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19 de mayo de 2016 | #1411

Comodoro: después del 6, la batalla petrolera

“La crisis petrolera la enfrentamos entre todos” dice un cartel al ingreso a la ciudad de Comodoro Rivadavia, colocado por el intendente kirchnerista Carlos Linares. El “todos” incluye a los pulpos petroleros y a los gobiernos de la provincia y de la ciudad. Es un planteo engañoso, porque son los obreros petroleros los que, superando la división en decenas de sindicatos que les provocó la privatización de los ’90, y convocando al resto de trabajadores, organizaron el paro activo que conmovió la ciudad el 6 de mayo.
Por Silvia Jayo
desde Comodoro
“La crisis petrolera la enfrentamos entre todos” dice un cartel al ingreso a la ciudad de Comodoro Rivadavia, colocado por el intendente kirchnerista Carlos Linares. El “todos” incluye a los pulpos petroleros y a los gobiernos de la provincia y de la ciudad. Es un planteo engañoso, porque son los obreros petroleros los que, superando la división en decenas de sindicatos que les provocó la privatización de los ’90, y convocando al resto de trabajadores, organizaron el paro activo que conmovió la ciudad el 6 de mayo.
 
Esta jornada significó un avance respecto del anterior paro activo, ocurrido en enero, cuando las propias compañías llevaban a la movilización las listas de los obreros que iban a participar, porque querían negociar el subsidio con el nuevo gobierno de Macri-Aranguren. Bulgheroni (dueño de PAE) logró que sigan subvencionando el barril criollo y la exportación del crudo Escalante, como ya lo habían hecho Cristina-Kicillof. La suspensión de los despidos y el reestablecimiento de los equipos de producción, acordado en febrero, no fue cumplido por los pulpos petroleros ni sus empresas satélite.
 
El descontento obrero hizo que la burocracia sindical llamara al nuevo paro activo.
 
La burocracia y los pulpos
 
Esta vez, las petroleras amenazaron a los obreros, para impedir su concurrencia y la burocracia de los sindicatos -que no pudo evitar la huelga, trató de evitar la movilización. Esa medida logró que PAE, la petrolera más importante de Comodoro, reestableciera la producción en cuatro torres. Pero, Jorge “Loma” Avila, secretario general del sindicato de petroleros, firmó la paz social y levantó el paro de 72 horas anunciado durante la movilización. Una nueva medida de fuerza hubiera podido lograr triunfos más contundentes sobre los despidos. Nuevamente, los trabajadores enfrentaron esta agachada y recurrieron al piquete en las empresas -las del grupo Lufkin-, y allí triunfaron con la reincorporación de los 47 despedidos. Y siguen este método en SP y Metropet (contratistas de YPF), y desde el lunes en DLS, la contratista más importante de PAE que presentó quiebra.
Carlos Gómez, legislador del FpV y burócrata petrolero, le echa la culpa a los neuquinos, porque los equipos que YPF sube en Neuquén los levantan de la Cuenca de San Jorge. Pero es que la sola amenaza de una pueblada en Neuquén -aún en boca del senador del MPN y secretario general de los petroleros de esa zona (Guillermo Pereyra)- fue lo que produjo esta reacción de YPF. Avila se ha reunido con el gobierno nacional sin la más mínima declaración, mientras los obreros combaten en los piquetes y con retención de servicios el incumplimiento de la patronal: Enap, de Sicpetrol, levantó otro equipo afectando a 600 trabajadores.
 
El Partido Obrero desarrolla una campaña en esta enorme concentración obrera, atravesada por todo tipo de luchas, también en la educación (ver artículo en página 10). Los compañeros reciben muy ávidos Prensa Obrera, que presenta el método de la huelga y la movilización para parar los despidos y manifiestan su interés en organizarse con el PO.

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