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19 de enero de 2006 | #931

Las cuentas de Mastellone

El acuerdo de precios de Mastellone con Kirchner “es sólo por dos meses”, plazo en que “se van a analizar las alternativas que puedan plantearse, como el convenio laboral” (Página/12, 15/1).
 
El mismo día, Héctor Méndez, de la UIA, pidió en la Casa Rosada “calma sindical” para poder “luchar” contra la inflación.
 
El costo laboral de los “sectores transables” como la industria láctea, era, al tercer trimestre de 2005, “un 37% inferior al que debían afrontar antes de que se decretara la devaluación” (SEL Consultores; La Capital, 16/1).
 
A la vez, el costo por unidad de producción era aun menor: “como lo sugiere la baja de la elasticidad empleo-producto (el porcentaje que aumenta el empleo por cada punto que aumenta el PBI), la productividad horaria del trabajo (intensificación del esfuerzo del trabajador) debe hacer crecido” (ídem).
 
Además, a cuatro años de la devaluación, el precio de los alimentos relevados por el Indec acumula un aumento promedio del 120%, lo que incluye subas del 140% en el caso de los lácteos y otros productos; “a mediados de enero de 2001... se necesitaban algo más de 130 pesos para poder comprar 65 productos que componen la canasta familiar que mide el Indec y 48 meses después hay que desembolsar algo más de 285 pesos para obtener la misma cantidad de bienes” (Página/12, 15/1).
 
Los acuerdos de precios no retrotraen los aumentos producidos, pero brindan el argumento para oponerse a los reclamos por el salario.
 
Cuando Moyano dice que “un sueldo de 1.835 pesos lo cobra la inmensa mayoría de los trabajadores y está dentro del descuento mínimo” (del impuesto a las ganancias)” (Clarín, 8/1), está ignorando, cuanto menos, a la mitad de los asalariados, que está en negro y por debajo de los 831,55 pesos que marcan el supuesto mínimo para no caer en la pobreza.
 
Para combatir el encarecimiento de la vida, los trabajadores no tienen otro recurso que reclamar los 2.000 pesos de mínimo y el ajuste mensual por inflación (escala móvil de salarios).

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