, se mantiene a los precarizados del Estado fuera de planta y no se contemplan pautas salariales que compensen la actual inflación.
 
Las emergencias de seguridad y penitenciaria decretadas por Vidal, al igual que la emergencia de infraestructura, sólo aumenta la arbitrariedad en el manejo de recursos, salteándose licitaciones y controles. Se refuerzan partidas presupuestarias a organizaciones profundamente corrompidas como la Bonaerense y el Servicio Penitenciario, no con la expectativa de quebrar sus lazos con el delito, sino de comprar las voluntades de sus administradores. Es la vía de una mayor podredumbre, de nuevos escándalos y delitos, cuya víctima final es la población trabajadora.
 
Chantaje
 
Frente a la caída de la sesión legislativa, Vidal ha reforzado la línea de chantaje. Sin endeudamiento -señala- no hay obras, no hay salarios. Sin endeudamiento, agregó ahora, tampoco hay paritarias. Así, amenaza con extender el régimen de los DNU a la relación con los trabajadores, estableciendo por decreto los niveles salariales.
 
Las razones que han llevado al FpV a frustrar la sesión legislativa no son éstas. El bloque del FpV ha reafirmado que está dispuesto a aprobar el presupuesto de Vidal, siempre y cuando se incremente la parte del endeudamiento que podrán cobrar los intendentes. Esos fondos responderían a supuestos “planes de obras” que son absolutamente desconocidos y no son parte de ninguna prioridad popular. El FpV no rechaza la hipoteca provincial, está discutiendo qué tajada se cobra de ella. Su bancada no ha promovido la inclusión en el presupuesto de una pauta salarial para los trabajadores de la provincia ni un plan de viviendas populares u obras hídricas.
 
El despacho elaborado por el Frente de Izquierda para el tratamiento de este presupuesto, y que fundamenta nuestro rechazo al que presentó el gobierno, plantea un programa: que se actualicen los valores de propiedad reales de las tierras agrarias, que se disponga un cobro de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas del campo y la ciudad que se benefician con la devaluación para conformar un fondo de obra hídrica, urbanización de barrios y construcción de viviendas, bajo control de representantes electos; por el pase a planta de los precarizados en el Estado, pauta salarial mínima de actualización frente a la inflación y la triplicación de presupuestos de salud y educación. No esperemos la realización o no de las paritarias. Que comparezcan en la Legislatura Vidal, Ritondo y el gabinete, para discutir las centenares de denuncias judiciales, internas y de organismos de derechos humanos, para debatir la crisis de “seguridad”. Organicemos un gran proceso de agitación y movilización para darle salida al pantano al que han llevado a nuestra provincia.

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