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13 de abril de 2016

MENDOZA

En Guaymallén siguen los mismos negociados

Ajuste y privatización

La intendencia radical de Marcelino Iglesias está impulsando un plan de ajuste contra los trabajadores y vecinos. En nombre de la austeridad y de la lucha contra la corrupción ha despedido contratados y ha reducido salarios, pero curiosamente las empresas que mantenían oscuros negociados y concesiones de la gestión del corrupto Luis Lobos se mantienen en pie. Es el caso de varias constructoras empapadas en el negocio inmobiliario.

Cambiemos se apresta a profundizar la política de tercerizaciones y privatizaciones de Luis Lobos. Pretende entregar el servicio de recolección, limpieza y barrido a “Santa Elena”, empresa creada por testaferros de los intendentes del FpV.

El intendente Iglesias pretende dejar a centenares de familias en la calle, avanzar en el desmantelamiento del municipio y de su capacidad operativa. Para esto ha convocado a licitaciones truchas, armadas a medida de la empresa que pretende favorecer.

La empresa “Santa Elena” embolsará nada más ni nada menos que $185 millones de pesos por este contrato. Para los trabajadores no hay recursos, para las empresas amigas millones.

Los trabajadores enfrentan los planes de ajuste.

Una asamblea de casi 400 compañeros votó en la explanada municipal ir a fondo con la lucha en defensa de los puestos de trabajo, el salario y las condiciones de trabajo. Desde la caída de Luis Lobos se viene desarrollando un proceso de recomposición de las filas obreras,  mediante la elección de delegados combativos e independientes que rápidamente han desplazado a la burocracia de la Verde e incluso organizado lugares que no están organizados, como la sede administrativa de la municipalidad.

Marcelino Iglesias, el intendente radical de Cambiemos, es consciente de que para llevar adelante sus planes primero debe derrotar la organización de los trabajadores municipales que viene en ascenso.

Por esta razón, es política de estado la persecución a los delegados gremiales, con descuentos compulsivos. Algunos compañeros llegaron a cobrar  $85. La amenaza de más descuentos, sumarios y despidos no ha podido frenar la voluntad de lucha y organización. Por el contrario, ha puesto en estado de alerta y movilización a los compañeros, con asambleas en los lugares de trabajo.

Los trabajadores municipales han votado un plan de lucha con los delegados combativos a la cabeza.

La acción de la banca obrera del PO-FIT

Nuestra banca en Guaymallén ha jugado un rol protagónico, denunciando la privatización y el vaciamiento del municipio en beneficio de los capitalistas amigos. Hemos presentado un proyecto de ordenanza que prohíbe la tercerización o privatización de cualquier servicio público de la municipalidad.

El Partido Obrero está desarrollando una campaña explicando el carácter antipopular de los planes de la gestión, las consecuencias nefastas para una población que va a ver concentrado el servicio en las zonas centrales del municipio, en desmedro de la mayoría que vive en la periferia. También la sangría que va a significar centenares de familias trabajadores sin su principal ingreso.

Rechazamos un municipio como garante de la rentabilidad de los capitalistas amigos, razón central de la quiebra fiscal del municipio. Por el contrario, nos proponemos una reorganización en términos políticos, sociales y económicos para satisfacer las necesidades de la población que vive de su trabajo.

Planteamos la apertura de los libros contables del municipio para saber dónde se destinaron los recursos, la inmediata aprobación de la ordenanza que prohíbe las tercerizaciones y privatizaciones, la refuncionalización y provisión de insumos de los sectores operativos y el cumplimiento de todos los reclamos de los trabajadores municipales.

 

Federico Telera

 

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