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4 de febrero de 2016 | #1398

Panorama político

El gobierno saca fuerzas de la disgregación del peronismo

La fractura de al menos una docena de diputados del FpV provenientes de Salta, La Rioja, Chaco, La Pampa y Buenos Aires -entre ellos el ex titular de la Anses, Diego Bossio- es el inicio de una disgregación más amplia. La ruptura ha sido inspirada por un grupo de gobernadores y senadores -Urtubey, de Salta; Casas, de La Rioja; Perotti, de Santa Fe; Pichetto… -que tienen un acuerdo en marcha con el gobierno.
La fractura de al menos una docena de diputados del FpV provenientes de Salta, La Rioja, Chaco, La Pampa y Buenos Aires -entre ellos el ex titular de la Anses, Diego Bossio- es el inicio de una disgregación más amplia. La ruptura ha sido inspirada por un grupo de gobernadores y senadores -Urtubey, de Salta; Casas, de La Rioja; Perotti, de Santa Fe; Pichetto -que tienen un acuerdo en marcha con el gobierno. Han encontrado, incluso, un discurso común que es achacar a Kicillof y su ministerio de dos años -es decir, a La Cámpora- la debacle del kirchnerismo.
 
Otro ala (Verna, de La Pampa) propone a De la Sota como titular del PJ y busca un lugar como aliado del gobierno. Macri acaba de proclamar a Massa como “su” candidato a dirigir al PJ y Randazzo transita el mismo derrotero.
Es decir, las fracturas podrían no haber concluido.
 
¿Liga de gobernadores?
 
Los llamados a constituir una Liga de Gobernadores del PJ como freno a esta disgregación son, por ahora, una ilusión, porque la hipotética Liga carece de un programa y una conducción común. Hoy el conjunto de la gran burguesía ha optado por una línea de salida frente a la emergencia de una nueva bancarrota que está encarnada en el gobierno de Cambiemos. Lo que une a los gobernadores pejotistas, precisamente, es la búsqueda de un pacto con Macri: a cambio de sumar a los distritos al ajustazo, los gobernadores buscan el socorro financiero del Estado nacional. En el Senado, Pichetto tramita ese mismo pacto, ofreciendo a cambio la venia de los senadores pejotistas a los decretazos oficiales. El titular del bloque del PJ planteó un pacto de “gobernabilidad” que podría llevar a la convocatoria de extraordinarias para tratar, entre otros puntos la eliminación de la ley Cerrojo -que traba la negociación con los fondos buitres. 
 
Supervivencia
 
En este proceso de disgregación, el kirchnerismo camporista libra una batalla de superviviencia, fundada en la adaptación a los ajustadores. Recalde- jefe del bloque parlamentario del FpV- buscó apaciguar a los rupturistas con una política de consensos -o sea, de adaptación a los Urtubey y compañía. Aunque no tuvo éxito, esta política anticipa los recursos -derechistas- a los que recurrirán los “nacionales y populares” para evitar nuevas disgregaciones. Para la izquierda, el derrumbe del esquema político que gobernó el país a lo largo de una década acentúa la necesidad de defender la independencia política y rechazar ser furgón de cola de un kirchnerismo en descomposición. 

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