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27 de mayo de 2016

Default a los jubilados, blanqueo a los evasores

El caballo de Troya de Mauricio Macri

No caben dudas que los fondos buitre han tenido mucha más suerte que los jubilados argentinos. Recibieron del gobierno Cambiemos una propuesta de pago de la deuda pendiente –que habían comprado a la vigésima parte de su valor actual- con una quita no mayor al 25%. Para cancelarla, el país debió endeudarse por un capital que será duplicado a lo largo de diez años.

En cambio, la “reparación histórica” que acaba de anunciar Mauricio Macri implica el default para el 70% de la deuda acumulada con los jubilados argentinos, como resultado de los reajustes que no se hicieron a las jubilaciones entre enero de 2002 y diciembre de 2006. Este despojo unilateral –en esto consiste la supuesta ley de “reparación”- tendrá lugar a través de acuerdos entre el Estado y los jubilados, donde el primero especulará con la miseria y urgencia de estos últimos. Sólo el 15% de los jubilados afectados por este despojo –los que ya iniciaron demanda- tendrán acceso al pago del 50% de la deuda; el resto, a pagar en cuotas. Pero para aquellos que no tienen sentencia, sólo se les reconocerá hasta cuatro años de retroactividad, lo que implica el desconocimiento de una parte de la deuda. Pero el “plato fuerte” de la confiscación son los 1.800.000 jubilados restantes, el 80% de los afectados: los que ingresen al “acuerdo” sólo percibirán el reajuste de sus haberes actuales, pero a cambio deberán renunciar definitivamente a cualquier reclamo por los retroactivos adeudados. El gobierno explotará, de ese modo, las jubilaciones de miseria vigentes (y que dejaron los K). Los nuevos haberes, en el mejor de los casos, no llegarán a las dos terceras partes de una canasta familiar.

 

Liquidación del fondo de garantía

Los resarcimientos para llevar adelante esta extorsión serán pagados con los rendimientos del Fondo de Garantía del Anses, o sea, con los propios fondos jubilatorios. El Tesoro, que se había quedado con los haberes no liquidados, no pondrá un peso.  A partir de estos desembolsos, la “reforma” será el pretexto para avanzar en la liquidación del Fondo de Garantía, para su reconversión en una “comisión” que examine la “sustentabilidad” del sistema previsional.  Los pasos del desguace continuarán con la venta de las acciones en grandes corporaciones capitalistas que la Anses había heredado de las AFJP.  El golpe al “fondo de garantía” será la excusa, no para su recapitalización en base a que la clase capitalista eleve sus contribuciones (y pague todos los aportes evadidos), sino para una reforma previsional reaccionaria. Sus puntos más salientes ya han sido anunciados: aumento de la edad jubilatoria, por un lado, y creación de una jubilación subasistencial -“asignación universal por vejez”, del otro. En suma, el pago extorsivo y parcial a los jubilados que deberían haber sido beneficiados automáticamente por el fallo Badaro es el caballo de Troya para una agresión aún mayor de los derechos jubilatorios de los trabajadores argentinos. Como en otras cuestiones, el macrismo ha terminado consolidando las confiscaciones perpetradas por los “nacionales y populares”.  La frutilla del postre, también insinuada en los anuncios, es una reprivatización del sistema jubilatorio.

Blanqueo

El gobierno dice que los fondos a recaudar por el “blanqueo” a los capitalistas evasores serán destinados a bancar esta “reparación histórica”.  Pero esta afirmación se contradice con otras versiones oficiales, que señalan que esos recursos saldrán del Fondo de Garantía. Todo indica que el macrismo reproducirá en este caso lo que hace habitualmente en la legislatura porteña, cuando, por caso, avanza con la venta de tierras públicas de alto valor inmobiliario… y destina el 5% de lo recaudado a la construcción de un jardín de infantes. También en este caso, la “reparación a jubilados” será sólo una coartada. El gobierno anuncia un blanqueo que, en cualquier caso, hubieran precipitado las disposiciones internacionales de intercambio de información financiera que se pondrán en marcha a partir de 2017. Los capitalistas evasores podrán exteriorizar, por migajas, lo que se hubiera revelado de cualquier modo a partir del año que viene. Para hacer punta, el propio Mauricio acaba de “exteriorizar” su declaración jurada.  Pero los resultados de este jubileo, en términos de recaudación y resultados económicos, están por verse. Por lo pronto, los ‘analistas’ de la City ya han expresado preocupación por la “plétora” de dólares que generaría el blanqueo. Con ello, reconocen el carácter puramente especulativo del actual ingreso de capitales, cuyas contradicciones –revaluación cambiaria, inflación en pesos y en dólares- serán reforzadas por el jubileo de evasores. En cuanto al blanqueo laboral (también anunciado en el paquete) no es un secreto que está asociado a una “reforma laboral”, o sea, a una reducción general de los derechos de quienes ingresen a un trabajo.

Al caballo de Troya de Mauricio Macri, le oponemos el pago integral de todas las deudas acumuladas por el fallo Badaro, sobre la base de un impuesto extraordinario a los capitalistas evasores; la imposición del 82% móvil del último mejor salario percibido y la recapitalización del fondo de garantía en base a la elevación de los aportes patronales. 

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