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12 de mayo de 2016 | #1410

AFA: un obstáculo para el desarrollo del futsal femenino

La opresión a las mujeres se siente brutalmente en el plano deportivo. Las condiciones materiales, que ya de por sí son insuficientes por tratarse de un deporte amateur, se ven seriamente agravadas por el hecho de ser practicado por mujeres

El 26 de abril se llevó a cabo la primera reunión de futsal femenino en AFA para definir el formato del torneo de 2016, que recién comenzará en junio.

En caso de que se respeten estos tiempos, el masculino estaría jugando su octava fecha antes de que el campeonato femenino empiece. Estamos hablando de sólo cinco meses de competencia y de un torneo que comenzaría cuatro meses después de la pretemporada.  

La opresión a las mujeres se siente brutalmente en el plano deportivo. Las condiciones materiales, que ya de por sí son insuficientes por tratarse de un deporte amateur, se ven seriamente agravadas por el hecho de ser practicado por mujeres. La mayoría de los clubes no cuenta con un espacio ni un día fijo para entrenar, utilería o la atención médica necesaria en caso de una lesión. Los pases no pertenecen a cada jugadora sino al club, que es dueño de hacer lo que quiera. La violencia y los abusos también están presentes, pero de eso no se habla.  

En nuestro país, el futsal femenino está creciendo de forma exponencial. Cada vez son más las pibas que se animan a jugar, dejando de lado prejuicios propios y ajenos. Ya no es raro encontrarse con grupos de mujeres jugando en canchitas bajo la autopista y en torneos que antes eran exclusivamente masculinos. Bafi, una liga relativamente nueva, agrupa sesenta y seis equipos entre la 1ra, 3ra y, en algunos casos, 4ta categoría, y está planteada la apertura de una 5ta para niñas de entre 6 y 9 años.  

Por ley, la Fifa obliga a la AFA a destinar un porcentaje (alrededor de un millón de dólares) a promover el deporte amateur, pero no hay registro alguno de cuánto porcentaje se dedica a cada disciplina, si hay distinción por género o concretamente en qué se ejecuta. AFA, que debería ser una de las principales impulsoras de la actividad, no hace más que poner palos en la rueda. No se trata de incompetencia, sino de intencionalidad política: el deporte es concebido como un negociado y lo que importa es ver quién ocupa el trono que dejó vacante Grondona para seguir garantizando la repartija a costa del patrimonio de los clubes y de la pasión de los hinchas. 

Estas cuestiones comienzan a discutirse en los distintos clubes. Las mujeres no estamos dispuestas a ser una vez más el último orejón del tarro y no vamos a limitarnos a indignarnos. Nos vemos en la obligación de organizarnos para exigir la apertura de los libros contables de la AFA para ver concretamente a dónde se destina el dinero que debería ir al deporte amateur y la consolidación de un organismo transparente y democrático -con delegados elegidos por jugadoras y cuerpo técnico de cada club- que defina los plazos y las condiciones para realizar las distintas competencias. 

No estamos solas. Entendemos que esto forma parte de una pelea más general para que el deporte (amateur o profesional) deje de ser el negocio de unos pocos y pueda desarrollarse plenamente como una pasión de multitudes. 

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