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17 de marzo de 2016 | #1403

Chaco: un régimen quebrado y un salvavidas de plomo

El ajuste y la crisis política nacional han pegado en la línea de flotación del régimen político del Chaco. La baja en la coparticipación federal, la baja en el fondo sojero y la parálisis de la obra pública con fondos nacionales han colocado knock-out a la economía provincial
El ajuste y la crisis política nacional han pegado en la línea de flotación del régimen político del Chaco. La baja en la coparticipación federal, la baja en el fondo sojero y la parálisis de la obra pública con fondos nacionales han colocado knock-out a la economía provincial. A esto se suman las paritarias a la baja y el congelamiento de planes sociales y cooperativas de vivienda. Una parte sustancial de las cuentas públicas se encuentran embargadas por un viejo juicio de los trabajadores judiciales a quienes no se les respetaron los aumentos producto de la ley de Enganche con el Tribunal Superior de Justicia.
 
La crisis ha puesto de relieve la inviabilidad del esquema económico armado bajo el kirchnerismo. La entrega masiva de tierras al capital sojero, el acaparamiento y el despoblamiento rural, no fueron compensados con ninguna política de industrialización. Todo lo que se armó, por el contrario, fue un colchón de cooptación y control social sobre la base del presupuesto estatal. La quiebra de las finanzas públicas golpea de lleno en este esquema.
 
La salida a esta encerrona que promueve el gobierno de Domingo Peppo es un masivo endeudamiento, sumado al alineamiento macrista en busca de fondos nacionales. Por un lado, se reclama endeudamiento para pagar viejas deudas, como los embargos de los judiciales. Por otro, para la realización de obras públicas que tienen, en todos los casos, el objetivo de desarrollar el complejo exportador, con el cual ganan un puñado de pulpos agroindustriales que actúan en la provincia. En última instancia, bajo la presión del déficit, el endeudamiento será usado para gastos corrientes. La precondición de cualquier endeudamiento, y de los fondos nacionales, será un ajuste despiadado.
 
El acuerdo con los fondos buitre ha quebrado al peronismo de la provincia. Peppo se aferra a la “gobernabilidad” y la búsqueda de “financiamiento”. Gustavo Martínez Campos anunció que votaría en favor del acuerdo, y lo propio haría el senador Aguilar. Capitanich, por su parte, aspira a presentarse para conducir el PJ nacional bajo la batuta de La Cámpora. Hizo votar en el congreso provincial que los legisladores nacionales por Chaco votarían contra el acuerdo.
 
Pero el mismo Capitanich reclama endeudamiento. Apunta a recuperar un préstamo de 40 millones de dólares de la CAF para resistencia. Mientras aplica un ajuste en regla en la municipalidad, con el aumento del Estacionamiento Medido (tres veces más caro que en Capital) y un impuestazo inmobiliario en puerta. Hay contratados de la Municipalidad suspendidos desde diciembre. Los golpes y contragolpes de la interna del PJ incuban una crisis política provincial.
 
En estas condiciones, el golpe que ya se siente en las condiciones de vida del pueblo de la provincia es demoledor. La respuesta popular, sin embargo, todavía está dando sus primeros pasos. La docencia se organiza lentamente a través de la huelga docente de Sitech Federación y Atech. La denuncia de los despidos en Cultura, los despidos en el Promeba o en la subsecretaría de Agricultura familiar sacuden reparticiones estatales. La burocracia sindical y el gobierno actúan como el factor de contención. La Justicia mantiene intervenido el principal gremio de la provincia, la UPCP, frente a la pasividad de la dirección de Niz. La Uocra ha paralizado toda reacción en la construcción, con promesas y llamados a la calma. Otro tanto ocurre con las “organizaciones sociales” oficialistas, que no se movilizan a pesar de la parálisis de los planes de construcción, cuyo presupuesto baja a cuenta gotas.
 
Para el movimiento popular, es vital sacudirse este corsé de contención, lo que implica poner en pie una dirección independiente para enfrentar el ajuste. Con una gran campaña de agitación, el Partido Obrero se empeña en esta tarea.

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